Mis planes …¿qué planes?

hasta los huevos

Imagen: Selma Tango

Hace un par de meses tenía muchos planes, con mi primera novela publicada en la mano Pakeha Tattoo (disponible en La Casa del Libro, by the way), había planeado presentaciones, volver a retomar el ukelele, hacer nuevas canciones, y recuperar a mi Selmita más artista. Entonces llegó de sopetón una cirugía el 7 de febrero, ¡a tomar por culo utero!, un post-operatorio jodido y sin fuerzas, una mudanza express y ¡zas!… ESTADO DE ALARMA. El 14 de marzo y tras la locura en los supermercados nos vemos encerradas en una casa nueva en la que la suciedad es la nueva normalidad, las cicatrices me tiran en la barriga, la caldera no funciona, las cajas y muebles impiden el paso y cae fuerte esa lluvia mediterránea de primavera que trae frío en Fallas.

¿Y ahora qué coño hago con el libro y los planes de la Selma?

Tras varias semanas concentradas en poner “orden en casa” que diría la Marie Kondo y hacer funcionar el agua, la cocina y  la calefacción, por fin vuelvo a pensar… así, VUELVO A PENSAR.  Y lo primero que pienso es que debo dejar de ver las noticias y Al Rojo Vivo y La Sexta Noche y… todos esos programas que han convertido en entretenimiento la desinformación y sobre todo el circo de la pandemia. Ni siquiera voy a hablar de los políticos y periodistas, creo que han tocado fondo, dejan todo que desear.

Jamás pensé que me iba a ver privada de libertad pero la rutina casera me hace más llevadera la falta de mar y es que desde que me mudé vivo tan cerca de la  playa  que la escucho pero he tardado  más de 50 días días en pisarla. No me quejo, la espera me ha hecho más paciente y pisar la arena por primera vez me ha sabido a gloria igual que ver saltar a mi hija salpicándome agua salada en la orilla. Cuando vuelva a surfear va a ser la ostia.

A base de palomitas, cine y la cervecica de la tarde he disfrutado del vacío que ha reflotado en nuestros corazones. No niego que parte de culpa de ese vacío nostálgico la tiene After life, la serie de un tipo al que admiro bastante, Ricky Gervais, ese al que me encataría parecerme. After life me parece una  obra maestra  y me lo parece por absoluta empatía, por esa pasión que comparto por las residencias, la vejez, el amor, la normalidad en los entresijos del ser humano y nuestra humana debilidad.

En mi más tierna juventud, en un deseo solidario que se convirtió en insoportable para mi sensible corazón, me concentré en trabajar con abuelicas en residencias y también en sus hogares. Traté de formarme en los cuidados de la muerte, los cuidados paliativos, para acabar descubriendo en un par de años que la realidad me resultaba insoportable. La tercerda edad ya era un negocio hace veinte años, en las residencias se racaneaba con el puré de polvos y la sopa de sobre, las gasas  eran oro, las gotas de haloperidol eran bastante generosas dejando a los residentes con la baba colgando y la limpieza de úlceras llenas de gusanos siempre me tocaban a mí porque el escaqueo era una práctica extendida.

Cuidado que no voy a hablar mal de las auxiliares, es un trabajo durísimo, mal pagado y nada agradable, los y las abuelas no siempre son entrañables, el alzheimer es una de las peores cosas a las que me he tenido que enfrentar y el beneficio prima sobre la salud de los trabajadores y los residentes. Todo esto ya lo sabíamos porque la crisis trajo todavía más precariedad en este sector. Ahora sólo les ha estallado en la cara pero me ocuparé de esto ahora, merece un análisis profundo.

Curiosamente, el día que ingresé en el hospital mi abuela de 90 años fallecía y mi abuelo tuvo que irse a una de esas residencias de grandes grupos inversores. Pocas semanas después interviene la comunidad autónoma de turno porque de 150 residentes, 105 son positivos en Covid 19. Adivinidad… mi abuelo de 92 años es positivo y yo siento el vacío, siento que 900 kms es demasiado lejos.  El vacío me inunda por dentro mientras comienza a llegar el sol de primavera y mi hija canta y  baila feliz ajena a todo en la terraza. Ella vive en su mundo gominola y a mí me encanta.

El vacío me inunda porque no puedo tomarme una Tyris Original con “los Visens”, mis  más que amigos,  mis socios, y no lo calma la videoconferencia ocasional con mi madre y mi hermano o con mis coleguis con los que también me tomaría una Tyris. No se va el vacío con el amor de mi hija y tampoco con la ternura de mi compañero de almohada, porque mi vida está llena de otras cosas y aunque soy feliz, sé que lo soy porque cada día pienso en lo importante, algo que me eriza el vello en mi momento diario en que me digo “Selma, tú sabes que sigues aquí por el amor, porque la vida es algo tan sencillo como estar sentada a la mesa con unos amigos celebrando que hoy es hoy, con unas cervezas y una paella”

… Y en uno de esos momentos de conciencia durante el confinamiento me miro en el espejo y digo “Selma te estás poniendo gotxina, hay que mover este cuerpo, haz algo de deporte, llévate el cacharro de música portatil ese que te regaló el Visen para bailar Never in my wildest dreams. Vuelve a ver The Office para reirte, baila, baila con tu hija, baila mucho porque el universo ahora está en tu salón y no sabes si vas a tener otra oportunidad de confinarte para hacer lo que te rote, aprovecha esta mierda”.

….Y a falta de surf empiezo a hacer yoga con mi “belisima” profe Raphaela Fisher para estirar mi entumecido y regordete cuerpo, empiezo a bailar con la peque que se vuelve loca y sonríe con los giros que le doy al cogerle de la mano… y me río con Dwigth Schrute y Michael Scott… Y digo más veces te quiero, sudo, bailo, piso la arena de la playa y el agua del Mediterráneo, sintiendo la inmensa felicidad en el vacío de todos y todas las que me faltais. Me dejo mecer por el sol sin escuchar más mierdas sobre mascarillas, alcohol, UCIs y fases de desescalada, sólo me mantengo lejos de otra gente porque a los únicos que quiero abrazar están muy lejos.

Os echo de menos Ozzy y Lemmy, mis Ewoks perrunos que están pasando este tiempo acompañados de los abuelos en la sierra, echo de menos a la familia, es obvio, echo de menos a mis coleguis de Bilbo, Cantalejo, Mallorca, Valencia, Cotos, Vallekas, Caraquiz, Alacant, el Cabanyal…echo de menos a las Mamás súper bonitas, a mi Psico de Burriana, mis Blancas… echo de menos al Mozu, los de Rock Estatal, el Antonio que está sólo en Madrid, las de Studio Squina y al Jarcor, mi socio al otro lado del Atlántico.

