Hasta los huevos de vivir… Mr. President.

Imagen | Selma Tango

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Así comenzaba el estribillo de una canción de esas que muchos escuchábamos allá por el 93, cuando recién salí de la FP y el país estaba sumido en una crisis galopante, resaca  del Cobi, la Expo de Sevilla y la villa olímpica. Entonces teníamos vida, con nuestros 19 años veíamos como las franquicias iban abriendo como setas en nuestro país, éramos cada día más modernos y más europeos, pero cuando ibas a por un curro de fin de semana en el Mc Donalds, hacías cola con 500 que acababan de salir de la universidad y te decían: Hombre, dónde esté un universitario que se quite uno de la FP.

No se preocupe, Mister, pude ganarme la vida cuidando ancianos terminales en residencias, en el servicio de ayuda a domicilio, haciendo 12 horas diarias por 50 mil pesetas al mes y poniendo copas y hamburguesas hasta las tantas por 500 pesetas la hora.  Así es como fui sorteando la crisis para pagar el alquiler, que no la universidad como era mi intención, durante unos cuantos años. Creo que sobra explicar lo que tardé en ver un contrato de trabajo, con su encabezado, logotipo de la empresa, su firma y su sello. Casi me pongo a llorar. Así fueron los 90 para mí, buscándome la vida, quería ir a la universidad, pero pronto aprendí que si te independizas y pagas tus facturas, olvídate de universidad porque no te da, así que los años se me pasaron tratando de salir del círculo vicioso de ganar dinero vs. tiempo para estudiar vs. pagar facturas, alquiler, libros, estancia, universidad. Y se te pasa la vida y casi llegas a los 40.

Por esta razón a mí lo de esta crisis no me ha pillado de susto, pues ya había pasado por un ensayo a la fuerza, que afortunadamente y gracias a la burbuja inmobiliaria de los años “dorados” de este país, fue más corto que en esta ocasión. Eso sí, ese aprendizaje, esa experiencia me ha hecho sentir como un viejo, más sabio por viejo que por pellejo, que diría constantemente “Ya lo sabía yo”, cuando salen estudiantes hablando de que tienen que abandonar sus carreras, personas de más de 50 años que se han quedado fuera del mercado laboral, becarios explotados que trabajan por la cara hasta la extenuación, o gente que se ve obligada a trabajar en negro porque no tiene otra opción. Si es que esto, ya lo sabía yo, pero también me ha hecho sentir imbécil porque me creí, pese a estar reticente unos años, eso del España va bien y al final caí en la lujuriosa fiesta crediticia. Pero los datos indican que esta vez estamos llegando más allá ¿no? No sé, digámelo, porque una tiene una impresión de asfixia mortal, o más bien mortífera, lentamente mortífera.

Una intenta ser feliz, conformándose con lo que tiene, no pido un imperio, sólo la República independiente de mi casa, que además es la madre del neoliberalismo. Una intenta ser feliz tratando de alimentarse bien, tratando de hacer un poco de ejercicio, llevando una vida sana, sin mucho exceso ni lujos, nada de mariscadas, nada de asados en Aranda. Una intenta poner su mente en orden, poner el estrés a raya, llevar una vida equilibrada vamos, pero es que nos lo están poniendo tan difícil que una se agota, se cansa, se estresa, se flagela, se acojona y por último se cabrea, porque a una le queda un pequeño resquicio de dignidad.

Y entonces llega esta sensación, en la que vuelvo a levantarme hasta los huevos de vivir y no entiendo muy bien el  porqué. En los 90 esta cantinela era reflejo de que estaba hasta los huevos de que me explotasen, de no cotizar, de que me pagasen 2, 3 y hasta 5 meses más tarde, de no poder hacer planes de futuro, de tener que abandonar la idea de estudiar, de estar continuamente pensando cómo coño pagar la luz, el agua, o poner gasolina al coche para seguir yendo a trabajar a un sitio donde llevaban tres meses sin pagarme y eso me había puesto en esa situación de tener qué elegir qué pagar y qué no, con el alma en vilo cada vez que llegaba el cartero por si  traía un certificado de cobro por vía judicial. Hasta los huevos de vivir en ese bucle en el que con 20 años, tratando de asumir responsabilidad y labrarte un futuro, el camino solo eran piedras y más piedras, tantas, que en ocasiones hubiese deseado dedicarme a la fiesta, total, por la edad ya me acusaban de estar en permanente “Orgasmus”, y lo que lo hubiera disfrutao…. Pero no, me lo perdí,  yo quería hacerme una vida mejor, estudiar, tener una casa, ser independiente, poder viajar, vamos, ser buena y hacer caso a lo que decían los papis… y una acaba hasta los huevos cuando se da cuenta de que si eres pobre, eso es un camelo publicitario para que siempre veas en el horizonte el gran sueño americano…. ¡Ohhh, qué maravilla, yo puedo llegar a ser multimillonario!… pero el sueño nunca llega, ni siquiera puedes pagar las facturas y con las idas, venidas y el paso de los años te empiezas a asfixiar, porque, francamente, trabajar levantando ancianos que pesan un quintal, poniendo cafés, reponiendo en el súper, 8, 10, 12 horas diarias es cansado, y a partir de los 35 a mí las fuerzas, me empiezan a flaquear,  que llevo currando desde mu prontico, Mister, desde antes de la edad legal, pero esa es otra historia.

