Feminismo en Telecinco… qué desilusión

las xl articuloEl sábado pasado y ante la promesa de la actuación rompedora de las XL me enchufé por primera vez en siglos a Telecinco. Todo empezó bien en su actuación, incluso Eva Hache hacía gala de mandar a la mierda a los estilistas y calzarse unos zapatos sin tacón.

Parecía que la revolución de lanzar por el aire tacones y sujetadores había comenzado, bueno, comenzó con el anterior programa en el que se hizo gala de un moderno y asentido “feminismo” poniendo los taconazos de Edurne sobre la mesa. A punto estuve de hacerme unas tóxicas palomitas ante la pantalla, cuando la ilusión feminista se vino abajo en 20 segundos de canción y es que fue una mujer la que apretó el botón rojo. Después vinieron los botones rojos de Jesús y Jorge Javier y las XL apaleadas porque no habían innovado en nada su número del anterior.

Quizás no se innovó en nada, y quizás las XL no tiene una pizca talento, cosa que dudo cuando en el primer programa arrancaron risas, y emoción de mujeres que están hasta el moño de la tortura de la imagen. Y de hombres también.

Quizás seleccionaron mal la porción de su espectáculo, pues en esta ocasión la pieza era una deconstrucción del amor romántico que tantas vidas mata y claro, se ponían un poquito más serias pero lo más grave es que el gag, no juzgo si bueno o malo, iba al final. Quizás como actrices de teatro desconocen que los segundos en televisión te pueden fusilar y tenían que haber previsto un gag a los 10 segundos de arrancar…Sea como fuere la actuación no gustó al jurado excepto a Eva Hache que sí esperó al final a que acabase el número, eso sí, todos se declararon de acuerdo con la línea de pensamiento de las XL, es decir, “feministas”.

Yo que he visto el espectáculo completo en dos ocasiones puedo decir que para gustos colores, pero me reí ambas veces y salí contenta de lo que pagué por verlas y eso que fue antes de salir en Telecinco.

Pero lo que me trae aquí no es tanto defender a las XL, con las que me identifico, sino algo que rechinó del programa y que nadie ha comentado, o al menos no he encontrado ningún comentario sobre el momento en que Santi Millán regaló un corazón a Safah, la cantante que todos compararon con Beyoncé, y que antes de aceptarlo miró a su novio  y le pidió permiso en directo para aceptarlo, como explican en este articulo de Telecinco, dando a entender que todo esto de pedir permiso es normal. ¿Soy la única que flipa? ¿Nadie considera que la chavala no tiene que pedir permiso a nadie?

A todos se les escapó este detalle porque está tan asumido en nuestra cultura, (y esto es lo que me apena) que a nadie le extrañó una joven pidiendo permiso a su novio para poder coger un corazón de manos de un presentador de un reality en prime time nacional. Ahora Edurne puede volver a calzarse de nuevo.

Cuando Dios legisla sobre mi ateo cuerpo

muñecaHabía una vez un mundo que se hizo en 7 días, un atareado Dios se dio cuenta de que el hombre que había creado estaría sólo y se extinguiría como raza así que le quitó una costilla para  regalarle compañía y proporcionarle vástagos que perpetuasen la especie, pero ella, maldita, quiso pecar probando la manzana prohibida y condenó a la Humanidad para siempre. Así ve el Dios de los hombres a las mujeres, como un trozo de carne que acompaña, que pare y que peca.  Sus fans en La Tierra llevan años tratándonos como esas ingratas que son demasiado tontas para pensar, demasiado frescas cuando muestran su cuerpo, demasiado torpes para llevar las riendas y es que una mujer debe tener claro dónde está su lugar, en la cocina, en la casa, el confesionario y con los niños.

