Hasta los huevos de vivir… Mr. President.

Imagen | Selma Tango

Imagen | Selma Tango

Así comenzaba el estribillo de una canción de esas que muchos escuchábamos allá por el 93, cuando recién salí de la FP y el país estaba sumido en una crisis galopante, resaca  del Cobi, la Expo de Sevilla y la villa olímpica. Entonces teníamos vida, con nuestros 19 años veíamos como las franquicias iban abriendo como setas en nuestro país, éramos cada día más modernos y más europeos, pero cuando ibas a por un curro de fin de semana en el Mc Donalds, hacías cola con 500 que acababan de salir de la universidad y te decían: Hombre, dónde esté un universitario que se quite uno de la FP.

No se preocupe, Mister, pude ganarme la vida cuidando ancianos terminales en residencias, en el servicio de ayuda a domicilio, haciendo 12 horas diarias por 50 mil pesetas al mes y poniendo copas y hamburguesas hasta las tantas por 500 pesetas la hora.  Así es como fui sorteando la crisis para pagar el alquiler, que no la universidad como era mi intención, durante unos cuantos años. Creo que sobra explicar lo que tardé en ver un contrato de trabajo, con su encabezado, logotipo de la empresa, su firma y su sello. Casi me pongo a llorar. Así fueron los 90 para mí, buscándome la vida, quería ir a la universidad, pero pronto aprendí que si te independizas y pagas tus facturas, olvídate de universidad porque no te da, así que los años se me pasaron tratando de salir del círculo vicioso de ganar dinero vs. tiempo para estudiar vs. pagar facturas, alquiler, libros, estancia, universidad. Y se te pasa la vida y casi llegas a los 40.

Por esta razón a mí lo de esta crisis no me ha pillado de susto, pues ya había pasado por un ensayo a la fuerza, que afortunadamente y gracias a la burbuja inmobiliaria de los años “dorados” de este país, fue más corto que en esta ocasión. Eso sí, ese aprendizaje, esa experiencia me ha hecho sentir como un viejo, más sabio por viejo que por pellejo, que diría constantemente “Ya lo sabía yo”, cuando salen estudiantes hablando de que tienen que abandonar sus carreras, personas de más de 50 años que se han quedado fuera del mercado laboral, becarios explotados que trabajan por la cara hasta la extenuación, o gente que se ve obligada a trabajar en negro porque no tiene otra opción. Si es que esto, ya lo sabía yo, pero también me ha hecho sentir imbécil porque me creí, pese a estar reticente unos años, eso del España va bien y al final caí en la lujuriosa fiesta crediticia. Pero los datos indican que esta vez estamos llegando más allá ¿no? No sé, digámelo, porque una tiene una impresión de asfixia mortal, o más bien mortífera, lentamente mortífera.

Una intenta ser feliz, conformándose con lo que tiene, no pido un imperio, sólo la República independiente de mi casa, que además es la madre del neoliberalismo. Una intenta ser feliz tratando de alimentarse bien, tratando de hacer un poco de ejercicio, llevando una vida sana, sin mucho exceso ni lujos, nada de mariscadas, nada de asados en Aranda. Una intenta poner su mente en orden, poner el estrés a raya, llevar una vida equilibrada vamos, pero es que nos lo están poniendo tan difícil que una se agota, se cansa, se estresa, se flagela, se acojona y por último se cabrea, porque a una le queda un pequeño resquicio de dignidad.