Echo de menos a todos los abuelos, el vivo positivo y los muertos y se me saltan las lagrimas cuando veo a mi hija hablando a la foto del abuelo Pepe: Estamos bailando abuelo, ¡estamos bailando!

Echo mucho de menos a mis socios, las cenas de fútbol al que yo no hago ni caso, las cervezas de gourmet y el rocanroll a las 12 de la noche. Echo mucho de menos escribir una buena historia como las canciones, de las bonitas, ya casi se me ha olvidado todo lo que pensaba hacer dos meses atrás y empiezo a ver After life.

Me sienta bien Ricky Gervais cuando estoy en el mismo banco sentada con él frente a la tumba de su mujer, como la paisana que siempre está allí, yo también tengo a alguien de quien despedirme. Me sienta bien ver cómo recuerda sus mejores momentos porque yo recuerdo los míos. Me sienta bien ver a su perra porque me siento más cerca de mis Ewoks. Me sienta bien porque siento que mi abuelo no está tan sólo en su habitación de residencia, ahora que ha vuelto del hospital por fin con un análisis negativo,  lo acompaño viendo a Ricky Gervais en la residencia cuando va a ver a su padre, estoy sentada en la silla a su lado, mientras su cabeza divaga en la demencia mirando por la ventana.

Joder como os echo de menos ahora que, de momento, no tengo planes.

Selma.

 

 

 

 

 

Sufro empatía animal, ¡qué mierder!

ewoks selmaAsisto en las últimas semanas a una orgía mediática en pos de toros y toreros, de partidos politicos a favor de toros y caza, de perros pintados de verde o los que en verano saltan al vacío por estar encerrados sin agua al sol en un balcón, o dejados en un coche achicharrándose literalmente, o  los tiran por la ventana con consecuencia de MUERTE.

No hay día que no vea animales rescatados por un equipo animalista que no tiene espacio para meterlo, comida para alimentarlo, ni hogar para que sea adoptado.

Esos galgos en los huesos, atados, o colgados, esos gatos disparados con balines en la cabeza….

No hay tarde que no lea un testimonio de alguien que se hizo vegano al ver vídeos del trato violento, cruel, inhumano y aberrante que se da a los animales en la industria alimentaria o en los laboratorios de experimentación.

No hay café mañanero que no se me atragante porque alguien ha prendido fuego a un animal, o lo ha arrastrado con su coche hasta destrozarle las patas, o le ha pegado un petardo para verlo estallar.

Asistí hace tiempo también al testimonio de un técnico de sonido que en retransmisiones taurinas era torturado psicológicamente con la escucha y visión  del dolor del toro, tanto que asegura: “si la gente escuchase lo que recogía ese micro Sennheiser apagaría la tele”.

Asisto también de manera regular a las violencia contra aquellos que tratan de documentar maltrato animal en las granjas, etc. Y todo esto me lleva a hacerme ciertas preguntas: ¿Por qué el ser humano disfruta con el sufrimiento? ¿Por qué el gusto por el sufrimiento se convierte en fanatismo?

Uno de mis traumas infantiles fue ver a un niño de 12 años disparando con una escopeta de balines a un blanco cachorro de gato y cuando le pedí que dejase de hacerlo me respondió que ese gato era de su abuela y que se lo había dado para hacer con él lo que quisiera…

Todavía me sobrecoge ese momento,  es algo que me perturba cada vez que lo recuerdo, me perturba mi inacción…pero ahí tuve una respuesta, nos creemos dueños, los cosificamos, y educamos a nuestros hijos en esa creencia aún, si no no se explica esa obsesión con la caza y los toros.

Vivo en un mundo que obviamente no entiendo, sufro con el sufrimiento en general, de animales, de otras personas, víctimas todos, niños, mujeres, hombres, refugiados… Entiendo que un animal ataca en respuesta y no por placer y el humano es el único ser vivo que  tortura y mata por placer. Muy lejos quedó la caza por supervivencia de la tribu, hoy y aquí la caza es un ejercicio de poder, de dominación, de desprecio a la vida.

Luego pretendemos que nuestros cachorros sean buenos, no peguen y no maltraten, pero la violencia cuando se normaliza, insensibiliza y dejas de sentir empatía por el dolor ajeno de aquel que sientes inferior. Otra pieza clave, la falta de empatía del que se siente superior al pobre, a la mujer, al de fuera, al animal… De esta forma la violencia se extiende y de esta forma los que sufrimos de empatía con el débil, somos torturados día tras día por la normalización de la violencia que siempre tiene una víctima inocente al otro lado de ese violento que siente legítimo ejercer su poder, dolor y tortura. La realidad es que hablamos de víctimas que no se pueden defender, que no se encuentran en igualdad de condiciones y cuando no hay mucho argumento, se nos pide que respetemos su derecho a ser violentos con víctimas inocentes con frases del tipo “si no te gustan los toros, no los veas, si no te gusta la caza, no caces, pero respeta que los demás lo hagan. Vive y deja vivir”

Cada vez que leo esta mierda tengo que respirar profundo para tratar de dar sentido a esto:“si no te gustan los toros, no los veas, si no te gusta la caza, no caces, pero respeta que los demás lo hagan. Vive y deja vivir”

Si ponemos un ejemplo cambiando a la víctima “Si no te gusta las violaciones, no violes, pero respeta que al que le guste lo haga” . “Si no te gusta el bullying no lo hagas, pero  respeta que al que le guste lo haga”, “Si no te gusta matar no mates, pero  respeta que un tipo arrastre a su perra después de dispararle y darle golpes…hasta la muerte… ¿Vive y deja vivir? ¿en serio?

Y no voy a hablar de la pirotecnia y los petardos... en este post, lo dejo para otro ¡arghhhhhhhh!

 

He dejado de existir al ser mamá

 

Hace unos años que tengo este blog pero también hace un tiempo, unos años, que no escribo, una putada porque en este tiempo una mierda de tienda de ropa que probablemente fabrica con mano de obra exclava, me ha robado mi dominio por no poder atenderlo y he tenido que cambiarlo de .com a .org. Un mal menor, pero una putada que se lo hayan agenciado por el morro.

Así es, en estos años desaparecida no he estado tocándome los ovarios, ni de vacaciones, , ni de concierto, ni de farra, ni na de na, he sido mamá y como tal, he dejado de existir. Ya no soy La Selma, ahora soy la madre de…, soy “la madre de” en los móviles de las otras madres de…, en el grupo del cole, en el grupo de extraescolares y en los numerosos eventos cumpleañeros a los que asisto.

