Se busca: Hombre varonil para mujer sumisa

Características poco varoniles

características poco varoniles

Es raro que cada día no aparezca alguna noticia en la que gays y/o lesbianas son perseguidos de alguna u otra manera. Hace unos días supimos que el 40% de los indigentes en una ciudad como LA o Nueva York, son jóvenes homosexuales a los que sus padres han echado de sus casas por confesar su homosexualidad. En Rusia, son perseguidos, atacados y asesinados. Señores y señoras hablamos del primer mundo, el mundo civilizado, los Estados Unidos de América, donde la libertad, dicen, es un derecho.

No es tan raro encontrar muestras de como hace pocas décadas se nos adoctrinaba en contra de la homosexualidad, hoy en día la Iglesia y  otras organizaciones sostienen que es una enfermedad, incluso se ofrecen tratamientos de cura. También podemos ver una muestra de lo sexista que era la publicidad de hace 40-50-60 años, como muestra el docu de Isabel Coixet “La mujer, cosa de hombres”. Los estereotipos hombre-mujer anclados en una visión machista y cruel siguen presentes en nuestras vidas. Hoy he leído en Facebook la frase, si un hombre espera a la mujer perfecta la culpa es de Playboy, si es la mujer la que espera un hombre perfecto, la culpa es de Disney.

El Arzobispado de Granada acaba de recibir críticas por la publicación del libro “Cásate y se sumisa” de la italiana Costanza Miriano, periodista de la Rai-3. Al parecer el libro ha sido un Best Seller en su país, dato al que se agarra el arzobispado para justificar su publicación. El libro contiene perlas como esta “Ser sumisa significa estar por debajo para ser el apoyo de todos los miembros de la familia, una cualidad propiamente femenina”  o “El instinto maternal es una fuerza poderosa, algo que cierto feminismo se ha empeñado en negar; y al que diga que no existe ningún instinto natural, que se trata de un condicionamiento cultural, le bastaría pasarse por una guardería”. La autora asegura no entender el porqué de tanto revuelo, pero desde luego no debe tener desperdicio… Lo confieso, no lo he leído porque prefiero invertir 20 pavos (vale 19) en otro tipo de libro.

La cuestión es que ante todas estas voces que proclaman por activa y pasiva los lugares predeterminados para hombres y mujeres, una se pregunta dónde entramos el resto de mujeres y hombre que no están dentro de estos estereotipos. Un hombre tiene que ser masculino, una mujer tiene que ser femenina, pero ¿qué significa esto? En el mundo de hoy la mujer debe ser guapa, si es sumisa mejor, si es buena en la cama, tiene más puntos y si sabe cocinar, ya tiene el mundo ganado, además si trabaja aporta dinerito, se siente realizada, etc. El hombre debe ser el fuerte, el protector de esa fragilidad y no está para tonterías como los hijos, la casa, o la economía familiar, pues si tiene un trabajo de mucha responsabilidad, no vendrá a casa hasta la hora de dormir. Por extraño que pueda parecer circula por Facebook una convocatoria de un curso que enseña a las amas de casa a organizar su casa, la limpieza y el orden, economía doméstica y otras cuestiones relacionadas con las tareas domésticas.

Todo esto contrasta con la realidad de un mundo de hoy en el que la mujer trabaja fuera de casa, es independiente económicamente, hay modelos familiares que no se ajustan al tradicional de madre-padre-hijitos, gays, lesbianas, transexuales, bisexuales, en países como el nuestro tienen los mismos derechos que el resto, al menos en el papel, pero socialmente estamos por detrás. Todavía se escuchan infinidad de comentarios sexistas, se exige desde determinados colectivos retiran ciertos derechos a los gays y lesbianas y dará  igual cuanto se demuestre que en ocasiones son mejores padres, parejas más respetuosas, porque incluso dentro de determinados colectivos también tienen que lidiar con sus propios estereotipos de cómo hay que ser “más LGBT”.