Y entonces llega esta sensación, en la que vuelvo a levantarme hasta los huevos de vivir y no entiendo muy bien el  porqué. En los 90 esta cantinela era reflejo de que estaba hasta los huevos de que me explotasen, de no cotizar, de que me pagasen 2, 3 y hasta 5 meses más tarde, de no poder hacer planes de futuro, de tener que abandonar la idea de estudiar, de estar continuamente pensando cómo coño pagar la luz, el agua, o poner gasolina al coche para seguir yendo a trabajar a un sitio donde llevaban tres meses sin pagarme y eso me había puesto en esa situación de tener qué elegir qué pagar y qué no, con el alma en vilo cada vez que llegaba el cartero por si  traía un certificado de cobro por vía judicial. Hasta los huevos de vivir en ese bucle en el que con 20 años, tratando de asumir responsabilidad y labrarte un futuro, el camino solo eran piedras y más piedras, tantas, que en ocasiones hubiese deseado dedicarme a la fiesta, total, por la edad ya me acusaban de estar en permanente “Orgasmus”, y lo que lo hubiera disfrutao…. Pero no, me lo perdí,  yo quería hacerme una vida mejor, estudiar, tener una casa, ser independiente, poder viajar, vamos, ser buena y hacer caso a lo que decían los papis… y una acaba hasta los huevos cuando se da cuenta de que si eres pobre, eso es un camelo publicitario para que siempre veas en el horizonte el gran sueño americano…. ¡Ohhh, qué maravilla, yo puedo llegar a ser multimillonario!… pero el sueño nunca llega, ni siquiera puedes pagar las facturas y con las idas, venidas y el paso de los años te empiezas a asfixiar, porque, francamente, trabajar levantando ancianos que pesan un quintal, poniendo cafés, reponiendo en el súper, 8, 10, 12 horas diarias es cansado, y a partir de los 35 a mí las fuerzas, me empiezan a flaquear,  que llevo currando desde mu prontico, Mister, desde antes de la edad legal, pero esa es otra historia.

Así es Míster, el mundo del pobre aunque modestamente preparado, es así, triste, vacío y gris. Uno trata de ser bueno y portarse bien porque sólo aspira a mantener un sueldo, (con el que ustedes se pagan una botella de vino),  a tener un agujero de 40 metros cuadrados que en la puerta tenga un bonito felpudo a modo de frontera al único lugar donde sabe, será ¿libre? Así nos vamos encabronando lentamente, porque ya son muchos años y es que a mis 40 me siento anciana. Eso de currar hasta los 70, francamente, a veces lo he pensado y si no voy a tener jubilación, pues yo creo que no me compensa, vamos, que me apeaba del mundo ya,  porque me estaba dejando tantas cosas para hacer cuando me jubilase ya que ahora me falta de tiempo, que si no va a ser  así, una se pregunta ¿qué mierda hago aquí?…

Cuando a finales de los 90 nos soltaron la soga y respiramos un poco nos volvimos todos gilipollas y sí, abandoné por fin el lastre de ser la mierda a la que nunca podía atender el director del banco porque estaba muy ocupado. Entonces, los bancos nos abrieron los brazos y el director nos estrechó las manos y nos dieron hipotecas, préstamos y tarjetas a saco Paco. Menos mal, que aún en períodos de euforia, conservo la lucidez de no fiarme demasiado y dije NO a la Visa y a muchas otras más. Ilusos de nosotros, ilusa de mí, que en esos 90, con el grunge de la desilusión, me había creado un ideario en mi cabeza, que ni la Naomi Klein tú, y sin investigar ni nada, sólo a base de sufrirlo en mis propias carnes, y de observar mucho alrededor. Me había hecho a mí misma, con espíritu analítico y había aprendido de la agüela a ahorra unas peseticas comprando el detergente donde más barato era, buscando las ofertas del mercao, reciclando las bolsas de la compra como bolsas de basura, reutilizado los frascos de cristal como botes o tuppers para no acumular plástico, haciendo pucheros para varios días, incluso comprando saldos de segunda mano y vendiendo aquello que no necesitase, aunque nunca pude comprar demasiado, con lo que no acumulé mucho stock. Todo pobre debería tener una Güeli en nuestras vidas que nos grabe a fuego “Compra sólo lo que necesitas”, porque es verdad que las luces de las calles comerciales nos ciegan. Nos ciegan los rostros photoshopeados de esas preciosas chicas y chicos que no existen, nos ciegan las mansiones de programas como “Quien vive aquí”, nos ciega el Star System, nos ciega el “Tanto tienes, tanto vales” y es triste pero es así. Una ha tenido que aprender a vivir con eso, y para ello se ha visto muchos documentales, hasta ese tostón adoctrinante del Secreto y si algo he aprendido  es a tratar de crecer interiormente, porque el interior es la única tierra que podré cultivar, además de una maceta en la terraza, donde tengo en Cuidados Intensivos un romero que compré en el chino y que no termina de ponerse bien… porque esta enfermo, como yo, ¿Le habré pegado estas pocas ganas de vivir? Que si lo piens,o tengo tanto que hacer y tanto por vivir que yo sí tengo ganas y hasta soy optimista, pero no sé qué es lo que me hace levantarme hasta los huevos de vivir. ¿Será el cansancio? Son las noticias.