He dejado de ser La Selma porque no he vuelto a tocar el ukelele, no he hecho un vídeo, no he escrito ningún artículo, no he hecho ningún monólogo, ni siquiera voy a teatro, ni a manís, ni a otra cosa que no sea el parque, la heladería, el huerto, el campito y la playa con el cubito.

He dejado de existir porque ya no trabajo en una discográfica, ni trato con músicos, tampoco escribo artículos ni veo a colegas feministas, me inflo a ver debates políticos cabreándome sobremanera e comiendo patatas fritas y mierdas varias que me han hecho engordar los sábado por la noche.

A tomar por culo se fueron el yoga, la meditación, el surf, la escalada y la escritura porque ahora soy todo amor para una hada y ha decidido que mi tiempo se reparte entre porteo, esperas y mimos. estamos conciliando a tope.

¿Está todo perdido? Espero que no, trabajo mucho ahora en cosas más mundanas y antes de esto trabajé mucho, muchísimo y aún tengo alguna de esas cosas que escribí. Dentro de poco puede que esté publicando un libro….A veces la vida te da sorpresas y cuando creía que ya sólo iba a llevar a la peque al parque, resulta que vamos a publicar mi modesta novela dentro de poco… ains, qué ganas de recuperar mi vida… de volver a ser La Selma… de volver a escribir aquí sobre lo que acontece en la república “más independiente que nunca” de La Selma y qué ganas de tocar el ukelele.

Amores, he vuelto, abracitos, La Selma.

Feminismo en Telecinco… qué desilusión

las xl articuloEl sábado pasado y ante la promesa de la actuación rompedora de las XL me enchufé por primera vez en siglos a Telecinco. Todo empezó bien en su actuación, incluso Eva Hache hacía gala de mandar a la mierda a los estilistas y calzarse unos zapatos sin tacón.

Parecía que la revolución de lanzar por el aire tacones y sujetadores había comenzado, bueno, comenzó con el anterior programa en el que se hizo gala de un moderno y asentido “feminismo” poniendo los taconazos de Edurne sobre la mesa. A punto estuve de hacerme unas tóxicas palomitas ante la pantalla, cuando la ilusión feminista se vino abajo en 20 segundos de canción y es que fue una mujer la que apretó el botón rojo. Después vinieron los botones rojos de Jesús y Jorge Javier y las XL apaleadas porque no habían innovado en nada su número del anterior.

Quizás no se innovó en nada, y quizás las XL no tiene una pizca talento, cosa que dudo cuando en el primer programa arrancaron risas, y emoción de mujeres que están hasta el moño de la tortura de la imagen. Y de hombres también.

Quizás seleccionaron mal la porción de su espectáculo, pues en esta ocasión la pieza era una deconstrucción del amor romántico que tantas vidas mata y claro, se ponían un poquito más serias pero lo más grave es que el gag, no juzgo si bueno o malo, iba al final. Quizás como actrices de teatro desconocen que los segundos en televisión te pueden fusilar y tenían que haber previsto un gag a los 10 segundos de arrancar…Sea como fuere la actuación no gustó al jurado excepto a Eva Hache que sí esperó al final a que acabase el número, eso sí, todos se declararon de acuerdo con la línea de pensamiento de las XL, es decir, “feministas”.

Yo que he visto el espectáculo completo en dos ocasiones puedo decir que para gustos colores, pero me reí ambas veces y salí contenta de lo que pagué por verlas y eso que fue antes de salir en Telecinco.

Pero lo que me trae aquí no es tanto defender a las XL, con las que me identifico, sino algo que rechinó del programa y que nadie ha comentado, o al menos no he encontrado ningún comentario sobre el momento en que Santi Millán regaló un corazón a Safah, la cantante que todos compararon con Beyoncé, y que antes de aceptarlo miró a su novio  y le pidió permiso en directo para aceptarlo, como explican en este articulo de Telecinco, dando a entender que todo esto de pedir permiso es normal. ¿Soy la única que flipa? ¿Nadie considera que la chavala no tiene que pedir permiso a nadie?

A todos se les escapó este detalle porque está tan asumido en nuestra cultura, (y esto es lo que me apena) que a nadie le extrañó una joven pidiendo permiso a su novio para poder coger un corazón de manos de un presentador de un reality en prime time nacional. Ahora Edurne puede volver a calzarse de nuevo.

Me voy a buscar el sol

http://www.youtube.com/watch?v=0E1bNmyPWwwhttp://www.youtube.com/watch?v=0E1bNmyPWww
Hace unas semanas parecía que volvía la esperanza a la política de este país y se iba a girar hacia un lado distinto pero hoy la desidia y la decepción me han hecho volver al lugar en que permanezco desde hace más de un año. Decidí por mi salud mental entonces apagar Al Rojo Vivo, no leer el periódico, no volver a sintonizar Carne Cruda, ni leer demasiados tweets de la @barbijaputa. Decidí olvidarme de los recortes, las miserias, el paro e incluso mi propia supervivencia. A partir de entonces trataría de improvisar un poco más, ver menos televisión, guiarme un poco más por el instinto y dejar de hacerme daño aceptando situaciones que me producían estrés. Total, la sobredosis de comunicación de los últimos años me ha enseñado mucha basura, pero en las cosas esenciales no he cambiado de opinión. Hoy sigo admirando al mismo tipo de personas de antes y me siguen espantando los mismos.

Me ha funcionado en los últimos meses, no dar vueltas sobre la actualidad, buscar mis propios motivos para querer vivir y todos ellos están muy lejos del papel de periódico, de las ruedas de prensa tras un plasma, de ministras anunciando dejar a enfermos de hepatitis C sin medicación o dependientes sin una pequeña ayuda económica que mitigue la difícil tarea de vivir cada día.

Antes de tomar la decisión de apagar todo y apagar mi sed de información, de estar al día, de volver a conectarme con la tierra, que no con La Tierra, me asaltaron millones de veces, a ratos la ira, la indignación y la desesperación, de las que hoy trato de huir, porque la impotencia, la ira, la indignación, me desesperan y me joden la vida.