Estos fans del Dios Súperstar se erigen como poseedores de la verdad absoluta sin tener en cuenta la ciencia que hay detrás de un acto natural como lo es el sexo, algo que según estos aguerridos guardianes de la pulcritud ven como sucio, obsceno y con un único objetivo: el de procrear. La procreación es el fin de la vida misma y alrededor de este concepto se ha montado todo este tinglado. Una mujer no es tal si no tiene hijos, una vida no es vida sin una familia y el amor no existe sino es consagrado en la unión de un hombre y una mujer por ello es pecado follar porque sí, porque hoy es hoy, es pecado poner barreras al hecho mismo para evitar un embarazo, es pecado desear… ya sabemos de sobra todo lo que es pecado, tocarse, chuparse, morderse, correrse, disfrutar del roce de nuestra piel y los sentidos.

De este modo si cometiste ya el pecado mortal, da igual la edad que tengas, da igual el riesgo que corras, da igual tu salud, la del futuro ser que se engendra, dará igual todo, porque en ese afán de proteger la ley de Dios, estarás condenada a un infierno en contra de tu voluntad, porque eso es lo que se anula: Tú voluntad.

Vivimos en un país dónde hoy en día mantener un hijo sale muy caro, en el que los recortes en la ley de dependencia hacen que tener un hijo enfermo sea un lujo. Todos los días vemos en las noticias casos de gente desesperada con hijos o familiares dependientes, con enfermedades raras o cualquier tipo de dependencia y/o enfermedad que no pueden trabajar porque al quedarse sin colegios y/o ayudas tienen que cuidar de sus hijos y se nos anula el derecho a decidir si traer a alguien que va a sufrir a este mundo, antes de que se convierta en alguien. Un país en el que las medicinas cada vez son más caras, la asistencia médica cada vez menor, en el que se está recortando en pruebas diagnósticas y se anula el derecho a decidir.

El embarazo es un proceso duro para el cuerpo de una mujer, no me tiñan este vía crucis de la cosa más maravillosa del mundo porque no lo es si no es algo deseado. Un embarazo desorbita nuestras hormonas, afecta a nuestra estructura ósea,  nuestro sistema endocrino, la presión arterial, hay retención de líquidos, aumento de peso, puede provocar infinidad de enfermedades en la madre como la diabetes y estamos hablando de un embarazo normal, sin mayor problema que el desajuste que se produce durante los 9 meses de gestación.  No es un camino de rosas, todo esto afecta al estado de ánimo y si existe alguna complicación como riesgo de aborto, preclamsia, hemorragias o la exposición a una simple gripe o varicela pueden tener consecuencias más graves.

Cuando te ves obligada a pasar por este proceso en un momento en que no quieres o no puedes tener un hijo, tu vida se convierte en un infierno. Si no tienes la edad suficiente para poder asimilar el paso que vas a dar, si no tienes la madurez suficiente para poder educar y mantener a un hijo, verte obligado a ello es catastrófico. Tener un hijo cuando no estás preparado es una condena para ti pero también lo es para el niño y para el entorno. Coarta tu vida y comienzas de cero en una situación no deseada, limitada y sin recursos porque lo que trae esta ley es un recorte en las libertades de las mujeres con menos recursos, las que puedan permitírselo, volverán a Londres o Portugal.

Hay infinidad de razones que llevan a alguien a tomar la decisión de abortar y ésta no es  fácil de tomar. A aquellos que aseguran que una ley del aborto más permisiva se utiliza como método anticonceptivo les diría que no creo yo que abortes el mismo número de veces que te pones un condón. Un aborto es una intervención quirúrgica, que muchas veces cuesta dinero, lleva un tiempo en el que vives en una incertidumbre, sufres un post operatorio, la sombra de nuestra duda moral acecha durante todo ese tiempo y después, generando sentimientos de culpa y estrés post traumático, con lo que por comodidad, creo que es mucho más sencillo una píldora o un condón. Pero su moral en nombre de Dios también entra en conflicto con esto. La educación sexual es fundamental para minimizar los embarazos no deseados y mejorar nuestra salud mental en cuanto al sexo se refiere.