Y es que así andamos Míster, así andamos, vamos a días, a días podemos soportar las noticias y a días se me atragantan, me entristecen y me reverbera el hambre en las tripas que no paran de dar vueltas. Ustedes se preguntan ¿qué hay detrás de Gamonal?, ¿qué hay detrás de las mareas?, ¿lo  tenemos controlado?, ¿qué quiere esta gente? Si España ha vuelto, si España va bien, ¿qué más quieren estos que no se van de la calle?… me gustaría pedirles que no suelten así, a la ligera, semejante slogan, porque España va bien para los inversores internacionales, que nos compran a precio de saldo,  la CEOE, la banca y las empresas del Ibex, pero no para los españoles, si es que todavía nos permiten la nacionalidad, porque si España sólo son bancos, corporations, Ibex y CEOE, es que a mi me han expatriado y no me he enterado, lo que me estaría convirtiendo también en ilegal… que todo pudiera ser, porque ¿para qué le intereso yo a España? Si una parada, en edad complicada, sin casa, sin nada, no produce, no paga más impuestos que el IVA de lo que consume, por tanto SÓLO ES UN GASTO.

Pero no se crea Mister, que le entiendo, entiendo que cuando no se las ha pasado putas es difícil entender  que ESPAÑA pasa hambre, ESPAÑA pasa frío, ESPAÑA está hasta el culo de ansiolíticos para aguantar sin reventar… Porque, no sé si lo sabe Mister, pero en esta ESPAÑA  que va tan bien, hay muchas personas que toman diazepam para dormir más y así ser menos tiempo conscientes del hambre, del frío, del estrés, de la vergüenza y el miedo que pasan.

Se preguntan por qué somos tan díscolos y tan revolucionarios y yo creo que somos corderitos. En general, la masa dominante sólo quiere ir de casa al curro, del curro a casa, poder tener casa, pagar las facturas y poder tomarse un cubata de whisky Hacendado, el sábado noche en un  sofá confortable, viendo la peli de palos que se acaban de descargar. En realidad la inmensa mayoría no ansía el poder de ustedes, ni el dinero que ansían ustedes, la mayoría se conformaría ahora mismo con no tener crisis de ansiedad y poder llevar a sus hijos al cole, pagar las medicinas, los libros, la comida, las facturas, la hipoteca y la letra del coche. El problema es que los Misteres saben que eso, a lo que habíamos llamado normalidad hasta ahora, no va a volver a suceder y ¿cómo convencer a los corderos que cada vez son más lobeznos sin nada que perder?

Recientemente Intermon nos ha alertado de como esa casta de ricos cada vez son menos pero más ricos y los pobres cada vez más y más pobres. Esta crisis tiene ese objetivo, como ya sucediera en el Sudeste Asiático y América Latina anteriormente y como denuncia Intermon Oxfam, si las cosas no cambian, aumentan las desigualdades entre ricos y pobres, pudiendo llegar a la horrible cifra de 20 millones de pobres en España para 2025. Ustedes lo saben y muchos corderitos lo sabemos o al menos empezamos a intuirlo… y nuestros Misteres y fuerzas políticas nos ofrecen un discurso de principios de Siglo XX entre la izquierda y la derecha, trasnochado y obsoleto, sin ser conscientes de que cada día somos más corderos los que nos levantamos hasta los huevos de vivir, asfixiados por la inactividad, por la inoperancia, por la falta de empatía de los siervos de ese poder corporativo, que tratan de ponernos delante una cortina de humo, igualito que les ponen a los chinos una puesta de sol en una pantalla LED, porque la contaminación de Beijing es tal, que no permite ver el sol. Mientras, áticos de lujo, mariscadas, millones en Suiza, abrigos de piel, bolsos de miles de euros, vacaciones en Eurodisney, clases de baile e indultos es lo único que nos dan para tragar y digerir a la hora de la comida, declarando en rueda de prensa que somos responsables de la crisis por vivir por encima de nuestras posibilidades y que ahora no podemos salir a quejarnos porque eso es terrorismo… ¿De verdad, Misteres, creen que esos corderitos, que están mutando a lobeznos porque cada día tienen menos que perder, van a comprar su discurso? ¿siguen preguntándose de qué nos quejamos?