Así es Míster, el mundo del pobre aunque modestamente preparado, es así, triste, vacío y gris. Uno trata de ser bueno y portarse bien porque sólo aspira a mantener un sueldo, (con el que ustedes se pagan una botella de vino),  a tener un agujero de 40 metros cuadrados que en la puerta tenga un bonito felpudo a modo de frontera al único lugar donde sabe, será ¿libre? Así nos vamos encabronando lentamente, porque ya son muchos años y es que a mis 40 me siento anciana. Eso de currar hasta los 70, francamente, a veces lo he pensado y si no voy a tener jubilación, pues yo creo que no me compensa, vamos, que me apeaba del mundo ya,  porque me estaba dejando tantas cosas para hacer cuando me jubilase ya que ahora me falta de tiempo, que si no va a ser  así, una se pregunta ¿qué mierda hago aquí?…

Cuando a finales de los 90 nos soltaron la soga y respiramos un poco nos volvimos todos gilipollas y sí, abandoné por fin el lastre de ser la mierda a la que nunca podía atender el director del banco porque estaba muy ocupado. Entonces, los bancos nos abrieron los brazos y el director nos estrechó las manos y nos dieron hipotecas, préstamos y tarjetas a saco Paco. Menos mal, que aún en períodos de euforia, conservo la lucidez de no fiarme demasiado y dije NO a la Visa y a muchas otras más. Ilusos de nosotros, ilusa de mí, que en esos 90, con el grunge de la desilusión, me había creado un ideario en mi cabeza, que ni la Naomi Klein tú, y sin investigar ni nada, sólo a base de sufrirlo en mis propias carnes, y de observar mucho alrededor. Me había hecho a mí misma, con espíritu analítico y había aprendido de la agüela a ahorra unas peseticas comprando el detergente donde más barato era, buscando las ofertas del mercao, reciclando las bolsas de la compra como bolsas de basura, reutilizado los frascos de cristal como botes o tuppers para no acumular plástico, haciendo pucheros para varios días, incluso comprando saldos de segunda mano y vendiendo aquello que no necesitase, aunque nunca pude comprar demasiado, con lo que no acumulé mucho stock. Todo pobre debería tener una Güeli en nuestras vidas que nos grabe a fuego “Compra sólo lo que necesitas”, porque es verdad que las luces de las calles comerciales nos ciegan. Nos ciegan los rostros photoshopeados de esas preciosas chicas y chicos que no existen, nos ciegan las mansiones de programas como “Quien vive aquí”, nos ciega el Star System, nos ciega el “Tanto tienes, tanto vales” y es triste pero es así. Una ha tenido que aprender a vivir con eso, y para ello se ha visto muchos documentales, hasta ese tostón adoctrinante del Secreto y si algo he aprendido  es a tratar de crecer interiormente, porque el interior es la única tierra que podré cultivar, además de una maceta en la terraza, donde tengo en Cuidados Intensivos un romero que compré en el chino y que no termina de ponerse bien… porque esta enfermo, como yo, ¿Le habré pegado estas pocas ganas de vivir? Que si lo piens,o tengo tanto que hacer y tanto por vivir que yo sí tengo ganas y hasta soy optimista, pero no sé qué es lo que me hace levantarme hasta los huevos de vivir. ¿Será el cansancio? Son las noticias.

Y es que así andamos Míster, así andamos, vamos a días, a días podemos soportar las noticias y a días se me atragantan, me entristecen y me reverbera el hambre en las tripas que no paran de dar vueltas. Ustedes se preguntan ¿qué hay detrás de Gamonal?, ¿qué hay detrás de las mareas?, ¿lo  tenemos controlado?, ¿qué quiere esta gente? Si España ha vuelto, si España va bien, ¿qué más quieren estos que no se van de la calle?… me gustaría pedirles que no suelten así, a la ligera, semejante slogan, porque España va bien para los inversores internacionales, que nos compran a precio de saldo,  la CEOE, la banca y las empresas del Ibex, pero no para los españoles, si es que todavía nos permiten la nacionalidad, porque si España sólo son bancos, corporations, Ibex y CEOE, es que a mi me han expatriado y no me he enterado, lo que me estaría convirtiendo también en ilegal… que todo pudiera ser, porque ¿para qué le intereso yo a España? Si una parada, en edad complicada, sin casa, sin nada, no produce, no paga más impuestos que el IVA de lo que consume, por tanto SÓLO ES UN GASTO.

