Sr. Dios, ¿se lo pido a usted o al calvo de la lotería? Quiero un reinicio

queridos diosSeñor Dios, le escribo para pedirle mis deseos para el año nuevo pues necesito de una fuerza divina para empezar a creer que esto se puede arreglar y en esos asuntos dicen que usted es el Rey.

Antes de nada y para que entienda mi situación debo decirle que soy una señora porque ya tengo una edad,  cuarenta que diría la Marilyn “casi dos cuartos de siglo, le hacen a una pensar”… Señora de eso que llaman clase media aunque si mira mi cuenta, en la vida tuve ni plan de pensiones, ni preferentes, ni fondos, ni plazo fijos y la hipoteca desapareció por un despertar de lucidez allá por 2008 cuando una mañana dije, nena, vende esto que te arruina y vendí por debajo del precio, pero me quité esa condena. Si ya ha tenido tiempo para hackear mi cuenta y ver que está a cero, ahora entenderá que lo de decir que soy clase media, es porque en ese parámetro nos meten a casi todos, pero si fuera por mis finanzas estaría en otro sector más crítico, y depende con quien me compare, pues ni le cuento dónde podría estar, pero no me quejo ni le pido por mí, sólo me pongo de ejemplo. No tengo muchas opciones a mi edad de encontrar un trabajo decente, pues entre que eso está en extinción, que soy mujer, que estoy en los cuarenta y que no tengo la formación suficiente, tras una FP, 2 Másters y más de 15 cursos de especialización, pues se podría decir que estoy acabada, pero no le escribo para llorarle un trabajo, de eso se encarga su San Pancracio ¿no es así? Perdone mi desconocimiento al respecto de las tareas asignadas a sus santos, pero mi descreimiento en cuanto a todo lo divino ha hecho que me interese mucho más por los mortales que por la divinidad.

Se preguntará por qué le escribo si no creo en su divinidad, pues es sencillo, porque hay millones de personas que sí lo hacen, le lloran, le ruegan, le  imploran y cuando hacen mal, le piden su perdón para entrar en el reino de los cielos y digo yo, ¿que no puede hacer algo para que sus fieles vivan mejor aquí?, porque, no es por nada pero con una esperanza de vida que pasa de los 70 años, si no tienes para  sobrevivir, la cosa es una larga condena, vamos que ni los condenados de este país viven tan largo suplicio.

No sé, usted hizo cosas en el pasado que le honran, multiplicar el vino y los peces, y otras que no entiendo pero que sin duda hacen gala de su enorme poder, como eso de  mandar las 7 plagas, (que no sé si eran siete, perdóneme, pero he preferido leer otra literatura antes que su biografía, es lo bueno de las leyes por las que se rige nuestro mercado, que el cliente ¿elige?). Ese poder es muy grande, más que el de las súper potencias y creo que el dejarlo aletargado no está beneficiando en nada a su comunidad. No sé si lo sabe, pero tiene a miles de seguidores pasando frío porque no pueden pagar el recibo de la luz que no para de subir, pasando hambre porque no pueden comprar  alimentos, los niños se desmayan en el colegio por la severa desnutrición, y no sigo por aquí porque Marhuenda me acusará de demagoga, pero esta es la realidad. Incluso muchos cometen el pecado mortal del suicidio, quitándose de en medio porque no pueden soportar la enorme vergüenza de ser desahuciados de sus casas, y es que nos han educado pensando que ser pobre es malo y gastar mola mucho, los mismos que redactan los programas formativos de escuelas y universidades, manejan el dinero del mundo, producen productos que necesitan vender para enriquecerse y nunca se sacian de ser cada vez más ricos.