Si es cierto que hay una conspiranoica teoría para que España sea un campo de pruebas para ver cuanto aguanta un país antes del estallido,  la cuerda, de tensa, se les está rompiendo, y aunque el discurso de la izquierda y la derecha ha servido durante muuuuchooo tiempo para que este país se mantenga dentro de la raya, los corderos, de un lado y otro, cada día tienen más claro que los unos son los de arriba, los corderos (y lobeznos) son los de abajo y levantarse cada día asfixiado, hasta los huevos de vivir y sin aire que nos permitan respirar, sólo tiene dos desenlaces, uno el suicidio, el otro, la pérdida del miedo.

Sr. Dios, ¿se lo pido a usted o al calvo de la lotería? Quiero un reinicio

queridos diosSeñor Dios, le escribo para pedirle mis deseos para el año nuevo pues necesito de una fuerza divina para empezar a creer que esto se puede arreglar y en esos asuntos dicen que usted es el Rey.

Antes de nada y para que entienda mi situación debo decirle que soy una señora porque ya tengo una edad,  cuarenta que diría la Marilyn “casi dos cuartos de siglo, le hacen a una pensar”… Señora de eso que llaman clase media aunque si mira mi cuenta, en la vida tuve ni plan de pensiones, ni preferentes, ni fondos, ni plazo fijos y la hipoteca desapareció por un despertar de lucidez allá por 2008 cuando una mañana dije, nena, vende esto que te arruina y vendí por debajo del precio, pero me quité esa condena. Si ya ha tenido tiempo para hackear mi cuenta y ver que está a cero, ahora entenderá que lo de decir que soy clase media, es porque en ese parámetro nos meten a casi todos, pero si fuera por mis finanzas estaría en otro sector más crítico, y depende con quien me compare, pues ni le cuento dónde podría estar, pero no me quejo ni le pido por mí, sólo me pongo de ejemplo. No tengo muchas opciones a mi edad de encontrar un trabajo decente, pues entre que eso está en extinción, que soy mujer, que estoy en los cuarenta y que no tengo la formación suficiente, tras una FP, 2 Másters y más de 15 cursos de especialización, pues se podría decir que estoy acabada, pero no le escribo para llorarle un trabajo, de eso se encarga su San Pancracio ¿no es así? Perdone mi desconocimiento al respecto de las tareas asignadas a sus santos, pero mi descreimiento en cuanto a todo lo divino ha hecho que me interese mucho más por los mortales que por la divinidad.

Se preguntará por qué le escribo si no creo en su divinidad, pues es sencillo, porque hay millones de personas que sí lo hacen, le lloran, le ruegan, le  imploran y cuando hacen mal, le piden su perdón para entrar en el reino de los cielos y digo yo, ¿que no puede hacer algo para que sus fieles vivan mejor aquí?, porque, no es por nada pero con una esperanza de vida que pasa de los 70 años, si no tienes para  sobrevivir, la cosa es una larga condena, vamos que ni los condenados de este país viven tan largo suplicio.

No sé, usted hizo cosas en el pasado que le honran, multiplicar el vino y los peces, y otras que no entiendo pero que sin duda hacen gala de su enorme poder, como eso de  mandar las 7 plagas, (que no sé si eran siete, perdóneme, pero he preferido leer otra literatura antes que su biografía, es lo bueno de las leyes por las que se rige nuestro mercado, que el cliente ¿elige?). Ese poder es muy grande, más que el de las súper potencias y creo que el dejarlo aletargado no está beneficiando en nada a su comunidad. No sé si lo sabe, pero tiene a miles de seguidores pasando frío porque no pueden pagar el recibo de la luz que no para de subir, pasando hambre porque no pueden comprar  alimentos, los niños se desmayan en el colegio por la severa desnutrición, y no sigo por aquí porque Marhuenda me acusará de demagoga, pero esta es la realidad. Incluso muchos cometen el pecado mortal del suicidio, quitándose de en medio porque no pueden soportar la enorme vergüenza de ser desahuciados de sus casas, y es que nos han educado pensando que ser pobre es malo y gastar mola mucho, los mismos que redactan los programas formativos de escuelas y universidades, manejan el dinero del mundo, producen productos que necesitan vender para enriquecerse y nunca se sacian de ser cada vez más ricos.