Debo decir que a veces me pregunto quién soy. He perdido mucha fuerza, antes me pensaba capaz, idealista y luchadora, pero tras “La doctrina del shock”, me siento tan pequeña que a veces me he buscado en los demás y periódicamente me veo en la necesidad de hacerme desaparecer. Soy esa tía que no encaja en ningún lado, demasiado punk para los heavies, demasiado lesbiana para los heteros, demasiado hetero para los gays, demasiado comunista para los neoliberales, demasiado capitalista para los de izquierda anticapitalista, demasiado perroflaútica para los modernos, demasiado feminista para los “tiarracos”, demasiado machista para las feministas, demasiado ñoña para los rockeros, demasiado makarra para el glamour…
Queridos me tienen ustedes hasta la polla (si son machistas), hasta mis feministas tetas si es que son feministas de las que prohiben el uso del rosa y la depilación, pues confieso que me encanta el fucsia y caigo en las garras de las pinzas con unas cejas y bigote rebeldes… Aquellxs que se quejan de guetos y etiquetas son lxs que desprecian a los diferentes aunque que se sientan en la misma línea de pensamiento… pero claro, son diferentes porque no siguen a pies juntillas un ideario patentado, que pronto hará suya alguna multinacional de la moda, para convertir su mensaje en camiseta a 17,95€, made in China con manos esclavas y probablemente infantiles.

Ya no quiero pertenecer a sus clubs exclusivos y exclusivistas. Por eso hace meses que desaparecí parcialmente y me he dedicado a oler las flores de la primavera, ver como crecían las lechugas en el huerto, cocinar algas con cúrcuma y jenjibre, pasear con los Ewoks por las montañas de La Hiruela y salir a mojarme con la lluvia. Hacia demasiado tiempo que había perdido el contacto con la tierra hasta que alguien me recordó la niña salvaje que fui “…pero si te pasabas todo el verano descalza, bebías del arroyo y te tumbabas en las piedras del km 18 a mirar las estrellas…” Por eso ahora hundo los dedos en la tierra cada vez que puedo y saco acelgas llenas de bichos que se mueven y cuando me acelero, pienso, respiro, respiro hondo y trato de no volver a tener prisa.

Hace meses entendí que por más que estudie, por más que me esfuerce, por más que quiera destacar, seguiré siendo una hormiga entre millones y cada hormiga está tan ocupada en destacar, esforzarse  y relucir ella misma que no tienen tiempo para verme a mí. He estado tan ocupada en los últimos años que no he tenido tiempo de verme, no he tenido tiempo de quererme un poquito, no me he dejado perder el tiempo. Por eso me voy a buscar el sol de nuevo, a respirar aire puro, a soñar con noches estrelladas y que el mediterráneo en calma me mezca al sol de nuevo para respirar aire puro, sentir el latido de los Ewoks, descansar sobre la hierba abrazada a la luna y las estrellas, respirar el romero del monte por el que salimos a pasear, poder oler la lavanda del jardín de mi casa, volver a buscar el sol de nuevo, respirar aire puro, soñar con noches estrelladas y el mediterráneo en calma ante mis ojos para perder el tiempo sin – ti – én – do – lo.

No eches tus deseos a la basura, échalos a la urna

Hoy no escribo mucho, sólo lo suficiente para poner aquí una maravilla de vídeo que resume todo lo que diría para que en las próximas elecciones todos vayan a votar. Hoy más que nunca es necesario que vayamos a las urnas.

Gracias Manuel F Torres. @MANUELFTORRES1

Feliz Navidazzzzz Mr. President, Miss Menestra y Mister King… Con-sejero.

Cuando el demonio nada tiene que hacer con el rabo mata moscas He estado sin escribir durante un montón de meses, me puse en Huelga para asegurar mi supervivencia se me agotó la palabra, no me salía, ni siquiera me escuchaba. La garganta enmudeció y el cuerpo se me quedó quieto, sin hacer mucho más que dejar pasar el tiempo desde el día que me levanté hasta los huevos de vivir, Mr. President… Y es que cuando el diablo no tiene nada que hacer… con el rabo mata moscas.

En estos meses en que me di por muerta en las redes sociales, en los que no volví a escribir sobre leyes polémicas, políticos corruptos, videoclips horteras o tertulias televisivas, decidí que sólo tenía un camino para sobrevivir y era olvidarme de todos ustedes, presidentes que niegan la realidad, menestras de la desvergüenza aderezadas con una especie exótica llamada ébola, y todos los reyes y reinas de la pequeña pantalla, de la milla de oro y de los jardines del palacio.

He tenido que aprender a respirar despacio para no intoxicarme con el CO2 de mi ansiedad, he aprendido a mirar para otro lado cuando sale el tradicional anuncio de Campofrío o de la lotería, sinónimo de que el señor está llegando al portal despertando así la epidemia de buenas acciones.

He tratado de no llorar cuando las ancianas claman justicia ante las puertas de su desahucio, cuando otra mujer que no había denunciado ha aparecido muerta  y otro enfermo de hepatitis C muere sin recibir el Sovaldi porque no se lo han recetado.

He tragado hiel cuando el consejero acusó a la enfermera de estar al borde de la muerte por torpe e inútil y he aprendido a no vomitar con la punzada en el estómago que siento cada vez que volteo la cara ante el anciano de manos agrietadas que pide en el semáforo.

He secado mis lágrimas cuando bajo los túneles de la ciudad veo el desfile de mantas con bultos que se mueven debajo a un grado bajo cero y se me hiela la sangre cuando el cuento es un bocadillo en el que hay que imaginarse el queso… pero el problema de salud no es la desnutrición, si no, la opulencia en la que viven los ciudadanos del reino que no saben administrarse y se gastan lo que tienen en televisiones de plasma.

FELIZ NAVIDAZ SEÑORES Y SEÑORAS, asi, con mayúsculas, porque sólo ustedes se han comprado el Reino de los cielos, con tarjetas black, áticos en Marbella, sociedades pantalla y cuentas en Suiza. Así pueden exigirnos pagar impuestos, así pueden atribuirnos el defecto de no llegar a fin de mes, pueden despreciarnos por pobres,vapulearnos por miserables, exclavizarnos con la hipoteca y controlarnos con el mercado de trabajo… porque una vez vivimos por encima de nuestras posibilidades, porque somos la basura que ensucia la postal navideña y ustedes los príncipes del campo de golf, las princesas del mercadillo benéfico, los Reyes y Reinas de este portal en que sus niños Jesuses, jamás saldrán en Hermano Mayor pues no hay nada de malo en tomar champán con la Ceoe mientras se echa una siestecita en el sofá de El Viso y el nene se hace pasar por espía…una chiquillada que hemos hecho todos, porque ¿quién no ha jugado nunca a ser 007? o mejor aún ¿quién no prevaricaría si pudiera?

Feliz Navidaz, porque lo han conseguido, han podido conmigo, ha sido el año en que me he rendido, con el nudo en la garganta el miedo me pudo y sólo espero que esa coalición ansiada por tantos Garzón, Iglesias, Colau, equo, podemos, ganemos, saltemos, gritemos se haga con el compromis de que sea más verde, más ecologista, más feminista, más real, más grande pues parece sólo hay esa esperanza antes de que me echen del todo del país porque aunque llevan demasiado tiempo invitándome a pensar que este no es país para Selmas, me quiero quedar en el lugar en que nací.

