Póngame cuarto y mitad de seguridad, por favor

silencioParece que estamos en rebajas legislativas  porque cada día aparecen leyes y más leyes y modificaciones de las leyes que incrementan el control y esto empieza a recordar a un mercado… a la rica modificación de la ley, venga, que la llevo fresquita…pues oiga, póngame cuarto y mitad. Uy pues ha entrado bien, pues hala, modifiquémosla otra vez…

Pese a que vivimos en un país en el que los índices de inseguridad están muy por debajo de la media según la prensa, hay que endurecer el sistema penal para proteger a los ciudadanos, la pregunta es ¿de quién?  Si el ciudadano medio de este país, es bastante ejemplar, no se mete en líos la pregunta es ¿de quién necesitan protegerse los ciudadanos?  ¿Tan obsesionados estamos en este país por protegernos? Por lo que se puede ver en la redacción de todos esos textos legislativos, pues queda claro, del mismo ciudadano, que se ha convertido en un peligro público.

Mucho se ha hablado de la Ley de Seguridad ciudadana que persigue, criminaliza y controla las protestas, protege a las fuerzas y cuerpos de seguridad, blinda la unidad de España y a los políticos. Entre las propuestas que escuchamos últimamente proponen realizar controles de alcoholemia a viandantes, perseguir protestas y manifestaciones, sancionar duramente escraches a políticos y a aquellos que ofendan la unidad de España. En un duelo entre las Sorayas en el Congreso, la Soraya del PSOE preguntaba: ¿Qué es eso de que vamos a castigar la ofensa a los españoles? También se aumentarán las fuerzas del orden público de forma privada a través de las empresas de seguridad, los famosos vigilantes jurados, podrán detener, podrán patrullar y podrán cachear. En este artículo de El País se pone de manifiesto que nuestro responsable de interior ha reconocido que la Ley está pensada para ofrecer más negocio a las empresas de seguridad privada entre las que encontramos grandes multinacionales.

En EEUU donde la privatización de áreas en materia de seguridad es mucho mayor que en el nuestro, llama la atención el sistema de prisiones. El problema social al que se enfrentaban tenía que ver con el aumento de la población y la falta de recursos sociales. El aumento de las desigualdades en un país que asistió enmudecido (como todos los demás) a la desaparación de su industria propia, aumento del trabajo precario y encarecimiento de la educación y la sanidad, la ecuación no salía. Por esta razón había que incrementar medidas de control, que tras el 11-S se endurecieron mucho más  y reforzar  el sistema de prisiones que además, se convirtió en un negocio lucrativo pues muchas de las prisiones de EEUU están en manos de gestores privados. El país alberga en sus penales algo más del 20 % de la población carcelaria del planeta y teniendo en cuenta que la población americana representa el 5% de la población total, el porcentaje de encarcelados está muy por encima. Desde 1980 se ha multiplicado por 4. Dentro de esta población reclusa los latinos y afroamericanos superan con creces al resto del colectivos, representan aproximadamente un 60%, con lo que se puede decir que son las clases más desfavorecidas las que llenan las cárceles americanas. Algunas de estas prisiones de gestión privada venden la mano de obra muy barata o gratis a empresas para manufacturar sus productos, siendo ésta una vía de negocio para las empresas privadas que gestionan las prisiones. Recientemente vimos en Encarcelados como en algunas prisiones brasileñas habían adoptado este sistema de trabajo y tenían  fábricas dentro del recinto penitenciario y también estaba aumentando en los últimos años el volumen de población reclusa. En Salvados también pudimos ver otra prisión muy peculiar, la del sheriff Arpaio que viste a sus reclusos de rosita, dejando el tema de los derechos de los presos en sus calzones rosas. Esta semana se ha revolucionado todo el mundo por la detención de Fernando Madina, cantante de Reincidentes y ya hay quienes apuestan que ha tenido que ver el tipo de música crítica que hacen con la detención. Madina puso de manifiesto que le mantuvieron incomunicado, vestido de naranja y sin saber  qué iba a ocurrir con él todo el fin de semana hasta que le pusieron ante el Juez. Algunos se han escandalizado por el vejatorio trato a Madina, que afortunadamente ya ha vuelto a casa desde ese Miami que no le ha tratado muy bien.