Hablemos de sus fieles más ricos, que también los hay y cada vez son más ricos, estos señores necesitan que mucha gente compre sus cosas. Para ello necesitan que haya mucha gente y que la gente tenga dinero para gastar, pero por otro lado necesitan bajar los costes de sus productos para ganar más dinero y eso implica que se van al sitio más barato para fabricar creando desajustes económicos en aquellos países que abandonan… pero necesitan que la gente siga consumiendo con lo que hacen cada vez más y más publicidad, hasta el punto de con seis millones de parados, exportando nuestra inteligencia, pagando cada vez más recibiendo menos, menos sanidad, menos educación, una justicia más cara, bla, bla, bla, una marca de chorizo nos hace estar orgullosos de cómo somos los españoles apelando a que si nos fuésemos fuera, estaríamos peor. Claro, estos fieles suyos más ricos tienen un problema porque si cada vez somos más, pero la gente gana menos, no puede consumir tanto, además nuestros recursos son finitos con lo que en algún momento empezará a escasear el petróleo, el agua y no le digo nada de la comida pues tiene desde hace décadas a un continente entero pasándolas putas para comer, tanto que periódicamente sus súbditos aquí en la Tierra hacen campañas para que donemos dinero y esa gente pueda comer, eso sí, cuando quieren saltar nuestra valla buscando un lugar donde vivir mejor, les ponemos cuchillas tratando de proteger lo nuestro.

No sé Señor Dios, le cuento todo esto que se supone que usted sabe porque no tengo a nadie más  a quién contárselo, escribir directamente a nuestros políticos no sirve de mucho pues cada día vemos como se han convertido en verdaderos expertos del “anguileo” y es que saltan y esquivan a los jueces, la ley terrenal,  las preguntas incómodas, traspasan puertas giratorias, legislan y no en favor del más débil, callan, se escudan en tiempos pasados en los que otros fueron responsables, como si fuesen niños de guardería que se chivan a los que la maestra va a poner cara a la pared, pero sin que aquí haya ninguna maestra que los ponga contra la pared. Por eso acudo a usted, aunque sé de su no existencia, para que vea a donde llega nuestra desesperación. Le confieso que igual que he llorado con las imágenes de niños africanos desnutridos a la hora de comer, lloro ahora cuando alguno de mis paisanos se suicida porque le quitan su casa, cuando veo a algún vecino buscando en la basura, o no compra sus medicamentos porque tiene que elegir entre comer o medicarse. Son cosas que en tan poco tiempo se han hecho tan cotidianas que nos vamos acomodando y nos empiezan a parecer normales, y no nos juzgue señor Dios, pero a veces es necesario para sobrevivir huir de esta realidad cruel. La crueldad en la que abiertamente, (ya nadie se esconde), nos tratan como ciudadanos de segunda y donde el comedor social es el nuevo lugar de encuentro sustituyendo la vida en los bares que tanto anuncian las marcas de bebidas y que según el choricete forma parte de la #MARCAESPAÑA.