Se lo dije el año pasado Señor Dios, ¿se lo pido a usted o al calvo de la lotería?, YO LO ÚNICO QUE QUIERO ES UN REINICIO TOTAL.

Dónde están los músicos ahora que Amaral protesta

 

La Caja de Selma en Sexo en Vallekas

La Caja de Selma en Sexo en Vallekas

Ismael Serrano comenta sobre la marketiniana y no dudo “soñadora” canción y video de Amaral acerca de los políticos que ha dado lugar a que todo el mundo se pregunte ¿dónde están los músicos?  Ya sólo la pregunta dice mucho de un país al que se le da muy bien mirar para otro lado… Músicos comprometidos haberlos,  los hay, desde que tengo uso de razón he conocido y seguido a muchos de ellos, otra cosa es que sean estrellas del pop como Amaral o el propio Serrano que tocan en plazas de toros… Los músicos que se han atrevido a ser críticos en este país están acostumbrados a ir por el barro, a comer bocatas de lomo con queso y cerveza y a dormir en la furgo de vuelta a casa… alguno hay, pero son los menos, que van en Ferrari a sus conciertos, en los que reclaman el poder para el pueblo obrero, pero como digo, son la excepción de esta norma que se cumple: música subversiva protestona= bocata lomo + furgo + no money, sobrellevado con cerveza y para que el fume, unos porricos y ya está, que no da ni pa la farlopa, que no, que ya no. Así recorren la España profunda esas bandas y músicos que pierden pasta alquilando salas y a los que, en alguna ocasión se les ha reventado el concierto por el caracter subversivo de sus temas o se les ha llevado a los tribunales, como ocurrió con Lujuria y últimamente con el rapero Pablo Hasel. Si a finales de los 80 y primeros 90 hubo un momento para el rock subversivo en este país, ¿por qué desapareció del papel quedando en algo testimonial? Es llamativo que el Rock urbano que nos trajeran unos primeros Leño o el punk de La Banda Trapera del Rio o el llamado Rock radikal vasco se fue descafeinando, derivando con el fenómeno Extremoduro en multitud de bandas de poesía callejera que cuanto más despreciaron la política y más se centraron en las drogas y el amor (un amor misógino y machista en la mayoría de los casos) más éxito cosecharon, como los propios Extremo (verdaderas rockstars) o Marea atestiguan. Estos fueron dejando a los más políticos a un lado, con su público, pero a un lado y convirtiendo la corriente del rock urbano de drogas y amor en casi el único rock del territorio.

Imagino que Emilio Guerique, responsable de Maldito Records vio un hueco cuando las discográficas no apostaban por esas bandas, la prensa no hablaba de esas bandas. Alguien tenía que recoger esa “necesidad” del mercado para darle salida y hoy tiene en sus filas a muchas de estas bandas míticas como Gatillazo, y más jóvenes como  Sujeto K. Al fin y al cabo Viñarock, Derrame rock y Aupa Lumbreiras son festis a los que va gente y todo, así que la protesta y el rock subversivo tienen su público en este país, por eso sorprende que de pronto Amaral hace un video con las caras de nuestros políticos y es una valiente… y no le quitaré yo el mérito porque en cierto modo lo es. Es valiente porque ella se dirige a un público mucho más amplio, con lo que bienvenido sea que tanto ella, como Vetusta Morla, como quien sea que tenga un micrófono, normalicen la crítica política ante ese público masivo que sigue leyendo Vogue, viendo videoclips Happy´s que promocionan sus ciudades y ahorran para comprarse un Ipad. Ese público ( la gente normal, compañeros de curro y colegas) que hace unos años me callaban en nuestras reuniones a la carcajada de “eres una conspiranoica”  y todo por adelantar  lo que está ocurriendo con las hipotecas, precarización del empleo, recortes en sanidad y educación… hoy están cansados de tanto recorte, cansados de tanta mentira, hartos de que tuviese algo de razón y ojalá me hubiera equivocado. Pero sin duda este es un buen momento para lanzarse al mercado con la revolución por estandarte, ¿le habrá dicho esto su manager?

No, no soy ni una visionaria, ni muy lista, ni muy tonta, ni na de na…a esas convicciones me llevaron cineastas, documentalistas, escritores y músicos. He llegado a la conciencia política desde el arte siempre, prefiero la canción que habla del discurso,  al discurso en sí mismo, la ficción cinematográfica al mitin, el documental a las noticias y el libro al periódico.  Ya Evaristo en mi más tierna adolescencia  me enseñó cómo iban a actuar los bancos, como la política estaba subyugada al poder económico y bla, bla, bla, y una cosa llevó a la otra y llegaron los Def Con Dos y de ahí a los Habeas Corpus y algún que otro rapero, y algún que otro cantautor y algún que otro poeta y Michael Moore y sobre todo, sobre todo, el yankee Jello Biafra, ese ser que ha hecho de la crítica y el sarcasmo una forma de vida… Y llegamos a hoy donde todos dicen… ¿y los músicos?   Sin embargo hay más arte en acción y reaccion que nunca: cantautores, raperos, punks, colectivos artísticos, drag queens, escritores, creativos publicitarios, artistas callejeros, teatreros,… no quiero dejarme a nadie, gente que hace webseries en su barrio, comics, graffitis, danza, si hasta Risto Mejide hace crítica política, vamos que está de moda… hay arte en lucha pa aburrir, otra cosa es que la quieras ver en el telediario, eso se lo tenemos que dejar a Amaral, para que Ismael pueda escribir sobre ello en el diario, al que por cierto diría que me parece muy respetable que haya músicos que no quieran hablar de política ni de crítica social, lo me resulta insano es que mucho no lo hagan por miedo a ser vetados, tachados y expulsados de los medios, esa maquina que en el fondo les da de comer, pero también respetable, pero insano para la madurez intelectual del país.