En todo esto juegan un papel importante los medios de comunicación, de hecho, el análisis de sus “audiencias” se basa en segmentar para determinar cuáles son los gustos e intereses de su público, o del público que desean tener para enfocar mejor sus contenidos.  Segmentar significa etiquetar, agrupar por preferencias, hoy en día, se trata de homogeneizar en grupos definidos y concretos para poder dirigirse claramente a ellos. Además, se ven sometidos a las presiones ideológicas de los grupos “corporativos” que tienen detrás. De este modo los medios dedicados a la moda femenina  potencian esa imagen irreal de mujer perfecta que no se ajusta en nada  a nosotras, para vender toda clase de productos enfocados a estar guapas dentro del estereotipo de cómo es hoy una mujer guapa. La mujer Playboy. Un ejemplo lamentable de todo esto es precisamente el papel de la mujer en los medios italianos, sobre todo en la TV de Berlusconni, donde infinidad de mujeres perfectas son menospreciadas y vejadas públicamente, además de tratadas como perfectas idiotas, como se denuncia en este reportaje. Pero también hay un modelo claro dirigido a esos hombres perfectos, guapos, irresistibles, a ser posible ricos y poderosos. Los gays  en TV también son retratados acordes a un estereotipo de locazas, superfluas, promiscuas y poco serios. Las lesbianas apenas aparecen en los medios de comunicación, al menos por su condición de lesbianas.

Con respecto de Gays y lesbianas todavía podemos hablar de guetos, donde comparten su realidad ante la hostilidad del resto, pero esto es un arma de doble filo. Desde mi punto de vista un gueto nunca es bueno. Tampoco entiendo la razón por la que un LGBT, tiene que calificarse a sí mism@, anunciar por activa y pasiva su condición sexual, pues considero que hasta que eso no sea innecesario, no habrá una realidad de igualdad social. Otra cosa es que eso sea asumido como una liberación al yugo al que nos somete el silencio cuando no podemos actuar con plena libertad. Me pregunto: ¿A quién le interesa que la orientación sexual no heterosexual esté en un gueto?, ¿a quién le interesa que la imagen que se tiene de todas estas orientaciones sexuales se asocien con la promiscuidad, el abuso de sustancias, conductas y apariencias típicamente masculinas o femeninas estereotipadas, lugares geográficos concretos, falta de seriedad, etc.?

La realidad es que, lo queramos o no, hay un desfase entre cómo avanzamos, el punto en el que estamos y los intereses del poder en manos del hombre blanco, rico, y en la mayoría de los casos conservador. Sin olvidarnos de la lacra de la violencia de género, de la que no he hablado en este post, pero que está directamente relacionada con lo planteado, es más, es la consecuencia directa de todo este adoctrinamiento que arrastramos en beneficio de la figura del macho dominante.  Sólo hace unas décadas en las que pegar a una mujer no era delito. Es fácil entonces determinar que todo lo demás se encuentra fuera de los estereotipos definidos y diseñados para los intereses de estos señores. Todo lo demás es mucho decir, todo lo demás son mujeres y hombres, normalitos, gordos, feos, flacos, enfermos, mayores, pequeños, de orientación sexual distinta a la heterosexualidad, feministas, no operados de estética… la lista se hace tan interminable como se desee.

Por su salud mental le aconsejaría que no se deje llevar por los consejos sobre cómo librarse de la enfermedad de la homosexualidad, ni de cómo casarse y ser sumisa, ni de cómo convertirse en la mejor ama de casa y hacer una magdalenas que te cagas. Le aconsejaría que sea lo que le dé la gana ser… LO QUE LE DÉ LA GANA…  pero sólo soy una mujer, no me queda muy claro si blanca del todo, porque seguro que algo de africana tengo en mi ADN, de orientación sexual no definida, pobre y atea, con lo que mi palabra muy probablemente no tenga mucha credibilidad para usted. Acabo con una frase atribuida a Wyoming: “Mujeres, si algún hombre os dice que le tratéis como a un Dios, hacedle caso: Haced como si no existiera”

Nota: la imagen que ilustra este artículo ha sido tomada del perfil de Ernest Graves, artista gráfico.