Nos definen como ese país alegre de folklórikas y toros, de fiesta y alcohol,  algo de lo que dicen debemos sentirnos orgullosos, país que por cierto siempre ha sido un firme devoto de usted, no en vano en su nombre se han creado estandartes e instituciones mundialmente conocidas como La Santa Inquisición, de la que afortunadamente me he librado por los siglos de diferencia que nos llevamos. No sé, Señor Dios, no sé si tiene en cuenta a este país que le tiene omnipresente por los siglos de los siglos, que trata a sus comandantes en la Tierra con verdadera delicadeza perdonándoles impuestos que pagamos los demás. Usted que tiene posesión de la verdad absoluta según cuentan sus súbditos, díganos, ¿el plan es que todo se quede como está?, ¿qué nada ni nadie haga más que mirar a otro lado? Porque si es así ya no sé a quien escribir y pedirle que reinicie, ya no digo el mundo que es demasiada faena, pero sí este pequeño país. Se lo pido como experimento, a ver qué sale, total, según dice una señora por ahí estamos siendo el banco de pruebas para ver cuanto somos capaces de aguantar. Sinceramente Señor Dios, yo sé que el ser humano tiene una enorme capacidad de aguante, lo vimos en Auschwitz, por poner un ejemplo que todos reconocen. Como dijo Woody Allen al respecto, no sólo sabemos que murieron 6 millones si no que los records están para superarse, esto quiere decir que la capacidad para ejercer sufrimiento sobre los demás también puede ser igualmente asombrosa.  Cada día nos llegan historias  de como un ser humano ha conseguido lo indecible, pero francamente, ¿hay que pasar por la tortura?, ¿no hay posibilidad de una normalidad menos extrema? A ver si usted me puede contestar, sí, ya sé que esto puede sonar hippie perrofláutico pero me pregunto si para Reyes no podría reiniciar un poco esto, no sé, que la gente no llegue al límite, no se suicide, no comamos basura, podamos medicarnos,  no pasar frío… sin entrar demasiado en teorías conspiranoicas, porque, como dijo Forrest Gump, yo tampoco sé mucho de casi nada, sólo sé que quiero sobrevivir sin un nudo en la garganta mientras manjares, festines, yates, áticos de lujo, y hasta putas se han pagado con el dinero de nuestros impuestos que es el que pagaba nuestra sanidad, educación… eso que nos están quitando y que nos dicen que es porque vivimos por encima de nuestras posibilidades y por nuestro bien, todo este mal necesario es, que diría Yoda. Mientras tanto a seguir con sus manjares y hoteles de 5 estrellas, pues sepa que el mercado del lujo sigue creciendo, las empresas del Ibex acumulan ganancias y los políticos, esos que nos acusan de haber llevado el país a la ruína por no habernos cortado un pelo al tirar de la visa, curiosamente sobreviven bastante bien.

¿No puede hacer algo para equilibrar esta balanza intencionadamente desequilibrada? Dígame, ¿es a usted a quien debo pedirle este milagro o al calvo de la lotería?, siento decirle que en las redes sociales goza de mayor reputación, hasta claman por él  pidiendo que vuelva cada vez que salen las calles de Pedraza llenas de velas y todos se temen la inevitable aparición de Raphael. Dígame, Señor Dios, ¿piensa aparecer? Mientras se decide a hacerse a sí mismo realidad, yo me soplo y me soplo, como hacía el calvo en el anuncio, mientras me encamino  a comprar mi décimo de lotería con los 20 eurines que he ido ahorrando, esperando como millones de españoles que por fin me toque. Deséeme suerte, la voy a necesitar, me lo juego todo a una, no como el abuelito que le enseñaba al nieto su aeropuerto de Castellón. Ese sí que ha tenido suerte, mira que las veces que le ha tocado la lotería ¿eso también es cosa de usted?

En el reino de los ciegos, el tuerto es el rey.

portada de la colección de películas de Mel BrooksSoy fan de Mel Brooks, así en mayúscula. Cada vez que alguien me habla de revolución recuerdo la película La loca historia del Mundo. Esas calles de París en las que los pobres vendían ratas muertas para el estofado de ratafort, o corazones de manzana, deliciosos corazones de manzana robados de la basura de los ricos. Mientras un apenado Rey Luis escucha a un nervioso  Conde de Partné hablando sobre la revolución en las calles de París. El Rey no puede entender  lo que ocurre pues está convencido de  lo mucho que le ama su pueblo, acto seguido, en los jardines de Versalles, pide que le lancen otro pobre con una catapulta y cuando pasa por su punto de mira, dispara. Los parisinos quieren la muerte del Rey que no hace más que repetir: Es bueno ser Rey. Cuando come manjares de una bandeja, mira a cámara y nos dice: Es bueno ser Rey. Cuando lame las tetas de una cortesana, con actitud chulesca y a cámara: Es bueno ser Rey y así sucesivamente en todas las acciones que perpetra en su lujoso palacio.

En las calles, los pobres ni siquiera imaginan cómo vive su Rey, pelean por los cadáveres de las ratas, sin nada que vender en un mercadillo en el que no se puede encontrar más comida que la que haya en la basura. Des-organizados, hordas de pobres cuales zombies, marchan a Versalles a matar a Rey, donde su Rey sigue: Es bueno ser Rey.