Desde que el mundo es mundo el poder, el poder que da el dinero, ha dominado al que no lo tiene, esto he aprendido que no debo olvidar puesto que soy de los que no tienen y además me quejo, me río y hasta parodio mis no escuchadas y conspiranoicas críticas, en mis novelas, en mis canciones, en mi comedia, en cada cosa que hago, porque veinte años de conspiranoia te llevan a reírte mucho de ti para no volverte loca o a convertirte en un exiliado como Willy Toledo pero hasta para el billete hay que tener pasta y yo no la tengo. Soy consciente de que criticar cosas, no sólo la política, si no el cómo somos de “guays”, de zafios, de “llamalo X”, eso me deja relegada al bocata de lomo con queso y a conducir toda la noche para volver a casa si me voy a tocar fuera porque no puedo pagarme un sitio en el que dormir. Como muchos otros músicos elegimos vivir palmando pasta, perdiendo tiempo y abandonando la falsa comodidad del curro fijo (qué risa), las vacaciones (más risa todavía) y la hipoteca.  Los que llevan 20-30 años en eso de la música y arte subversivo aún tuvieron cierta suerte, pues en el pasado recaudaron algo por la venta de sus discos, sus libros, etc., los de hoy, ni eso, así que decir que no hay músicos,  que no hay “canción protesta”, que no hay valientes escribiendo canciones… y libros, y series, y pelis, y …. en fin. Miramos a otro lado con mucha ligereza, desde ese pasado que ligó la transición con la movida, ambas maquinas lobotomizadoras, y ya no vemos ni lo que tenemos delante, porque crítica hay, pero no en la radioformula de los 40 principales, no en la tele, no en las revistas, ni en las plazas de toros… y que Amaral le haga una canción a los políticos es síntoma de que la cosa está grave ¿no crees?

En huelga para asegurar mi supervivencia

selma en la playaEn los últimos días me ha pasado algo que hacía mucho no me pasaba. He colapsado. Qué bonito, como la bolsa, que también colapsa y cuando lo hace la tierra que hay bajo mis pies, todo me tieeeeeemmmmbla.

Si alguien me sigue por aquí se habrá dado cuenta de que mi huelga también ha sido de darle a las teclas… y es que no he podido, el colapso me ha dejado exhausta y me he dedicado a escuchar bonitas canciones de indígenas amantes de la madre tierra y soñadores ecologistas que cantan descalzos en el monte, beben stevia y probablemente fumen hierba…. y es que esa visión de bailar en medio del monte sin camiseta, ha sido una inyección de vitamina para la retina, que día tras día me ha reactivado alejándome un poco de  las noticias y la política,  para tratar de ser feliz, y no encabronarme porque ellos son los que me roban,  me estafan,  me mienten y desprecian mi humilde inteligencia.

En huelga indefinida por mi salud mental, así que baaaaasta de Barcenas, y partidos populares, de leyes del aborto y mordazas, de partidos que acusan de luchas de poder, de que nos acusen de lúmpenes y  Podemos y no podemos, de  relevo generacional, de filoterrorismo, de nacionalismo, de estrellas tertulianas… basta del mundo en general. Digo basta a sabiendas de que nada de esto se para y habrá que seguir luchando, por eso el cansancio me ha podido de tal manera, que he tenido que modificar algunas de mis rutinas, ponerme ante el espejo y preguntarme ¿quién coño soy? y sobre todo ¿qué he venido a hacer aquí?… y lo que es más importante ¿por qué no lo hago?

De alguna forma he visto ante el espejo a una niña que soñaba con hacer de todo, volar sobre el Amazonas, cabalgar las olas de Hawaii, tatuarse con los maories, poder sumergirse con los delfines,  recorrer  la selva buscando una tribu y el desierto buscando un tesoro. Crecí soñando mil aventuras, me vi salvando animales de la extinción, subida a un barco para evitar el asesinato de ballenas, delfines, tiburones,  y en un jeep para evitar la caza de osos, tigres, leopardos y demás especies que estamos diezmando o haciendo desaparecer.

Sn embargo al otro lado del espejo está esa adulta que jamás levantó la voz ante los cazadores de su pueblo pesé a pensar que eran asesinos, tampoco ante aquellos que alrededor apelaban al odio por el ser o no ser nación, por el ser o no ser de uno u otro bando. Al otro lado del espejo, esa que está, ha saltado de un avión besando el frío asfalto en la caída,  ha tenido el sabor a sangre que trae la muerte entre los dientes, ha sentido miedo ante el despido, ante el policía… se ha alejado de la tierra húmeda, y del verde de los helechos. Apenas puedo recordar el olor del romero, ya no sabría reconocer el perifollo a la orilla del riachuelo, ni los níscalos en el pinar y ante el espejo siento que me he perdido en un mundo que me cerró la puerta en las narices…

Cuando te ves ante ese espejo en el que te has dejado llevar por la rutina, el asfalto, el metro, que si la moda, que si lo hipster, que si lo que se lleva, que si te pongas esta crema, que si uses este lubricante, porque ya nos dicen hasta como debemos follar y a qué velocidad… yo sólo quiero que paren esto, que me apeo, me voy a la selva a desaprender que si el cine, que si el guión, que si el transmedia, el marketing, la dirección estratégica, la tele, que si escribe, dirige, monta, crea, canta, toca el ukelele, la guitarrica, escribe, una canción, un corto, que si la serie, que si el libro… ¡oh sí! a ver si publicas los libros Selma, que se te pasa el arroz, y las canciones de la Pirata que las tienes sin terminar desde 2006, y las de la Selma, y a ver si grabas, y hay que hacer un nuevo vídeo, y que escribas y esa idea para la peli, y lo de Ewoks…. ahhhh, y después tienes que dejar la creatividad, esa que no puedes aparcar y te bombardea para ganarte la vida Selmita, aunque sabemos que eso no se te olvida, porque eso es lo que hace que aún no hayas tenido tiempo ni pasta para el libro, para el disco, para irte a la selva… Tampoco para el monte, para pasear buscando osos pardos,  o ir a coger moras, como hacía con 15 años en el pueblo aquel haciendo mermerlada, … porque no te engañes, ya no nos vamos a la selva, desde que cogimos miedo a volar… nos quedamos aquí, creo que ni siquiera podremos irnos al pueblo a hacer un huerto con tomates que sepan a tomates.

Ante esta realidad me he puesto en huelga de noticias, de gente que no se quiere a sí mismo, me reoriento de nuevo a ese mundo en el que freno cada día para escuchar música pensando qué me hace bien, quién me hace bien, tomando el riesgo por los cuernos para enfrentar mi cobardía y vivir sólo para conseguir hacer realidad mis sueños, las aventuras que quiero correr, la vida que quiero llevar, esa vida de piratilla, esa vida 100% Selma… como decía aquel, Quiero Soberanía personal, mi representación soy sólo yo… y algún día seré valiente, seré Pirata, seré La Selma, la Tango, la de Vallekas, la que huele a romero y a mar…

Hasta los huevos de vivir… Mr. President.