Hablemos de sus fieles más ricos, que también los hay y cada vez son más ricos, estos señores necesitan que mucha gente compre sus cosas. Para ello necesitan que haya mucha gente y que la gente tenga dinero para gastar, pero por otro lado necesitan bajar los costes de sus productos para ganar más dinero y eso implica que se van al sitio más barato para fabricar creando desajustes económicos en aquellos países que abandonan… pero necesitan que la gente siga consumiendo con lo que hacen cada vez más y más publicidad, hasta el punto de con seis millones de parados, exportando nuestra inteligencia, pagando cada vez más recibiendo menos, menos sanidad, menos educación, una justicia más cara, bla, bla, bla, una marca de chorizo nos hace estar orgullosos de cómo somos los españoles apelando a que si nos fuésemos fuera, estaríamos peor. Claro, estos fieles suyos más ricos tienen un problema porque si cada vez somos más, pero la gente gana menos, no puede consumir tanto, además nuestros recursos son finitos con lo que en algún momento empezará a escasear el petróleo, el agua y no le digo nada de la comida pues tiene desde hace décadas a un continente entero pasándolas putas para comer, tanto que periódicamente sus súbditos aquí en la Tierra hacen campañas para que donemos dinero y esa gente pueda comer, eso sí, cuando quieren saltar nuestra valla buscando un lugar donde vivir mejor, les ponemos cuchillas tratando de proteger lo nuestro.

No sé Señor Dios, le cuento todo esto que se supone que usted sabe porque no tengo a nadie más  a quién contárselo, escribir directamente a nuestros políticos no sirve de mucho pues cada día vemos como se han convertido en verdaderos expertos del “anguileo” y es que saltan y esquivan a los jueces, la ley terrenal,  las preguntas incómodas, traspasan puertas giratorias, legislan y no en favor del más débil, callan, se escudan en tiempos pasados en los que otros fueron responsables, como si fuesen niños de guardería que se chivan a los que la maestra va a poner cara a la pared, pero sin que aquí haya ninguna maestra que los ponga contra la pared. Por eso acudo a usted, aunque sé de su no existencia, para que vea a donde llega nuestra desesperación. Le confieso que igual que he llorado con las imágenes de niños africanos desnutridos a la hora de comer, lloro ahora cuando alguno de mis paisanos se suicida porque le quitan su casa, cuando veo a algún vecino buscando en la basura, o no compra sus medicamentos porque tiene que elegir entre comer o medicarse. Son cosas que en tan poco tiempo se han hecho tan cotidianas que nos vamos acomodando y nos empiezan a parecer normales, y no nos juzgue señor Dios, pero a veces es necesario para sobrevivir huir de esta realidad cruel. La crueldad en la que abiertamente, (ya nadie se esconde), nos tratan como ciudadanos de segunda y donde el comedor social es el nuevo lugar de encuentro sustituyendo la vida en los bares que tanto anuncian las marcas de bebidas y que según el choricete forma parte de la #MARCAESPAÑA.

Nos definen como ese país alegre de folklórikas y toros, de fiesta y alcohol,  algo de lo que dicen debemos sentirnos orgullosos, país que por cierto siempre ha sido un firme devoto de usted, no en vano en su nombre se han creado estandartes e instituciones mundialmente conocidas como La Santa Inquisición, de la que afortunadamente me he librado por los siglos de diferencia que nos llevamos. No sé, Señor Dios, no sé si tiene en cuenta a este país que le tiene omnipresente por los siglos de los siglos, que trata a sus comandantes en la Tierra con verdadera delicadeza perdonándoles impuestos que pagamos los demás. Usted que tiene posesión de la verdad absoluta según cuentan sus súbditos, díganos, ¿el plan es que todo se quede como está?, ¿qué nada ni nadie haga más que mirar a otro lado? Porque si es así ya no sé a quien escribir y pedirle que reinicie, ya no digo el mundo que es demasiada faena, pero sí este pequeño país. Se lo pido como experimento, a ver qué sale, total, según dice una señora por ahí estamos siendo el banco de pruebas para ver cuanto somos capaces de aguantar. Sinceramente Señor Dios, yo sé que el ser humano tiene una enorme capacidad de aguante, lo vimos en Auschwitz, por poner un ejemplo que todos reconocen. Como dijo Woody Allen al respecto, no sólo sabemos que murieron 6 millones si no que los records están para superarse, esto quiere decir que la capacidad para ejercer sufrimiento sobre los demás también puede ser igualmente asombrosa.  Cada día nos llegan historias  de como un ser humano ha conseguido lo indecible, pero francamente, ¿hay que pasar por la tortura?, ¿no hay posibilidad de una normalidad menos extrema? A ver si usted me puede contestar, sí, ya sé que esto puede sonar hippie perrofláutico pero me pregunto si para Reyes no podría reiniciar un poco esto, no sé, que la gente no llegue al límite, no se suicide, no comamos basura, podamos medicarnos,  no pasar frío… sin entrar demasiado en teorías conspiranoicas, porque, como dijo Forrest Gump, yo tampoco sé mucho de casi nada, sólo sé que quiero sobrevivir sin un nudo en la garganta mientras manjares, festines, yates, áticos de lujo, y hasta putas se han pagado con el dinero de nuestros impuestos que es el que pagaba nuestra sanidad, educación… eso que nos están quitando y que nos dicen que es porque vivimos por encima de nuestras posibilidades y por nuestro bien, todo este mal necesario es, que diría Yoda. Mientras tanto a seguir con sus manjares y hoteles de 5 estrellas, pues sepa que el mercado del lujo sigue creciendo, las empresas del Ibex acumulan ganancias y los políticos, esos que nos acusan de haber llevado el país a la ruína por no habernos cortado un pelo al tirar de la visa, curiosamente sobreviven bastante bien.

