Me voy a buscar el sol

http://www.youtube.com/watch?v=0E1bNmyPWwwhttp://www.youtube.com/watch?v=0E1bNmyPWww
Hace unas semanas parecía que volvía la esperanza a la política de este país y se iba a girar hacia un lado distinto pero hoy la desidia y la decepción me han hecho volver al lugar en que permanezco desde hace más de un año. Decidí por mi salud mental entonces apagar Al Rojo Vivo, no leer el periódico, no volver a sintonizar Carne Cruda, ni leer demasiados tweets de la @barbijaputa. Decidí olvidarme de los recortes, las miserias, el paro e incluso mi propia supervivencia. A partir de entonces trataría de improvisar un poco más, ver menos televisión, guiarme un poco más por el instinto y dejar de hacerme daño aceptando situaciones que me producían estrés. Total, la sobredosis de comunicación de los últimos años me ha enseñado mucha basura, pero en las cosas esenciales no he cambiado de opinión. Hoy sigo admirando al mismo tipo de personas de antes y me siguen espantando los mismos.

Me ha funcionado en los últimos meses, no dar vueltas sobre la actualidad, buscar mis propios motivos para querer vivir y todos ellos están muy lejos del papel de periódico, de las ruedas de prensa tras un plasma, de ministras anunciando dejar a enfermos de hepatitis C sin medicación o dependientes sin una pequeña ayuda económica que mitigue la difícil tarea de vivir cada día.

Antes de tomar la decisión de apagar todo y apagar mi sed de información, de estar al día, de volver a conectarme con la tierra, que no con La Tierra, me asaltaron millones de veces, a ratos la ira, la indignación y la desesperación, de las que hoy trato de huir, porque la impotencia, la ira, la indignación, me desesperan y me joden la vida.

Debo decir que a veces me pregunto quién soy. He perdido mucha fuerza, antes me pensaba capaz, idealista y luchadora, pero tras “La doctrina del shock”, me siento tan pequeña que a veces me he buscado en los demás y periódicamente me veo en la necesidad de hacerme desaparecer. Soy esa tía que no encaja en ningún lado, demasiado punk para los heavies, demasiado lesbiana para los heteros, demasiado hetero para los gays, demasiado comunista para los neoliberales, demasiado capitalista para los de izquierda anticapitalista, demasiado perroflaútica para los modernos, demasiado feminista para los “tiarracos”, demasiado machista para las feministas, demasiado ñoña para los rockeros, demasiado makarra para el glamour…
Queridos me tienen ustedes hasta la polla (si son machistas), hasta mis feministas tetas si es que son feministas de las que prohiben el uso del rosa y la depilación, pues confieso que me encanta el fucsia y caigo en las garras de las pinzas con unas cejas y bigote rebeldes… Aquellxs que se quejan de guetos y etiquetas son lxs que desprecian a los diferentes aunque que se sientan en la misma línea de pensamiento… pero claro, son diferentes porque no siguen a pies juntillas un ideario patentado, que pronto hará suya alguna multinacional de la moda, para convertir su mensaje en camiseta a 17,95€, made in China con manos esclavas y probablemente infantiles.

Ya no quiero pertenecer a sus clubs exclusivos y exclusivistas. Por eso hace meses que desaparecí parcialmente y me he dedicado a oler las flores de la primavera, ver como crecían las lechugas en el huerto, cocinar algas con cúrcuma y jenjibre, pasear con los Ewoks por las montañas de La Hiruela y salir a mojarme con la lluvia. Hacia demasiado tiempo que había perdido el contacto con la tierra hasta que alguien me recordó la niña salvaje que fui “…pero si te pasabas todo el verano descalza, bebías del arroyo y te tumbabas en las piedras del km 18 a mirar las estrellas…” Por eso ahora hundo los dedos en la tierra cada vez que puedo y saco acelgas llenas de bichos que se mueven y cuando me acelero, pienso, respiro, respiro hondo y trato de no volver a tener prisa.

Hace meses entendí que por más que estudie, por más que me esfuerce, por más que quiera destacar, seguiré siendo una hormiga entre millones y cada hormiga está tan ocupada en destacar, esforzarse  y relucir ella misma que no tienen tiempo para verme a mí. He estado tan ocupada en los últimos años que no he tenido tiempo de verme, no he tenido tiempo de quererme un poquito, no me he dejado perder el tiempo. Por eso me voy a buscar el sol de nuevo, a respirar aire puro, a soñar con noches estrelladas y que el mediterráneo en calma me mezca al sol de nuevo para respirar aire puro, sentir el latido de los Ewoks, descansar sobre la hierba abrazada a la luna y las estrellas, respirar el romero del monte por el que salimos a pasear, poder oler la lavanda del jardín de mi casa, volver a buscar el sol de nuevo, respirar aire puro, soñar con noches estrelladas y el mediterráneo en calma ante mis ojos para perder el tiempo sin – ti – én – do – lo.