Imagen | Selma Tango

Imagen | Selma Tango

Así comenzaba el estribillo de una canción de esas que muchos escuchábamos allá por el 93, cuando recién salí de la FP y el país estaba sumido en una crisis galopante, resaca  del Cobi, la Expo de Sevilla y la villa olímpica. Entonces teníamos vida, con nuestros 19 años veíamos como las franquicias iban abriendo como setas en nuestro país, éramos cada día más modernos y más europeos, pero cuando ibas a por un curro de fin de semana en el Mc Donalds, hacías cola con 500 que acababan de salir de la universidad y te decían: Hombre, dónde esté un universitario que se quite uno de la FP.

No se preocupe, Mister, pude ganarme la vida cuidando ancianos terminales en residencias, en el servicio de ayuda a domicilio, haciendo 12 horas diarias por 50 mil pesetas al mes y poniendo copas y hamburguesas hasta las tantas por 500 pesetas la hora.  Así es como fui sorteando la crisis para pagar el alquiler, que no la universidad como era mi intención, durante unos cuantos años. Creo que sobra explicar lo que tardé en ver un contrato de trabajo, con su encabezado, logotipo de la empresa, su firma y su sello. Casi me pongo a llorar. Así fueron los 90 para mí, buscándome la vida, quería ir a la universidad, pero pronto aprendí que si te independizas y pagas tus facturas, olvídate de universidad porque no te da, así que los años se me pasaron tratando de salir del círculo vicioso de ganar dinero vs. tiempo para estudiar vs. pagar facturas, alquiler, libros, estancia, universidad. Y se te pasa la vida y casi llegas a los 40.

Por esta razón a mí lo de esta crisis no me ha pillado de susto, pues ya había pasado por un ensayo a la fuerza, que afortunadamente y gracias a la burbuja inmobiliaria de los años “dorados” de este país, fue más corto que en esta ocasión. Eso sí, ese aprendizaje, esa experiencia me ha hecho sentir como un viejo, más sabio por viejo que por pellejo, que diría constantemente “Ya lo sabía yo”, cuando salen estudiantes hablando de que tienen que abandonar sus carreras, personas de más de 50 años que se han quedado fuera del mercado laboral, becarios explotados que trabajan por la cara hasta la extenuación, o gente que se ve obligada a trabajar en negro porque no tiene otra opción. Si es que esto, ya lo sabía yo, pero también me ha hecho sentir imbécil porque me creí, pese a estar reticente unos años, eso del España va bien y al final caí en la lujuriosa fiesta crediticia. Pero los datos indican que esta vez estamos llegando más allá ¿no? No sé, digámelo, porque una tiene una impresión de asfixia mortal, o más bien mortífera, lentamente mortífera.

Una intenta ser feliz, conformándose con lo que tiene, no pido un imperio, sólo la República independiente de mi casa, que además es la madre del neoliberalismo. Una intenta ser feliz tratando de alimentarse bien, tratando de hacer un poco de ejercicio, llevando una vida sana, sin mucho exceso ni lujos, nada de mariscadas, nada de asados en Aranda. Una intenta poner su mente en orden, poner el estrés a raya, llevar una vida equilibrada vamos, pero es que nos lo están poniendo tan difícil que una se agota, se cansa, se estresa, se flagela, se acojona y por último se cabrea, porque a una le queda un pequeño resquicio de dignidad.

Y entonces llega esta sensación, en la que vuelvo a levantarme hasta los huevos de vivir y no entiendo muy bien el  porqué. En los 90 esta cantinela era reflejo de que estaba hasta los huevos de que me explotasen, de no cotizar, de que me pagasen 2, 3 y hasta 5 meses más tarde, de no poder hacer planes de futuro, de tener que abandonar la idea de estudiar, de estar continuamente pensando cómo coño pagar la luz, el agua, o poner gasolina al coche para seguir yendo a trabajar a un sitio donde llevaban tres meses sin pagarme y eso me había puesto en esa situación de tener qué elegir qué pagar y qué no, con el alma en vilo cada vez que llegaba el cartero por si  traía un certificado de cobro por vía judicial. Hasta los huevos de vivir en ese bucle en el que con 20 años, tratando de asumir responsabilidad y labrarte un futuro, el camino solo eran piedras y más piedras, tantas, que en ocasiones hubiese deseado dedicarme a la fiesta, total, por la edad ya me acusaban de estar en permanente “Orgasmus”, y lo que lo hubiera disfrutao…. Pero no, me lo perdí,  yo quería hacerme una vida mejor, estudiar, tener una casa, ser independiente, poder viajar, vamos, ser buena y hacer caso a lo que decían los papis… y una acaba hasta los huevos cuando se da cuenta de que si eres pobre, eso es un camelo publicitario para que siempre veas en el horizonte el gran sueño americano…. ¡Ohhh, qué maravilla, yo puedo llegar a ser multimillonario!… pero el sueño nunca llega, ni siquiera puedes pagar las facturas y con las idas, venidas y el paso de los años te empiezas a asfixiar, porque, francamente, trabajar levantando ancianos que pesan un quintal, poniendo cafés, reponiendo en el súper, 8, 10, 12 horas diarias es cansado, y a partir de los 35 a mí las fuerzas, me empiezan a flaquear,  que llevo currando desde mu prontico, Mister, desde antes de la edad legal, pero esa es otra historia.

Así es Míster, el mundo del pobre aunque modestamente preparado, es así, triste, vacío y gris. Uno trata de ser bueno y portarse bien porque sólo aspira a mantener un sueldo, (con el que ustedes se pagan una botella de vino),  a tener un agujero de 40 metros cuadrados que en la puerta tenga un bonito felpudo a modo de frontera al único lugar donde sabe, será ¿libre? Así nos vamos encabronando lentamente, porque ya son muchos años y es que a mis 40 me siento anciana. Eso de currar hasta los 70, francamente, a veces lo he pensado y si no voy a tener jubilación, pues yo creo que no me compensa, vamos, que me apeaba del mundo ya,  porque me estaba dejando tantas cosas para hacer cuando me jubilase ya que ahora me falta de tiempo, que si no va a ser  así, una se pregunta ¿qué mierda hago aquí?…