¿No puede hacer algo para equilibrar esta balanza intencionadamente desequilibrada? Dígame, ¿es a usted a quien debo pedirle este milagro o al calvo de la lotería?, siento decirle que en las redes sociales goza de mayor reputación, hasta claman por él  pidiendo que vuelva cada vez que salen las calles de Pedraza llenas de velas y todos se temen la inevitable aparición de Raphael. Dígame, Señor Dios, ¿piensa aparecer? Mientras se decide a hacerse a sí mismo realidad, yo me soplo y me soplo, como hacía el calvo en el anuncio, mientras me encamino  a comprar mi décimo de lotería con los 20 eurines que he ido ahorrando, esperando como millones de españoles que por fin me toque. Deséeme suerte, la voy a necesitar, me lo juego todo a una, no como el abuelito que le enseñaba al nieto su aeropuerto de Castellón. Ese sí que ha tenido suerte, mira que las veces que le ha tocado la lotería ¿eso también es cosa de usted?

Erasmus de la exclusión, la wertgüenza de clase.

exclusion socialLa realidad de los estudiantes de entornos más pobres hoy,  es muy parecida a lo que sucedía hace 30 años. Cuando creces en un entorno social que no invita a estudiar, ni siquiera a adquirir conocimientos, cuando hay padres que se jactan de su ignorancia ante sus hijos y les dicen que estudiar no sirve para nada, lo mismo que leer o cualquier cosa que signifique adquirir conocimiento, están condenando a sus hijos a ser más pobres que lo han sido ellos y por lo tanto esclavos de su propia ignorancia. Una de las primeras causas de abandono escolar en nuestro país y en este tipo de familias es la educación familiar con respecto de los estudios. Partiendo de la base que hay cabezas de familia que consideran, desde su propia experiencia, que estudiar no va a resultar útil a sus hijos porque no han visto en sus entornos la utilidad de adquirir unos estudios, algo que además hoy cuesta más dinero, es muy probable que los hijos abandonen y en un elevado porcentaje, antes de acabar siquiera la ESO. El problema es que la realidad de hace treinta años hacía posible que un adolescente pudiese desarrollar un oficio sin estudios, hoy eso difícilmente se dará. Muchos estudiantes hoy están en riesgo de exclusión y se enfrentan en desigualdad de condiciones a su día a día como estudiantes. Están por debajo de sus compañeros en cuanto a expectativas de estudio, en el aprendizaje de idiomas, son menos “digitales” que son sus compañeros (hoy en día los estudiantes de la ESO son todos nativos digitales) y sufren una falta de material de estudio severa, bien porque la familia no se lo puede permitir, bien porque no considera importante la formación de sus hijos y considera un gasto innecesario el material. En estos casos el riesgo de abandono escolar es alto para estos estudiantes.