Pero no se crea Mister, que le entiendo, entiendo que cuando no se las ha pasado putas es difícil entender  que ESPAÑA pasa hambre, ESPAÑA pasa frío, ESPAÑA está hasta el culo de ansiolíticos para aguantar sin reventar… Porque, no sé si lo sabe Mister, pero en esta ESPAÑA  que va tan bien, hay muchas personas que toman diazepam para dormir más y así ser menos tiempo conscientes del hambre, del frío, del estrés, de la vergüenza y el miedo que pasan.

Se preguntan por qué somos tan díscolos y tan revolucionarios y yo creo que somos corderitos. En general, la masa dominante sólo quiere ir de casa al curro, del curro a casa, poder tener casa, pagar las facturas y poder tomarse un cubata de whisky Hacendado, el sábado noche en un  sofá confortable, viendo la peli de palos que se acaban de descargar. En realidad la inmensa mayoría no ansía el poder de ustedes, ni el dinero que ansían ustedes, la mayoría se conformaría ahora mismo con no tener crisis de ansiedad y poder llevar a sus hijos al cole, pagar las medicinas, los libros, la comida, las facturas, la hipoteca y la letra del coche. El problema es que los Misteres saben que eso, a lo que habíamos llamado normalidad hasta ahora, no va a volver a suceder y ¿cómo convencer a los corderos que cada vez son más lobeznos sin nada que perder?

Recientemente Intermon nos ha alertado de como esa casta de ricos cada vez son menos pero más ricos y los pobres cada vez más y más pobres. Esta crisis tiene ese objetivo, como ya sucediera en el Sudeste Asiático y América Latina anteriormente y como denuncia Intermon Oxfam, si las cosas no cambian, aumentan las desigualdades entre ricos y pobres, pudiendo llegar a la horrible cifra de 20 millones de pobres en España para 2025. Ustedes lo saben y muchos corderitos lo sabemos o al menos empezamos a intuirlo… y nuestros Misteres y fuerzas políticas nos ofrecen un discurso de principios de Siglo XX entre la izquierda y la derecha, trasnochado y obsoleto, sin ser conscientes de que cada día somos más corderos los que nos levantamos hasta los huevos de vivir, asfixiados por la inactividad, por la inoperancia, por la falta de empatía de los siervos de ese poder corporativo, que tratan de ponernos delante una cortina de humo, igualito que les ponen a los chinos una puesta de sol en una pantalla LED, porque la contaminación de Beijing es tal, que no permite ver el sol. Mientras, áticos de lujo, mariscadas, millones en Suiza, abrigos de piel, bolsos de miles de euros, vacaciones en Eurodisney, clases de baile e indultos es lo único que nos dan para tragar y digerir a la hora de la comida, declarando en rueda de prensa que somos responsables de la crisis por vivir por encima de nuestras posibilidades y que ahora no podemos salir a quejarnos porque eso es terrorismo… ¿De verdad, Misteres, creen que esos corderitos, que están mutando a lobeznos porque cada día tienen menos que perder, van a comprar su discurso? ¿siguen preguntándose de qué nos quejamos?

Si es cierto que hay una conspiranoica teoría para que España sea un campo de pruebas para ver cuanto aguanta un país antes del estallido,  la cuerda, de tensa, se les está rompiendo, y aunque el discurso de la izquierda y la derecha ha servido durante muuuuchooo tiempo para que este país se mantenga dentro de la raya, los corderos, de un lado y otro, cada día tienen más claro que los unos son los de arriba, los corderos (y lobeznos) son los de abajo y levantarse cada día asfixiado, hasta los huevos de vivir y sin aire que nos permitan respirar, sólo tiene dos desenlaces, uno el suicidio, el otro, la pérdida del miedo.

El mea culpa de una huelga de hambre

HUELGA DE HAMBREQUERIDOS
Jorge… 40 días
Alex… 32 días
Gisela… 36 días
Alejandro… 35 días
Juanma… 21 días
Frank… 21 días
Juanito… 12 días
José Luis… 12 días
Javier.. 8 días
y el resto de personas que continúan o han hecho huelga de hambre por #motivosdetodos:

Habéis regalado un número finito de días a la población de este país y por ello muchos queremos DAROS LAS GRACIAS, al resto o le ha pasado inadvertido, o no se han enterado, o hemos agachado la cabeza, o simplemente no podíamos realizar la misma gesta, aunque en palabras de Jorge, no se trataba de hacer lo mismo si no de luchar.