Cuando a finales de los 90 nos soltaron la soga y respiramos un poco nos volvimos todos gilipollas y sí, abandoné por fin el lastre de ser la mierda a la que nunca podía atender el director del banco porque estaba muy ocupado. Entonces, los bancos nos abrieron los brazos y el director nos estrechó las manos y nos dieron hipotecas, préstamos y tarjetas a saco Paco. Menos mal, que aún en períodos de euforia, conservo la lucidez de no fiarme demasiado y dije NO a la Visa y a muchas otras más. Ilusos de nosotros, ilusa de mí, que en esos 90, con el grunge de la desilusión, me había creado un ideario en mi cabeza, que ni la Naomi Klein tú, y sin investigar ni nada, sólo a base de sufrirlo en mis propias carnes, y de observar mucho alrededor. Me había hecho a mí misma, con espíritu analítico y había aprendido de la agüela a ahorra unas peseticas comprando el detergente donde más barato era, buscando las ofertas del mercao, reciclando las bolsas de la compra como bolsas de basura, reutilizado los frascos de cristal como botes o tuppers para no acumular plástico, haciendo pucheros para varios días, incluso comprando saldos de segunda mano y vendiendo aquello que no necesitase, aunque nunca pude comprar demasiado, con lo que no acumulé mucho stock. Todo pobre debería tener una Güeli en nuestras vidas que nos grabe a fuego “Compra sólo lo que necesitas”, porque es verdad que las luces de las calles comerciales nos ciegan. Nos ciegan los rostros photoshopeados de esas preciosas chicas y chicos que no existen, nos ciegan las mansiones de programas como “Quien vive aquí”, nos ciega el Star System, nos ciega el “Tanto tienes, tanto vales” y es triste pero es así. Una ha tenido que aprender a vivir con eso, y para ello se ha visto muchos documentales, hasta ese tostón adoctrinante del Secreto y si algo he aprendido  es a tratar de crecer interiormente, porque el interior es la única tierra que podré cultivar, además de una maceta en la terraza, donde tengo en Cuidados Intensivos un romero que compré en el chino y que no termina de ponerse bien… porque esta enfermo, como yo, ¿Le habré pegado estas pocas ganas de vivir? Que si lo piens,o tengo tanto que hacer y tanto por vivir que yo sí tengo ganas y hasta soy optimista, pero no sé qué es lo que me hace levantarme hasta los huevos de vivir. ¿Será el cansancio? Son las noticias.

Y es que así andamos Míster, así andamos, vamos a días, a días podemos soportar las noticias y a días se me atragantan, me entristecen y me reverbera el hambre en las tripas que no paran de dar vueltas. Ustedes se preguntan ¿qué hay detrás de Gamonal?, ¿qué hay detrás de las mareas?, ¿lo  tenemos controlado?, ¿qué quiere esta gente? Si España ha vuelto, si España va bien, ¿qué más quieren estos que no se van de la calle?… me gustaría pedirles que no suelten así, a la ligera, semejante slogan, porque España va bien para los inversores internacionales, que nos compran a precio de saldo,  la CEOE, la banca y las empresas del Ibex, pero no para los españoles, si es que todavía nos permiten la nacionalidad, porque si España sólo son bancos, corporations, Ibex y CEOE, es que a mi me han expatriado y no me he enterado, lo que me estaría convirtiendo también en ilegal… que todo pudiera ser, porque ¿para qué le intereso yo a España? Si una parada, en edad complicada, sin casa, sin nada, no produce, no paga más impuestos que el IVA de lo que consume, por tanto SÓLO ES UN GASTO.

Pero no se crea Mister, que le entiendo, entiendo que cuando no se las ha pasado putas es difícil entender  que ESPAÑA pasa hambre, ESPAÑA pasa frío, ESPAÑA está hasta el culo de ansiolíticos para aguantar sin reventar… Porque, no sé si lo sabe Mister, pero en esta ESPAÑA  que va tan bien, hay muchas personas que toman diazepam para dormir más y así ser menos tiempo conscientes del hambre, del frío, del estrés, de la vergüenza y el miedo que pasan.

Se preguntan por qué somos tan díscolos y tan revolucionarios y yo creo que somos corderitos. En general, la masa dominante sólo quiere ir de casa al curro, del curro a casa, poder tener casa, pagar las facturas y poder tomarse un cubata de whisky Hacendado, el sábado noche en un  sofá confortable, viendo la peli de palos que se acaban de descargar. En realidad la inmensa mayoría no ansía el poder de ustedes, ni el dinero que ansían ustedes, la mayoría se conformaría ahora mismo con no tener crisis de ansiedad y poder llevar a sus hijos al cole, pagar las medicinas, los libros, la comida, las facturas, la hipoteca y la letra del coche. El problema es que los Misteres saben que eso, a lo que habíamos llamado normalidad hasta ahora, no va a volver a suceder y ¿cómo convencer a los corderos que cada vez son más lobeznos sin nada que perder?

Recientemente Intermon nos ha alertado de como esa casta de ricos cada vez son menos pero más ricos y los pobres cada vez más y más pobres. Esta crisis tiene ese objetivo, como ya sucediera en el Sudeste Asiático y América Latina anteriormente y como denuncia Intermon Oxfam, si las cosas no cambian, aumentan las desigualdades entre ricos y pobres, pudiendo llegar a la horrible cifra de 20 millones de pobres en España para 2025. Ustedes lo saben y muchos corderitos lo sabemos o al menos empezamos a intuirlo… y nuestros Misteres y fuerzas políticas nos ofrecen un discurso de principios de Siglo XX entre la izquierda y la derecha, trasnochado y obsoleto, sin ser conscientes de que cada día somos más corderos los que nos levantamos hasta los huevos de vivir, asfixiados por la inactividad, por la inoperancia, por la falta de empatía de los siervos de ese poder corporativo, que tratan de ponernos delante una cortina de humo, igualito que les ponen a los chinos una puesta de sol en una pantalla LED, porque la contaminación de Beijing es tal, que no permite ver el sol. Mientras, áticos de lujo, mariscadas, millones en Suiza, abrigos de piel, bolsos de miles de euros, vacaciones en Eurodisney, clases de baile e indultos es lo único que nos dan para tragar y digerir a la hora de la comida, declarando en rueda de prensa que somos responsables de la crisis por vivir por encima de nuestras posibilidades y que ahora no podemos salir a quejarnos porque eso es terrorismo… ¿De verdad, Misteres, creen que esos corderitos, que están mutando a lobeznos porque cada día tienen menos que perder, van a comprar su discurso? ¿siguen preguntándose de qué nos quejamos?

Si es cierto que hay una conspiranoica teoría para que España sea un campo de pruebas para ver cuanto aguanta un país antes del estallido,  la cuerda, de tensa, se les está rompiendo, y aunque el discurso de la izquierda y la derecha ha servido durante muuuuchooo tiempo para que este país se mantenga dentro de la raya, los corderos, de un lado y otro, cada día tienen más claro que los unos son los de arriba, los corderos (y lobeznos) son los de abajo y levantarse cada día asfixiado, hasta los huevos de vivir y sin aire que nos permitan respirar, sólo tiene dos desenlaces, uno el suicidio, el otro, la pérdida del miedo.