Una está muy cansada de ver como toda esta moral acusadora, castigadora y cruel hace mella en la vida sexual de las personas, en su aceptación tanto del cuerpo como del placer, en la asimilación de nuestra propia sexualidad. Una visión más natural del sexo, el onanismo, el conocimiento de nuestro cuerpo y una educación sexual sana y clara con respecto del proceso científico que hay detrás es determinante para saber qué estamos haciendo. Soy muy consciente de que  pese a los avances hoy en día todavía confundimos todo en un compendio de  placer, pecado, sexo, amor, pornografía, salud sexual, religión, matrimonio y en último lugar ciencia. Un concepto de bien y mal aplicado a algo mucho más científico y natural que espiritual y sin embargo se ve día a día ensuciado por esa moral y llevado a los límites de la irrealidad por el efecto Disney-Hollywood, donde amor y sexo son un casto orgasmo compartido y simultáneo (jajajajaja) entre un hombre y una mujer que se casan y tienen hijos. De esta forma, con esta cultura de amor puro y blanco vivimos como algo sucio cuando escuchamos a nuestros padres hacer guarradas sexuales tras la puerta de su habitación y ahí ya empezamos mal. La cantidad de traumas y frustraciones que arrastramos todos con respecto del sexo, de esa moral de años atrás,  nos mantiene en un bucle enfermizo entre culpa y deseo que hoy nos hace retroceder y ponernos, de nuevo, a la cola de esa Europa que tanto ansiábamos por moderna y cosmopolita. Estamos, again, en la España de Paco Martínez Soria, donde a los niños los trae la cigüeña con el pan bajo el brazo, es un fiesta meter a 12 churumbeles en un 600 y si no hay para comer cordero nos apañamos con lentejas, para contestar al vecino amable que pregunta en el ascensor: “La familia bien, gracias”. Sin embargo en esta España de nueva peineta y mantilla, no puedes llevar a más de dos niños en el coche y menos sin sillita y cinturón que te cae un puro que te cagas, el cordero, ya casi nadie se acuerda qué es eso, pero muchos tampoco se acuerdan de las lentejas, los niños llegan mejor con cesárea y epidural así que más vale que tengas tarjeta sanitaria, y vienen con la hipoteca del carrito, la sillita del coche, los pañales, la comidita, y más tarde, los libros del cole, las nike y la play station.

¿Por qué la ciencia y la medicina no son tenidas en cuenta a este respecto y sin embargo la religión acuñada por personas que se niegan a sí mismos tanto el sexo como la reproducción se convierte en ley? Si bien estoy de acuerdo en tratar de evitar llegar a la situación de tener que decidir abortar y afortunadamente no he tenido que hacerlo, recientemente alguien cercano y  feliz por estar embarazado, se ve en la disyuntiva de tener que tomar una decisión pues una prueba ha determinado que su futuro vástago no llegará a vivir más de dos años por una enfermedad . ¿Es justo obligar a estos padres a arriegarse a un embarazo peligroso, un parto peligroso y una condena de dos años para finalmente ver a su hijo morir? ¿Es justo obligar a una adolescente a anular su vida por un error que quizás hubiera evitado si hubiera tenido acceso a educación sexual?

Si usted tiene derecho a flagelarse con cilicios para soportar la tensión sexual reprimida, mi ateo cuerpo debería tener el derecho de cuidarse, darse mimos, disfrutar del placer, poder poner barreras para no tener embarazos no deseados y en última instancia la libertad de decidir sobre los riesgos que implica un posible embarazo en mi cuerpo que ya está mayor y arrastra medicación crónica para ciertos achaques de la edad.