Algunos hemos querido tratar de dar ánimos desde la distancia, entendiendo, compartiendo vuestros motivos que son los nuestros también e incluso os hemos erigido en altavoces de todos, pero no hemos estado allí. No hemos reclamado excepto en Twitter y nuestros blogs que se os prestase una mayor atención a los medios de comunicación, pero hubo grandes y mediáticos temas que os pusieron en un segundo plano informativo, la huelga de basuras, lo de Canal 9, la Lomce, la doctrina Parot y el más de lo mismo de ERES, Barcenas, Gurteles y bla, bla, bla.

Lo vuestro ha sido un David contra un Goliath que ya tenía en negro sobre blanco la cuestión de la seguridad ciudadana, además de todo lo que va a justificar la huelga de limpieza en Madrid para meter mano a eso a lo que muchos le tenían muchas ganas, el derecho a la huelga.
Habéis sido esos Davices hambrientos que han reclamado con sueño, frío y hambre la necesidad de un reinicio gubernamental que a ese Gobierno no le ha dado ni frío ni calor, vamos, no he visto a ningún periodista siquiera preguntar a un diputado sobre ello, no sé si lo han hecho, pero no lo he visto. Ahora es un mal momento para reclamar la atención de los medios, ni siquiera del Intermedio, con todo lo que tienen con los políticos, no tienen tiempo material de meterse en otras cosas. Lo mismo le pasa a Salvados, pero a alguno sí nos hubiera gustado una alusión de Wyoming, (que no sé si con la presentación de su libro ha llegado a hacerla), al que, por su condición de figura pública que debe su fama de los últimos años a expresarse con meridiana claridad, que diría el presidente, le exigimos que se comprometa con toda causa, aunque insiste en su condición de afortunado que no quiere renunciar a ello. Todo porque desde su tribuna en el Intermedio se ha convertido en alguien importante porque lo que dice incomoda en exceso a la casta política, cosa que es de agradecerle a él y al equipo del Intermedio, al igual que sucede con Salvados. Al hilo de los medios, yo sí he echado de menos una pregunta en los pasillos del Congreso sobre esas personas que estaban sin comer en la puerta del Sol y en otros lugares de la geografía.
Durante el tiempo que habéis llevado a cabo esta huelga de hambre a veces he pensado qué hubiera pasado si se hubieran puesto muchas más personas en huelga de hambre, si la Puerta del Sol estuviese alfombrada de personas en Huelga de Hambre. Obviamente los medios extranjeros quizás hubiera hecho un mayor hincapié en la causa de un acto tan radical, cosa que parece hace reaccionar a los que toman decisiones como ha sucedido con la huelga de limpieza. Lo cierto es que la vuestra era una reivindicación más arriesgada y el resto hemos sido indignados de boquilla, muchos de acuerdo con vosotros, muchos queriendo hacer algo, muchos esperando no se sabe muy bien qué y algunos incansables tratando de dar apoyo que se han acercado por allí y han estado a vuestro lado.

Ell mundo sigue, las leyes que se aproximan nos ponen contra las cuerdas, vosotros habéis empezado a comer y comienza a hablarse del próximo mundial que hará olvidar algunas de las cosas que no deberíamos olvidar. Pero también ocurre que estamos más que hartos, como decía la famosa frase de la peli, de tantas malas noticias, son ya 5 años de crisis de mal en peor y encontrar un equilibrio entre la felicidad, la realidad y la supervivencia se torna difícil, no en vano se ha duplicado el consumo de ansiolíticos en los 10 últimos años. Yo sin ir más lejos, siento en ocasiones que no aguanto más noticias, más tertulias y a ciertos tertulianos que hoy son estrellas. Admiro gestas como la vuestra y las de otros a lo largo y ancho de este mundo, personas que deciden ponerse en peligro de una u otra forma por el bien común, porque son más valientes que yo y la heroicidad vende, tanto que “el viaje del héroe” es asignatura obligada en la novela o el guión de ficción. Al final del día me pregunto, ¿qué puedo hacer?, ¿no estoy haciendo nada?, ¿por qué estamos paralizados? Porque, aprendida en parte esta lección sólo quiero felicidad, y ver felicidad a mi alrededor, no hambre,  no gente buscando en la basura, esperando que cierre el súper para ir a ver qué tiran. No quiero ver más hambre a mi alrededor, no quiero ver esa tristeza, no quiero sentir como se escudan en qué vivimos una vez por encima de nuestras posibilidades y esto sólo es una consecuencia que parecen no entender como un sádico castigo a la población cuando hay niños que sólo hacen una comida al día, o una madre tiene que explicar a su hijo que el bocadillo es mágico como el anuncio. Es una especie de bucle en que a veces hasta me siento culpable porque no me encuentro en una situación tan desfavorecida al resto ya que en 2007, viendo lo que se avecinaba, me quité el hipotecón vendiendo mi casa para no tener ese yugo sobre mi cabeza. Me siento culpable porque no puedo ayudar más y siento que necesito hacer algo aunque me sienta paralizada.

