El hambre reinó en las Fiestas de la Opulencia: Crónicas de Navidad

el hambreLas navidades del 2013 pasarán a la historia como las fiestas del hambre, que no como los Juegos. Infinidad de medios de comunicación  se han hecho eco de las iniciativas solidarias y el colapso de los comedores sociales mientras algunos esquiaban tranquilamente o se preocupaban de pintar al Rey Baltasar de negro para la Cabalgata porque parece que  no tenemos concejales availables de raza negra.

Mientras el langostino ocupaba enormes stands de los supermercados y el cochinillo se vendía a razón de 90 pavos la pieza, otros no sabían cómo hacer para que sus hijos en vacaciones pudiesen acudir al comedor cuando el colegio está cerrado, porque no comen otra cosa que lo que en el comedor escolar les den. La tele nos ofreció a esa Monserrat Caballé con los ojos achinados, a punto de echarse a llorar, y una Chus Lampreave orgullosa del ser español como sinónimo de chorizos, que curiosamente se administran con capital chino y mejicano. Dejando de lado la publicidad han sido unas curiosas fiestas en las que parece que se ha ido perdiendo el miedo y la gente ha vuelto a gastar, quizás porque ya nos preguntamos hasta cuándo se va a extender esta situación. ¿Tiene sentido pensar en ahorrar (el que pueda), si al final, como dicen algunos expertos el asunto del paro no ser resolverá hasta 2033? Gastemos una media de 150 euros en los Reyes pues. Vaya, vaya, veinte añitos para la recuperación laboral significan que presumiblemente, muchos se irán del país (lo quiera la marca de choricillo o no), crecerá el número de jubilados para tocar las narices en sus labores de asesoramiento a los escasos obreros que trabajen en obras de construcción. El futuro… como decían en la película, el futuro.

El futuro que no tenemos, es ya una realidad, mientras en las calles comerciales muchos se tenían que abrir paso a empujones, el padre Angel pedía en La Sexta noche que nos acordásemos de los abuelos que pasaban el día de Reyes solos en la residencia. Cruz Roja pedía juguetes para los niños que no iban a tener y en numerosas iglesias y comedores sociales se engalanaban para poder acoger comidas de Navidad para aquellos que no pueden. Después se sucedieron en numerosas tertulias televisivas las preguntan que apuntalan la teoría de que vivimos en país solidario, cosa que es cierta a juzgar por las campañas puestas en marcha periódicamente… aunque nada sea suficiente.

Y esto no es suficiente porque hace falta mucho más, hacen falta soluciones y no se puede dejar a la solidaridad y la caridad la solución del problema. Hacer feliz a la gente que lo necesita un día señalado no es algo que yo vaya a criticar, pese a que está claro que no soluciona el problema,  admiro a todos esos voluntarios que han puesto su tiempo y mucho más  para recoger y hacer llegar al que lo necesita juguetes, la cena o comida de Navidad, porque además esos mismos voluntarios son los que tratan de poner cada día un plato de comida en la mesa de aquellos que no pueden. Ellos han sido héroes de ese espíritu navideño que no han sido capaz de ofrecer las campañas de marketing más ambiciosamente navideñas. Curiosamente también he leído noticias en las que las fuerzas de seguridad han intervenido en recogidas de alimentos y otras iniciativas solidarias despertando mi estupor y sorpresa… ¿acaso algunos  políticos que han celebrado estas fiestas poniendo en relieve su enorme sentido del católico deber, se han sentido amenazados por las recogidas de alimentos? Cada día entiendo menos este mundo, ¿a ti no te pasa que no entiendes nada?