Se busca: Hombre varonil para mujer sumisa

Características poco varoniles

características poco varoniles

Es raro que cada día no aparezca alguna noticia en la que gays y/o lesbianas son perseguidos de alguna u otra manera. Hace unos días supimos que el 40% de los indigentes en una ciudad como LA o Nueva York, son jóvenes homosexuales a los que sus padres han echado de sus casas por confesar su homosexualidad. En Rusia, son perseguidos, atacados y asesinados. Señores y señoras hablamos del primer mundo, el mundo civilizado, los Estados Unidos de América, donde la libertad, dicen, es un derecho.

No es tan raro encontrar muestras de como hace pocas décadas se nos adoctrinaba en contra de la homosexualidad, hoy en día la Iglesia y  otras organizaciones sostienen que es una enfermedad, incluso se ofrecen tratamientos de cura. También podemos ver una muestra de lo sexista que era la publicidad de hace 40-50-60 años, como muestra el docu de Isabel Coixet “La mujer, cosa de hombres”. Los estereotipos hombre-mujer anclados en una visión machista y cruel siguen presentes en nuestras vidas. Hoy he leído en Facebook la frase, si un hombre espera a la mujer perfecta la culpa es de Playboy, si es la mujer la que espera un hombre perfecto, la culpa es de Disney.

El Arzobispado de Granada acaba de recibir críticas por la publicación del libro “Cásate y se sumisa” de la italiana Costanza Miriano, periodista de la Rai-3. Al parecer el libro ha sido un Best Seller en su país, dato al que se agarra el arzobispado para justificar su publicación. El libro contiene perlas como esta “Ser sumisa significa estar por debajo para ser el apoyo de todos los miembros de la familia, una cualidad propiamente femenina”  o “El instinto maternal es una fuerza poderosa, algo que cierto feminismo se ha empeñado en negar; y al que diga que no existe ningún instinto natural, que se trata de un condicionamiento cultural, le bastaría pasarse por una guardería”. La autora asegura no entender el porqué de tanto revuelo, pero desde luego no debe tener desperdicio… Lo confieso, no lo he leído porque prefiero invertir 20 pavos (vale 19) en otro tipo de libro.

La cuestión es que ante todas estas voces que proclaman por activa y pasiva los lugares predeterminados para hombres y mujeres, una se pregunta dónde entramos el resto de mujeres y hombre que no están dentro de estos estereotipos. Un hombre tiene que ser masculino, una mujer tiene que ser femenina, pero ¿qué significa esto? En el mundo de hoy la mujer debe ser guapa, si es sumisa mejor, si es buena en la cama, tiene más puntos y si sabe cocinar, ya tiene el mundo ganado, además si trabaja aporta dinerito, se siente realizada, etc. El hombre debe ser el fuerte, el protector de esa fragilidad y no está para tonterías como los hijos, la casa, o la economía familiar, pues si tiene un trabajo de mucha responsabilidad, no vendrá a casa hasta la hora de dormir. Por extraño que pueda parecer circula por Facebook una convocatoria de un curso que enseña a las amas de casa a organizar su casa, la limpieza y el orden, economía doméstica y otras cuestiones relacionadas con las tareas domésticas.

Todo esto contrasta con la realidad de un mundo de hoy en el que la mujer trabaja fuera de casa, es independiente económicamente, hay modelos familiares que no se ajustan al tradicional de madre-padre-hijitos, gays, lesbianas, transexuales, bisexuales, en países como el nuestro tienen los mismos derechos que el resto, al menos en el papel, pero socialmente estamos por detrás. Todavía se escuchan infinidad de comentarios sexistas, se exige desde determinados colectivos retiran ciertos derechos a los gays y lesbianas y dará  igual cuanto se demuestre que en ocasiones son mejores padres, parejas más respetuosas, porque incluso dentro de determinados colectivos también tienen que lidiar con sus propios estereotipos de cómo hay que ser “más LGBT”.