He escrito varias veces sobre el miedo, pero me pregunto una vez más ¿miedo a qué? No se puede culpar a la gente que no se atreve a dar un paso al frente por miedo a perder su trabajo, su casa, o lo que sea, cosa que muchos que se han colgado el cartel de revolucionarios hacen, al menos yo no, aunque opine que aferrarse a sus casas, trabajo y cosas materiales sólo es algo que pueden perder en cualquier momento, de ahí el miedo cuando cada vez hay más gente que no tiene nada que perder y eso es, desgraciadamente, una puerta a la libertad. Ni siquiera se puede culpar a aquellos pobres curritos que justifican el discurso de que era irremediable hacer todo lo que se está haciendo pues la verdad hoy es muy distinta según el cristal con el que te la cuentan y para gustos colores.

Lo que sí habéis conseguido es que muchas personas se identifiquen con vosotros, crean en vosotros, más que en ningún representante político, y habéis dado fuerzas a aquellos, que no queremos irnos de nuestro país porque queremos vivir aquí y tener oportunidad de desarrollarnos aquí,  o estamos mayores para empezar en otro sitio, pese a que la política está consiguiendo exportar nuestro talento a precio de saldo y dejar aquí una ecuación que no sale entre población activa y los jubilados. Muchos queremos tener un país mejor donde se aplique el sentido común y no el sesgo de intereses macroeconómicos que está ofreciendo su Agosto  a megainmobiliarias, e inversores extranjeros que se reparten el pastel del país, dejando a los ciudadanos fuera del negocio, obligando a los abuelos a andar varios kms para comprar el pan a 20 céntimos porque con la pensión no llega para alimentar a hijos y a nietos.

¿Para cuando el ciudadano estará en el primer punto del orden del día?  Hoy ni siquiera es un punto en el orden del día… Lo decía la canción: “…Como primer punto del orden del día actualizaremos nuestro sueldo, como segundo punto bajaremos el de los demás”… y recortaremos, y recortaremos, y recortaremos, pese a cada fin de semana miles de personas salgan a la calle, pese a que algunos se pongan en huelga de hambre, pese a que… seguiremos la ruta establecida, porque las encuestas todavía dicen que ganaremos en las próximas elecciones.

Para terminar, Jorge, Alex, Gisela, Alejandro, Juanma, Frank, Juanito, José Luis, Javier, y el resto de los que han estado en huelga de hambre por todo el país, es difícil conocer los datos de todos, muchos de nosotros sí nos acordamos, sí hemos sabido de vosotros y hemos sentido la distancia como un peso, por no poder acercarnos a deciros  GRACIAS.

Erasmus de la exclusión, la wertgüenza de clase.

exclusion socialLa realidad de los estudiantes de entornos más pobres hoy,  es muy parecida a lo que sucedía hace 30 años. Cuando creces en un entorno social que no invita a estudiar, ni siquiera a adquirir conocimientos, cuando hay padres que se jactan de su ignorancia ante sus hijos y les dicen que estudiar no sirve para nada, lo mismo que leer o cualquier cosa que signifique adquirir conocimiento, están condenando a sus hijos a ser más pobres que lo han sido ellos y por lo tanto esclavos de su propia ignorancia. Una de las primeras causas de abandono escolar en nuestro país y en este tipo de familias es la educación familiar con respecto de los estudios. Partiendo de la base que hay cabezas de familia que consideran, desde su propia experiencia, que estudiar no va a resultar útil a sus hijos porque no han visto en sus entornos la utilidad de adquirir unos estudios, algo que además hoy cuesta más dinero, es muy probable que los hijos abandonen y en un elevado porcentaje, antes de acabar siquiera la ESO. El problema es que la realidad de hace treinta años hacía posible que un adolescente pudiese desarrollar un oficio sin estudios, hoy eso difícilmente se dará. Muchos estudiantes hoy están en riesgo de exclusión y se enfrentan en desigualdad de condiciones a su día a día como estudiantes. Están por debajo de sus compañeros en cuanto a expectativas de estudio, en el aprendizaje de idiomas, son menos “digitales” que son sus compañeros (hoy en día los estudiantes de la ESO son todos nativos digitales) y sufren una falta de material de estudio severa, bien porque la familia no se lo puede permitir, bien porque no considera importante la formación de sus hijos y considera un gasto innecesario el material. En estos casos el riesgo de abandono escolar es alto para estos estudiantes.