Parece increíble que esto suceda, a nadie en su sano juicio se le puede ocurrir que una familia hoy en día no anime a sus hijos a estudiar, sin embargo es una realidad sobre la  que algunas ONG ´s están actuando. Para entender un poco la situación en este tipo de entornos, normalmente barrios desfavorecidos de grandes ciudades cada vez más hay una conciencia de gueto, donde la vida sucede dentro del barrio y no se plantea fuera de ella. Las oportunidades son las que aparecen dentro del barrio, la posibilidad de que un vecino albañil, fontanero, o vendedor ambulante, pueda dar trabajo a alguno de estos chicos y los modelos sociales a seguir son los que están dentro del barrio, excepto lo que pueda llegar a través de la televisión. Es obvio que en estos lugares  los programas de divulgación no son los que tienen más audiencia. Con la desaparición de la construcción,  que durante la burbuja inmobiliaria absorbió a muchos de estos jóvenes que habían abandonado los estudios, no hay muchos lugares en los que puedan desarrollar una carrera profesional sin estudios y mucho menos con los sueldos que aquellos afortunados estuvieron cobrando entre 2000-2007. Estos jóvenes han sido quizás el sector poblacional más perjudicado con la caída de la burbuja inmobiliaria y la llegada de la crisis. Muchos de ellos se hipotecaron y han formado familias que hoy están siendo deshauciadas al perder su empleo y no encontrar la manera de reinsertarse en el mercado laboral. Hablamos de familias formadas por jóvenes de menos de 30 años sin estudios y con una capacidad muy limitada de encontrar trabajo en el mercado laboral de hoy.

Siguiendo con el papel de la familia en el desarrollo de estos jóvenes, hay determinados entornos familiares que actúan de manera castrante para con sus hijos, en el sentido de que marcan unas fronteras ideológicas en las que dejan muy claro lo que no pueden ser sus hijos, normalmente nunca se plantean que sus hijos puedan llegar más allá de lo que han llegado ellos. Sí, parece increíble pero si se analiza el entorno de estos estudiantes en riesgo de exclusión la inmensa mayoría no tiene una relación fluida con sus padres y en alto grado es autoritaria. Tampoco viven en un hogar donde se lea, ni se consuma otro tipo de cultura porque es considerado innecesario  y en elevado porcentaje sus propios padres no tienen una formación elemental. Además se enfrentan a carencias materiales en  el hogar como no tener coche,  lavadora, o por ejemplo pasan frío en el invierno como se puede ver en este informe de la Fundación Adsis.

Dentro de estos entornos desfavorecidos las becas juegan un papel de vital importancia, todas las becas, pero además el trabajo de concienciación en el entorno familiar debería ser una prioridad, como han apuntando algunas ONG´s que ya trabajan en esta línea, tratando de reeducar a padres que hasta ahora no han considerado importante que sus hijos posean estudios e incluso se niegan. Si los padres que juegan un papel fundamental en el desarrollo lector de sus hijos, consideran que “estudiar no sirve para nada”, difícilmente sus hijos van estudiar. Es más, algunos buenos estudiantes se enfrentan a la imposibilidad de seguir estudiando bien porque no hay capacidad económica, o bien porque no se considera necesario en el entorno familiar. La reforma educativa que se ha planteado hoy en día obviamente se apoya en la cultura de no subvencionar  la educación a quien no pueda permitírselo. De esta forma el encarecimiento de las tasas y la ausencia de becas agrava todavía más la situación de todos estos jóvenes en riesgo de exclusión y no sólo eso, la exclusión se extenderá a otros sectores, dejando a más estudiantes fuera de la Educación y mucho antes. Cuando además, se fomenta la visión de los beneficiarios de becas como personas vagas, incapaces, que disfrutan de becas como las Erasmus, denominadas de manera coloquial “Orgasmus” en las que se da a entender que jóvenes universitarios se benefician de un dinero que les permite estar de “fiesta” por Europa, se vanaliza y desprestigia la capacidad de miles de estudiantes que han demostrado la utilidad de esas becas y que son precisamente aquellos que ahora se pueden plantear ser reclutados por países europeos con puestos de trabajo técnicos de gran cualificación, es decir nuestros investigadores e ingenieros. Además las becas Erasmus han fomentado el aprendizaje de otros idiomas en nuestro país, donde esto es una enorme asignatura pendiente. Numerosas voces ya ponen sobre la mesa la inminente privatización de la educación. Yo me pregunto, si es allí a donde vamos, a la privatización de la educación ¿qué sucederá con estos estudiantes en riesgo de exclusión de los que estoy hablando?  Presumo que aumentará el abandono escolar en los entornos menos favorecidos, menos gente llegará a la Universidad, incluso la FP se alejará como posibilidad para muchos y ¿qué haremos  con todos aquellos estudiantes que no tengan estudios, ni oficio? ¿cómo se ganarán la vida?, teniendo en cuenta que tenemos una tasa de paro juvenil que pasa del 50% y que un elevadísimo porcentaje de estos son jóvenes sin estudios ¿se habrá previsto de qué tendrá que vivir esta gente o serán abandonados a su suerte?