En todo esto juegan un papel importante los medios de comunicación, de hecho, el análisis de sus “audiencias” se basa en segmentar para determinar cuáles son los gustos e intereses de su público, o del público que desean tener para enfocar mejor sus contenidos.  Segmentar significa etiquetar, agrupar por preferencias, hoy en día, se trata de homogeneizar en grupos definidos y concretos para poder dirigirse claramente a ellos. Además, se ven sometidos a las presiones ideológicas de los grupos “corporativos” que tienen detrás. De este modo los medios dedicados a la moda femenina  potencian esa imagen irreal de mujer perfecta que no se ajusta en nada  a nosotras, para vender toda clase de productos enfocados a estar guapas dentro del estereotipo de cómo es hoy una mujer guapa. La mujer Playboy. Un ejemplo lamentable de todo esto es precisamente el papel de la mujer en los medios italianos, sobre todo en la TV de Berlusconni, donde infinidad de mujeres perfectas son menospreciadas y vejadas públicamente, además de tratadas como perfectas idiotas, como se denuncia en este reportaje. Pero también hay un modelo claro dirigido a esos hombres perfectos, guapos, irresistibles, a ser posible ricos y poderosos. Los gays  en TV también son retratados acordes a un estereotipo de locazas, superfluas, promiscuas y poco serios. Las lesbianas apenas aparecen en los medios de comunicación, al menos por su condición de lesbianas.

Con respecto de Gays y lesbianas todavía podemos hablar de guetos, donde comparten su realidad ante la hostilidad del resto, pero esto es un arma de doble filo. Desde mi punto de vista un gueto nunca es bueno. Tampoco entiendo la razón por la que un LGBT, tiene que calificarse a sí mism@, anunciar por activa y pasiva su condición sexual, pues considero que hasta que eso no sea innecesario, no habrá una realidad de igualdad social. Otra cosa es que eso sea asumido como una liberación al yugo al que nos somete el silencio cuando no podemos actuar con plena libertad. Me pregunto: ¿A quién le interesa que la orientación sexual no heterosexual esté en un gueto?, ¿a quién le interesa que la imagen que se tiene de todas estas orientaciones sexuales se asocien con la promiscuidad, el abuso de sustancias, conductas y apariencias típicamente masculinas o femeninas estereotipadas, lugares geográficos concretos, falta de seriedad, etc.?

La realidad es que, lo queramos o no, hay un desfase entre cómo avanzamos, el punto en el que estamos y los intereses del poder en manos del hombre blanco, rico, y en la mayoría de los casos conservador. Sin olvidarnos de la lacra de la violencia de género, de la que no he hablado en este post, pero que está directamente relacionada con lo planteado, es más, es la consecuencia directa de todo este adoctrinamiento que arrastramos en beneficio de la figura del macho dominante.  Sólo hace unas décadas en las que pegar a una mujer no era delito. Es fácil entonces determinar que todo lo demás se encuentra fuera de los estereotipos definidos y diseñados para los intereses de estos señores. Todo lo demás es mucho decir, todo lo demás son mujeres y hombres, normalitos, gordos, feos, flacos, enfermos, mayores, pequeños, de orientación sexual distinta a la heterosexualidad, feministas, no operados de estética… la lista se hace tan interminable como se desee.

Por su salud mental le aconsejaría que no se deje llevar por los consejos sobre cómo librarse de la enfermedad de la homosexualidad, ni de cómo casarse y ser sumisa, ni de cómo convertirse en la mejor ama de casa y hacer una magdalenas que te cagas. Le aconsejaría que sea lo que le dé la gana ser… LO QUE LE DÉ LA GANA…  pero sólo soy una mujer, no me queda muy claro si blanca del todo, porque seguro que algo de africana tengo en mi ADN, de orientación sexual no definida, pobre y atea, con lo que mi palabra muy probablemente no tenga mucha credibilidad para usted. Acabo con una frase atribuida a Wyoming: “Mujeres, si algún hombre os dice que le tratéis como a un Dios, hacedle caso: Haced como si no existiera”

Nota: la imagen que ilustra este artículo ha sido tomada del perfil de Ernest Graves, artista gráfico.