Parece increíble que esto suceda, a nadie en su sano juicio se le puede ocurrir que una familia hoy en día no anime a sus hijos a estudiar, sin embargo es una realidad sobre la  que algunas ONG ´s están actuando. Para entender un poco la situación en este tipo de entornos, normalmente barrios desfavorecidos de grandes ciudades cada vez más hay una conciencia de gueto, donde la vida sucede dentro del barrio y no se plantea fuera de ella. Las oportunidades son las que aparecen dentro del barrio, la posibilidad de que un vecino albañil, fontanero, o vendedor ambulante, pueda dar trabajo a alguno de estos chicos y los modelos sociales a seguir son los que están dentro del barrio, excepto lo que pueda llegar a través de la televisión. Es obvio que en estos lugares  los programas de divulgación no son los que tienen más audiencia. Con la desaparición de la construcción,  que durante la burbuja inmobiliaria absorbió a muchos de estos jóvenes que habían abandonado los estudios, no hay muchos lugares en los que puedan desarrollar una carrera profesional sin estudios y mucho menos con los sueldos que aquellos afortunados estuvieron cobrando entre 2000-2007. Estos jóvenes han sido quizás el sector poblacional más perjudicado con la caída de la burbuja inmobiliaria y la llegada de la crisis. Muchos de ellos se hipotecaron y han formado familias que hoy están siendo deshauciadas al perder su empleo y no encontrar la manera de reinsertarse en el mercado laboral. Hablamos de familias formadas por jóvenes de menos de 30 años sin estudios y con una capacidad muy limitada de encontrar trabajo en el mercado laboral de hoy.

Siguiendo con el papel de la familia en el desarrollo de estos jóvenes, hay determinados entornos familiares que actúan de manera castrante para con sus hijos, en el sentido de que marcan unas fronteras ideológicas en las que dejan muy claro lo que no pueden ser sus hijos, normalmente nunca se plantean que sus hijos puedan llegar más allá de lo que han llegado ellos. Sí, parece increíble pero si se analiza el entorno de estos estudiantes en riesgo de exclusión la inmensa mayoría no tiene una relación fluida con sus padres y en alto grado es autoritaria. Tampoco viven en un hogar donde se lea, ni se consuma otro tipo de cultura porque es considerado innecesario  y en elevado porcentaje sus propios padres no tienen una formación elemental. Además se enfrentan a carencias materiales en  el hogar como no tener coche,  lavadora, o por ejemplo pasan frío en el invierno como se puede ver en este informe de la Fundación Adsis.

Dentro de estos entornos desfavorecidos las becas juegan un papel de vital importancia, todas las becas, pero además el trabajo de concienciación en el entorno familiar debería ser una prioridad, como han apuntando algunas ONG´s que ya trabajan en esta línea, tratando de reeducar a padres que hasta ahora no han considerado importante que sus hijos posean estudios e incluso se niegan. Si los padres que juegan un papel fundamental en el desarrollo lector de sus hijos, consideran que “estudiar no sirve para nada”, difícilmente sus hijos van estudiar. Es más, algunos buenos estudiantes se enfrentan a la imposibilidad de seguir estudiando bien porque no hay capacidad económica, o bien porque no se considera necesario en el entorno familiar. La reforma educativa que se ha planteado hoy en día obviamente se apoya en la cultura de no subvencionar  la educación a quien no pueda permitírselo. De esta forma el encarecimiento de las tasas y la ausencia de becas agrava todavía más la situación de todos estos jóvenes en riesgo de exclusión y no sólo eso, la exclusión se extenderá a otros sectores, dejando a más estudiantes fuera de la Educación y mucho antes. Cuando además, se fomenta la visión de los beneficiarios de becas como personas vagas, incapaces, que disfrutan de becas como las Erasmus, denominadas de manera coloquial “Orgasmus” en las que se da a entender que jóvenes universitarios se benefician de un dinero que les permite estar de “fiesta” por Europa, se vanaliza y desprestigia la capacidad de miles de estudiantes que han demostrado la utilidad de esas becas y que son precisamente aquellos que ahora se pueden plantear ser reclutados por países europeos con puestos de trabajo técnicos de gran cualificación, es decir nuestros investigadores e ingenieros. Además las becas Erasmus han fomentado el aprendizaje de otros idiomas en nuestro país, donde esto es una enorme asignatura pendiente. Numerosas voces ya ponen sobre la mesa la inminente privatización de la educación. Yo me pregunto, si es allí a donde vamos, a la privatización de la educación ¿qué sucederá con estos estudiantes en riesgo de exclusión de los que estoy hablando?  Presumo que aumentará el abandono escolar en los entornos menos favorecidos, menos gente llegará a la Universidad, incluso la FP se alejará como posibilidad para muchos y ¿qué haremos  con todos aquellos estudiantes que no tengan estudios, ni oficio? ¿cómo se ganarán la vida?, teniendo en cuenta que tenemos una tasa de paro juvenil que pasa del 50% y que un elevadísimo porcentaje de estos son jóvenes sin estudios ¿se habrá previsto de qué tendrá que vivir esta gente o serán abandonados a su suerte?