Hace poco un padre me comentaba ¿por qué tengo yo que pagar una beca para que la gente se vaya a estudiar fuera? Hay que saber que la beca Erasmus es un programa europeo, es decir los fondos de las becas salen de Europa. Recientemente el Ministerio se metía en un jardín con este tema al argumentar que el año que viene habría una reducción de estas becas y ser desmentida esta información directamente desde la UE.  En este artículo de El Mundo se puede ampliar más información al respecto. Este es un ejemplo de como el manejo de esta información hace que el ciudadano no tenga muy claro de qué se está hablando, fomentado por esta visión interesada de que los estudiantes subvencionados se aprovechan de una situación por encima de nuestras posibilidades. Recientemente se ha publicado la noticia de que muchos estudiantes becados del año pasado tendrán que devolver sus becas al no haber aprobado la mitad de los créditos, cosa que muchos no pueden hacer. Han sido bastante los estudiantes que han planteado vivir en una situación en bucle para estudiar, tienen que encontrar un empleo que les permita pagar las tasas, aunque pidan una beca, la beca les llega muchos meses después de tener que abonar las tasas por tanto, tienen que trabajar para adelantar ese dinero y algunos lo hacen a jornada completa porque además tienen que mantenerse fuera de casa o aportar dinero a la economía familiar. Si trabajan no tienen tanto tiempo para estudiar, si no tienes demasiado tiempo, o al menos el mismo que otros compañeros que sólo se dedican a estudiar, es fácil que no consigas aprobar todas  o no consigas sobrepasar del 6, si tienes que devolver la beca porque no apruebas los créditos suficiente al año siguiente tendrás que abandonar y además con una deuda, y así en bucle se evidencia que la educación cada vez más va a ser una cuestión de clase. Si además tenemos en cuenta que en los últimos años, además de las tasas de las carreras e incluso la Formación profesional, han subido y los masters universitarios en algunos casos han multiplicado su precio por dos y por tres, es más que evidente que la educación será un filtro social de clase que condenará a algunos a la exclusión y por tanto a la indigencia en un país donde no se apuesta por sectores económicos de producción, sino por el turismo, y los servicios donde ya sobra mano de obra no cualificada, millones de manos.

En el reino de los ciegos, el tuerto es el rey.

portada de la colección de películas de Mel BrooksSoy fan de Mel Brooks, así en mayúscula. Cada vez que alguien me habla de revolución recuerdo la película La loca historia del Mundo. Esas calles de París en las que los pobres vendían ratas muertas para el estofado de ratafort, o corazones de manzana, deliciosos corazones de manzana robados de la basura de los ricos. Mientras un apenado Rey Luis escucha a un nervioso  Conde de Partné hablando sobre la revolución en las calles de París. El Rey no puede entender  lo que ocurre pues está convencido de  lo mucho que le ama su pueblo, acto seguido, en los jardines de Versalles, pide que le lancen otro pobre con una catapulta y cuando pasa por su punto de mira, dispara. Los parisinos quieren la muerte del Rey que no hace más que repetir: Es bueno ser Rey. Cuando come manjares de una bandeja, mira a cámara y nos dice: Es bueno ser Rey. Cuando lame las tetas de una cortesana, con actitud chulesca y a cámara: Es bueno ser Rey y así sucesivamente en todas las acciones que perpetra en su lujoso palacio.

En las calles, los pobres ni siquiera imaginan cómo vive su Rey, pelean por los cadáveres de las ratas, sin nada que vender en un mercadillo en el que no se puede encontrar más comida que la que haya en la basura. Des-organizados, hordas de pobres cuales zombies, marchan a Versalles a matar a Rey, donde su Rey sigue: Es bueno ser Rey.