¿Por qué hablo tanto de EEUU y no de nuestro país si la noticia es de aquí? La impresión creciente de que vamos dando pasos para parecernos cada vez más a  modelos exportados de los USA  se van viendo en materia de sanidad y educación y ahora con el tema de que las empresas de seguridad privada, nos pone un poco el vello de punta confirmando esa impresión de que estamos dando todos los pasos que hemos visto dar a otros países como los propios EEUU o Chile. Nos encontramos en la situación de no tener apenas industria, el escaso trabajo que se está creando es precario, la destrucción de empleo en los últimos cinco años ha sido catastrófica, han subido los impuestos, se han vendido espacios y actividades públicas al sector privado, se han reducido todas las prestaciones sociales, se está vendiendo a precio de saldo el parque de vivienda de alquiler social en algunas comunidades, se legisla para controlar posibles brotes de estallido social y ahora se ofrece una parte de nuestra seguridad al sector privado. Así que mucho me temo que no estamos tan lejos de ese miedo conspiranoico y no digo que se vaya a privatizar también nuestro sistema penitenciario, pero sí parece haber muchas semejanzas entre una y otra situación, sólo que con unas décadas de diferencia.

En No Logo, Naomi Klein  detallaba entre otras cosas, como fue el boom de la venta de espacios públicos a empresas privadas de manera que teatros, calles  y otras parcelas que anteriormente eran propiedad pública han pasado a manos privadas, dejando cada vez menos en manos del Estado con la perdida de poder y control que eso conlleva.  Algunos ejemplos en nuestro país también han comenzado por espacios  dedicados a la cultura que ya han pasado a manos privadas e incluso una estación de metro en Madrid ya lleva el nombre de una multinacional. En un país en el que no producimos prácticamente nada las únicas oportunidades de negocio se encuentran precisamente en la cesión de espacios y actividades públicas para su explotación en manos privadas. Pero ¿qué ocurrirá cuando todo esté vendido y el país ya no tenga nada  público que vender?

Ya conocemos que el sistema de salud americano no es muy efectivo, resulta caro, supeditado a seguros médicos privados renovables por períodos y que dejan a infinidad de personas fuera cuando están aquejadas de alguna enfermedad crónica. Michael Moore en su documental Sycho, da una visión de  cómo este sistema ha dejado sin atención médica incluso a los héroes (bomberos y policías) que trabajaron en el 11S y que hoy sufren asma y otras enfermedades crónicas a causa del amianto y otros productos inhalados en la zona cero. Otro ejemplo es el de la educación privada y como sus costes afectan al futuro de los estudiantes, que suscriben créditos  que pueden llegar a los 100 mil dólares. Una vez acabada la carrera y sin oportunidades de calidad en el mercado laboral a veces tienen que compaginar dos y hasta tres empleos para poder hacer frente a ese crédito, en gran medida porque la mayoría consiguen contratos en prácticas mal remunerados o de becarios sin sueldo. En otro documental del señor Moore, Capitalism a love story, encontramos el caso de una piloto cuyo sueldo no llega a 15 mil dólares anuales, que tiene otros dos trabajos a tiempo parcial para poder pagar su deuda con la universidad. En este documental también puedes encontrar cómo se vieron afectados los americanos por la burbuja inmobiliaria, privatizaciones,   perdida de industria, etc., muchas de las cosas que estamos viviendo ahora. (Si no les gusta el Sr Moore porque les parece una estrella mediática, pueden probar a leer La Doctrina del Shock, libro escrito por Naomi Klein hace unos cuantos años y que nos cuenta cosas que ahora nos suenan mucho pero en otros lugares del mundo).

Volviendo a la polémica suscitada por las leyes de seguridad privada y seguridad ciudadana, los sindicatos de fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado por su parte, ya han manifestado que con la reducción cada año de 2500 efectivos, esta ley parece creada para sustituir esta carencia, por agentes mucho más baratos que la Policía o Guardia Civil y con menos formación. En este artículo de Voz Populi, estas asociaciones ya ponen de manifiesto algo bastante escabroso, la escasa formación que tienen los guardas de seguridad si lo comparamos con la de la policía,  y algo más grave, la transmisión de datos “policiales” a estas empresas privadas de lo que argumentan, es un material muy sensible para ponerlo en manos de un empresario.

Ante la Ley de seguridad ciudadana el comisario de derechos humanos de la Unión Europea ha dicho que la vigilará de cerca porque puede atentar contra derechos y libertades, como detalla este artículo de La Vanguardia.

En tanto en cuanto llega ese país que se está configurando y que cada día se parece más al Orwelliano 1984, una empieza a sentir en la garganta la necesidad de coger aire y dejar de sentir como se va hundiendo y quedando pequeña, cada vez más pequeña, pequeñísima…