Hace poco un padre me comentaba ¿por qué tengo yo que pagar una beca para que la gente se vaya a estudiar fuera? Hay que saber que la beca Erasmus es un programa europeo, es decir los fondos de las becas salen de Europa. Recientemente el Ministerio se metía en un jardín con este tema al argumentar que el año que viene habría una reducción de estas becas y ser desmentida esta información directamente desde la UE.  En este artículo de El Mundo se puede ampliar más información al respecto. Este es un ejemplo de como el manejo de esta información hace que el ciudadano no tenga muy claro de qué se está hablando, fomentado por esta visión interesada de que los estudiantes subvencionados se aprovechan de una situación por encima de nuestras posibilidades. Recientemente se ha publicado la noticia de que muchos estudiantes becados del año pasado tendrán que devolver sus becas al no haber aprobado la mitad de los créditos, cosa que muchos no pueden hacer. Han sido bastante los estudiantes que han planteado vivir en una situación en bucle para estudiar, tienen que encontrar un empleo que les permita pagar las tasas, aunque pidan una beca, la beca les llega muchos meses después de tener que abonar las tasas por tanto, tienen que trabajar para adelantar ese dinero y algunos lo hacen a jornada completa porque además tienen que mantenerse fuera de casa o aportar dinero a la economía familiar. Si trabajan no tienen tanto tiempo para estudiar, si no tienes demasiado tiempo, o al menos el mismo que otros compañeros que sólo se dedican a estudiar, es fácil que no consigas aprobar todas  o no consigas sobrepasar del 6, si tienes que devolver la beca porque no apruebas los créditos suficiente al año siguiente tendrás que abandonar y además con una deuda, y así en bucle se evidencia que la educación cada vez más va a ser una cuestión de clase. Si además tenemos en cuenta que en los últimos años, además de las tasas de las carreras e incluso la Formación profesional, han subido y los masters universitarios en algunos casos han multiplicado su precio por dos y por tres, es más que evidente que la educación será un filtro social de clase que condenará a algunos a la exclusión y por tanto a la indigencia en un país donde no se apuesta por sectores económicos de producción, sino por el turismo, y los servicios donde ya sobra mano de obra no cualificada, millones de manos.

En el reino de los ciegos, el tuerto es el rey.

portada de la colección de películas de Mel BrooksSoy fan de Mel Brooks, así en mayúscula. Cada vez que alguien me habla de revolución recuerdo la película La loca historia del Mundo. Esas calles de París en las que los pobres vendían ratas muertas para el estofado de ratafort, o corazones de manzana, deliciosos corazones de manzana robados de la basura de los ricos. Mientras un apenado Rey Luis escucha a un nervioso  Conde de Partné hablando sobre la revolución en las calles de París. El Rey no puede entender  lo que ocurre pues está convencido de  lo mucho que le ama su pueblo, acto seguido, en los jardines de Versalles, pide que le lancen otro pobre con una catapulta y cuando pasa por su punto de mira, dispara. Los parisinos quieren la muerte del Rey que no hace más que repetir: Es bueno ser Rey. Cuando come manjares de una bandeja, mira a cámara y nos dice: Es bueno ser Rey. Cuando lame las tetas de una cortesana, con actitud chulesca y a cámara: Es bueno ser Rey y así sucesivamente en todas las acciones que perpetra en su lujoso palacio.

En las calles, los pobres ni siquiera imaginan cómo vive su Rey, pelean por los cadáveres de las ratas, sin nada que vender en un mercadillo en el que no se puede encontrar más comida que la que haya en la basura. Des-organizados, hordas de pobres cuales zombies, marchan a Versalles a matar a Rey, donde su Rey sigue: Es bueno ser Rey.