España 2013. En la puerta de un supermercado en una calle de un barrio de Madrid una señora con una caja de las de la fruta grita: “Nena, Amor, Amor, 10 euros, el Armani, el dolce cabana, 10 euros, no lo vas a encontrar mejor. Venga que se me acaba la cacharel, a 10 euros, nena, esto son rebajas y no las del corte inglés”. Son las 9 de la noche, la señora que vende perfumes de dudosa procedencia espera que su hijo aparezca con la furgoneta, coge su caja con las tres colonias que le han sobrado, se monta y se va. Cuando desaparece la Mercedes granate doblando la esquina empieza la procesión de los invisibles. Ya empieza a hacer un poco de fresco y en la cazadora bolsas de plástico aguardan a ser llenadas con los excedentes a punto de caducar que el personal que trabaja en el supermercado, va a sacar en breves en el contenedor. Si hay algún trabajador que se atreva a buscar alguna otra utilidad a ese sobrante que no sea quedarse en la basura, sufrirá las consecuencias del despido. Cuando por fin sale ese contenedor, los invisibles de la forma más rápida y aséptica posible llenan sus bolsas y se van a casa a hacer la cena. Algún foto-periodista consigue colar estas imágenes en el Wall Street Journal y el sonrojo dura los 30 segundos que dura la pieza del telediario, después un corte al Ministro de Hacienda haciendo alguna declaración y uno no sabe si está viendo al Sr. Burns de los Simpson.

A la vuelta a casa uno del barrio vende 10 jamones de pata negra a 60 pavos desde el maletero de su carro, un destartalado A-4 que hace 10 años, cuando lo compró estaba impecable y hoy, lleva dos años circulando sin seguro y no tiene ni para cambiar las ruedas. Especialista del extraperlo, como tantos otros se dedica a llevar varias listas de la compra y recorrer los supermercados para coger geles, champús, detergentes, paquetes de lentejas y revenderlos por la mitad de precio a los que han elaborado la lista.

Ninguno en el barrio tiene en mente ir a Versalles, no conocen al Rey Luis, su enemigo es el inmigrante que le está quitando el puesto de trabajo, el funcionario que cobra por tocarse los huevos, los enchufados de la asistente social que se llevan todas las ayudas, los pisos de protección oficial y pagas por la cara. Ninguno ha ido a una manifestación porque el barrio es un mundo en sí mismo cuya frontera con el resto en insalvable, además para qué salir del bar si esto es lo que hay, no hay nada que hacer, los que mandan, mandan y ya está. Dentro del barrio se culpan unos a otros, se quitan los unos a los otros y arreglan el mundo con dos botellines en el bar del Sebas. Alguno incluso invoca a tiempos pasados como mejores cuando jamás han abierto un libro de historia y los treinta o cuarenta años que llevan en este mundo se han dedicado a trabajar, comprar, beber, fumar, vacilar cuando tenían y odiar cuando no tienen. Esos treinta o cuarenta años en el mundo han deseado convertirse en ricos, para poder mirar por encima del hombro a sus vecinos, qué coño, ya lo hicieron cuando se compraron el Audi A-4, cuando se fueron de viaje a Cancún o cuando se pegaban una mariscada etiquetando a todo el barrio en el Facebook para que viesen “¡Cómo molo!, molo mogollón porque gasto como un Rey” y es que ES BUENO SER REY.

No espero a ninguno de ellos ni siquiera paseando por los jardines de Versalles, ni leyendo un análisis sobre la economía del país, cómo hacer más sostenible la competitividad y que no esté basada exclusivamente en el abaratamiento de costes laborales. No espero que ninguno compare el modelo chino con el nuestro y llegue a la conclusión de que no podemos ser más baratos que China como mano de obra, con jornadas laborales de 60 horas a la semana y sueldos de 200 euros/mes. Pero ellos, resignados aceptan que hemos de ser así de competitivos,  porque es lo que hay, ellos miran a otro lado cuando los invisibles buscan en la basura, aprovechan el pata negra a 60 euros, porque mientras tengan un vecino que tiene más dinero, más trabajo, más ayudas que él, ahí está el enemigo, anhelando una primitiva para decir en el barrio mirando a cámara: Es bueno ser el Rey, rodeados de manjares y cortesanas en pelotas a lo Jesús Gil en el jacuzzi, no en vano esa imagen se la pone dura a unos cuantos imaginándose a sí mismos, para que en el barrio puedan ver “¡Como molo!

El mundo cambia tan poco que asusta pese a que fluya la información .Un reino de ciegos en el que ni siquiere se ve que el tuerto es el Rey y el que lo ve, es también enemigo, por  bocazas.