España 2013. En la puerta de un supermercado en una calle de un barrio de Madrid una señora con una caja de las de la fruta grita: “Nena, Amor, Amor, 10 euros, el Armani, el dolce cabana, 10 euros, no lo vas a encontrar mejor. Venga que se me acaba la cacharel, a 10 euros, nena, esto son rebajas y no las del corte inglés”. Son las 9 de la noche, la señora que vende perfumes de dudosa procedencia espera que su hijo aparezca con la furgoneta, coge su caja con las tres colonias que le han sobrado, se monta y se va. Cuando desaparece la Mercedes granate doblando la esquina empieza la procesión de los invisibles. Ya empieza a hacer un poco de fresco y en la cazadora bolsas de plástico aguardan a ser llenadas con los excedentes a punto de caducar que el personal que trabaja en el supermercado, va a sacar en breves en el contenedor. Si hay algún trabajador que se atreva a buscar alguna otra utilidad a ese sobrante que no sea quedarse en la basura, sufrirá las consecuencias del despido. Cuando por fin sale ese contenedor, los invisibles de la forma más rápida y aséptica posible llenan sus bolsas y se van a casa a hacer la cena. Algún foto-periodista consigue colar estas imágenes en el Wall Street Journal y el sonrojo dura los 30 segundos que dura la pieza del telediario, después un corte al Ministro de Hacienda haciendo alguna declaración y uno no sabe si está viendo al Sr. Burns de los Simpson.

A la vuelta a casa uno del barrio vende 10 jamones de pata negra a 60 pavos desde el maletero de su carro, un destartalado A-4 que hace 10 años, cuando lo compró estaba impecable y hoy, lleva dos años circulando sin seguro y no tiene ni para cambiar las ruedas. Especialista del extraperlo, como tantos otros se dedica a llevar varias listas de la compra y recorrer los supermercados para coger geles, champús, detergentes, paquetes de lentejas y revenderlos por la mitad de precio a los que han elaborado la lista.

Ninguno en el barrio tiene en mente ir a Versalles, no conocen al Rey Luis, su enemigo es el inmigrante que le está quitando el puesto de trabajo, el funcionario que cobra por tocarse los huevos, los enchufados de la asistente social que se llevan todas las ayudas, los pisos de protección oficial y pagas por la cara. Ninguno ha ido a una manifestación porque el barrio es un mundo en sí mismo cuya frontera con el resto en insalvable, además para qué salir del bar si esto es lo que hay, no hay nada que hacer, los que mandan, mandan y ya está. Dentro del barrio se culpan unos a otros, se quitan los unos a los otros y arreglan el mundo con dos botellines en el bar del Sebas. Alguno incluso invoca a tiempos pasados como mejores cuando jamás han abierto un libro de historia y los treinta o cuarenta años que llevan en este mundo se han dedicado a trabajar, comprar, beber, fumar, vacilar cuando tenían y odiar cuando no tienen. Esos treinta o cuarenta años en el mundo han deseado convertirse en ricos, para poder mirar por encima del hombro a sus vecinos, qué coño, ya lo hicieron cuando se compraron el Audi A-4, cuando se fueron de viaje a Cancún o cuando se pegaban una mariscada etiquetando a todo el barrio en el Facebook para que viesen “¡Cómo molo!, molo mogollón porque gasto como un Rey” y es que ES BUENO SER REY.

No espero a ninguno de ellos ni siquiera paseando por los jardines de Versalles, ni leyendo un análisis sobre la economía del país, cómo hacer más sostenible la competitividad y que no esté basada exclusivamente en el abaratamiento de costes laborales. No espero que ninguno compare el modelo chino con el nuestro y llegue a la conclusión de que no podemos ser más baratos que China como mano de obra, con jornadas laborales de 60 horas a la semana y sueldos de 200 euros/mes. Pero ellos, resignados aceptan que hemos de ser así de competitivos,  porque es lo que hay, ellos miran a otro lado cuando los invisibles buscan en la basura, aprovechan el pata negra a 60 euros, porque mientras tengan un vecino que tiene más dinero, más trabajo, más ayudas que él, ahí está el enemigo, anhelando una primitiva para decir en el barrio mirando a cámara: Es bueno ser el Rey, rodeados de manjares y cortesanas en pelotas a lo Jesús Gil en el jacuzzi, no en vano esa imagen se la pone dura a unos cuantos imaginándose a sí mismos, para que en el barrio puedan ver “¡Como molo!

El mundo cambia tan poco que asusta pese a que fluya la información .Un reino de ciegos en el que ni siquiere se ve que el tuerto es el Rey y el que lo ve, es también enemigo, por  bocazas.