España 2013. En la puerta de un supermercado en una calle de un barrio de Madrid una señora con una caja de las de la fruta grita: “Nena, Amor, Amor, 10 euros, el Armani, el dolce cabana, 10 euros, no lo vas a encontrar mejor. Venga que se me acaba la cacharel, a 10 euros, nena, esto son rebajas y no las del corte inglés”. Son las 9 de la noche, la señora que vende perfumes de dudosa procedencia espera que su hijo aparezca con la furgoneta, coge su caja con las tres colonias que le han sobrado, se monta y se va. Cuando desaparece la Mercedes granate doblando la esquina empieza la procesión de los invisibles. Ya empieza a hacer un poco de fresco y en la cazadora bolsas de plástico aguardan a ser llenadas con los excedentes a punto de caducar que el personal que trabaja en el supermercado, va a sacar en breves en el contenedor. Si hay algún trabajador que se atreva a buscar alguna otra utilidad a ese sobrante que no sea quedarse en la basura, sufrirá las consecuencias del despido. Cuando por fin sale ese contenedor, los invisibles de la forma más rápida y aséptica posible llenan sus bolsas y se van a casa a hacer la cena. Algún foto-periodista consigue colar estas imágenes en el Wall Street Journal y el sonrojo dura los 30 segundos que dura la pieza del telediario, después un corte al Ministro de Hacienda haciendo alguna declaración y uno no sabe si está viendo al Sr. Burns de los Simpson.

A la vuelta a casa uno del barrio vende 10 jamones de pata negra a 60 pavos desde el maletero de su carro, un destartalado A-4 que hace 10 años, cuando lo compró estaba impecable y hoy, lleva dos años circulando sin seguro y no tiene ni para cambiar las ruedas. Especialista del extraperlo, como tantos otros se dedica a llevar varias listas de la compra y recorrer los supermercados para coger geles, champús, detergentes, paquetes de lentejas y revenderlos por la mitad de precio a los que han elaborado la lista.

Ninguno en el barrio tiene en mente ir a Versalles, no conocen al Rey Luis, su enemigo es el inmigrante que le está quitando el puesto de trabajo, el funcionario que cobra por tocarse los huevos, los enchufados de la asistente social que se llevan todas las ayudas, los pisos de protección oficial y pagas por la cara. Ninguno ha ido a una manifestación porque el barrio es un mundo en sí mismo cuya frontera con el resto en insalvable, además para qué salir del bar si esto es lo que hay, no hay nada que hacer, los que mandan, mandan y ya está. Dentro del barrio se culpan unos a otros, se quitan los unos a los otros y arreglan el mundo con dos botellines en el bar del Sebas. Alguno incluso invoca a tiempos pasados como mejores cuando jamás han abierto un libro de historia y los treinta o cuarenta años que llevan en este mundo se han dedicado a trabajar, comprar, beber, fumar, vacilar cuando tenían y odiar cuando no tienen. Esos treinta o cuarenta años en el mundo han deseado convertirse en ricos, para poder mirar por encima del hombro a sus vecinos, qué coño, ya lo hicieron cuando se compraron el Audi A-4, cuando se fueron de viaje a Cancún o cuando se pegaban una mariscada etiquetando a todo el barrio en el Facebook para que viesen “¡Cómo molo!, molo mogollón porque gasto como un Rey” y es que ES BUENO SER REY.

No espero a ninguno de ellos ni siquiera paseando por los jardines de Versalles, ni leyendo un análisis sobre la economía del país, cómo hacer más sostenible la competitividad y que no esté basada exclusivamente en el abaratamiento de costes laborales. No espero que ninguno compare el modelo chino con el nuestro y llegue a la conclusión de que no podemos ser más baratos que China como mano de obra, con jornadas laborales de 60 horas a la semana y sueldos de 200 euros/mes. Pero ellos, resignados aceptan que hemos de ser así de competitivos,  porque es lo que hay, ellos miran a otro lado cuando los invisibles buscan en la basura, aprovechan el pata negra a 60 euros, porque mientras tengan un vecino que tiene más dinero, más trabajo, más ayudas que él, ahí está el enemigo, anhelando una primitiva para decir en el barrio mirando a cámara: Es bueno ser el Rey, rodeados de manjares y cortesanas en pelotas a lo Jesús Gil en el jacuzzi, no en vano esa imagen se la pone dura a unos cuantos imaginándose a sí mismos, para que en el barrio puedan ver “¡Como molo!

El mundo cambia tan poco que asusta pese a que fluya la información .Un reino de ciegos en el que ni siquiere se ve que el tuerto es el Rey y el que lo ve, es también enemigo, por  bocazas.