Hasta los huevos de vivir… Mr. President.

Imagen | Selma Tango

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Así comenzaba el estribillo de una canción de esas que muchos escuchábamos allá por el 93, cuando recién salí de la FP y el país estaba sumido en una crisis galopante, resaca  del Cobi, la Expo de Sevilla y la villa olímpica. Entonces teníamos vida, con nuestros 19 años veíamos como las franquicias iban abriendo como setas en nuestro país, éramos cada día más modernos y más europeos, pero cuando ibas a por un curro de fin de semana en el Mc Donalds, hacías cola con 500 que acababan de salir de la universidad y te decían: Hombre, dónde esté un universitario que se quite uno de la FP.

No se preocupe, Mister, pude ganarme la vida cuidando ancianos terminales en residencias, en el servicio de ayuda a domicilio, haciendo 12 horas diarias por 50 mil pesetas al mes y poniendo copas y hamburguesas hasta las tantas por 500 pesetas la hora.  Así es como fui sorteando la crisis para pagar el alquiler, que no la universidad como era mi intención, durante unos cuantos años. Creo que sobra explicar lo que tardé en ver un contrato de trabajo, con su encabezado, logotipo de la empresa, su firma y su sello. Casi me pongo a llorar. Así fueron los 90 para mí, buscándome la vida, quería ir a la universidad, pero pronto aprendí que si te independizas y pagas tus facturas, olvídate de universidad porque no te da, así que los años se me pasaron tratando de salir del círculo vicioso de ganar dinero vs. tiempo para estudiar vs. pagar facturas, alquiler, libros, estancia, universidad. Y se te pasa la vida y casi llegas a los 40.

Por esta razón a mí lo de esta crisis no me ha pillado de susto, pues ya había pasado por un ensayo a la fuerza, que afortunadamente y gracias a la burbuja inmobiliaria de los años “dorados” de este país, fue más corto que en esta ocasión. Eso sí, ese aprendizaje, esa experiencia me ha hecho sentir como un viejo, más sabio por viejo que por pellejo, que diría constantemente “Ya lo sabía yo”, cuando salen estudiantes hablando de que tienen que abandonar sus carreras, personas de más de 50 años que se han quedado fuera del mercado laboral, becarios explotados que trabajan por la cara hasta la extenuación, o gente que se ve obligada a trabajar en negro porque no tiene otra opción. Si es que esto, ya lo sabía yo, pero también me ha hecho sentir imbécil porque me creí, pese a estar reticente unos años, eso del España va bien y al final caí en la lujuriosa fiesta crediticia. Pero los datos indican que esta vez estamos llegando más allá ¿no? No sé, digámelo, porque una tiene una impresión de asfixia mortal, o más bien mortífera, lentamente mortífera.

Una intenta ser feliz, conformándose con lo que tiene, no pido un imperio, sólo la República independiente de mi casa, que además es la madre del neoliberalismo. Una intenta ser feliz tratando de alimentarse bien, tratando de hacer un poco de ejercicio, llevando una vida sana, sin mucho exceso ni lujos, nada de mariscadas, nada de asados en Aranda. Una intenta poner su mente en orden, poner el estrés a raya, llevar una vida equilibrada vamos, pero es que nos lo están poniendo tan difícil que una se agota, se cansa, se estresa, se flagela, se acojona y por último se cabrea, porque a una le queda un pequeño resquicio de dignidad.

Y entonces llega esta sensación, en la que vuelvo a levantarme hasta los huevos de vivir y no entiendo muy bien el  porqué. En los 90 esta cantinela era reflejo de que estaba hasta los huevos de que me explotasen, de no cotizar, de que me pagasen 2, 3 y hasta 5 meses más tarde, de no poder hacer planes de futuro, de tener que abandonar la idea de estudiar, de estar continuamente pensando cómo coño pagar la luz, el agua, o poner gasolina al coche para seguir yendo a trabajar a un sitio donde llevaban tres meses sin pagarme y eso me había puesto en esa situación de tener qué elegir qué pagar y qué no, con el alma en vilo cada vez que llegaba el cartero por si  traía un certificado de cobro por vía judicial. Hasta los huevos de vivir en ese bucle en el que con 20 años, tratando de asumir responsabilidad y labrarte un futuro, el camino solo eran piedras y más piedras, tantas, que en ocasiones hubiese deseado dedicarme a la fiesta, total, por la edad ya me acusaban de estar en permanente “Orgasmus”, y lo que lo hubiera disfrutao…. Pero no, me lo perdí,  yo quería hacerme una vida mejor, estudiar, tener una casa, ser independiente, poder viajar, vamos, ser buena y hacer caso a lo que decían los papis… y una acaba hasta los huevos cuando se da cuenta de que si eres pobre, eso es un camelo publicitario para que siempre veas en el horizonte el gran sueño americano…. ¡Ohhh, qué maravilla, yo puedo llegar a ser multimillonario!… pero el sueño nunca llega, ni siquiera puedes pagar las facturas y con las idas, venidas y el paso de los años te empiezas a asfixiar, porque, francamente, trabajar levantando ancianos que pesan un quintal, poniendo cafés, reponiendo en el súper, 8, 10, 12 horas diarias es cansado, y a partir de los 35 a mí las fuerzas, me empiezan a flaquear,  que llevo currando desde mu prontico, Mister, desde antes de la edad legal, pero esa es otra historia.

Así es Míster, el mundo del pobre aunque modestamente preparado, es así, triste, vacío y gris. Uno trata de ser bueno y portarse bien porque sólo aspira a mantener un sueldo, (con el que ustedes se pagan una botella de vino),  a tener un agujero de 40 metros cuadrados que en la puerta tenga un bonito felpudo a modo de frontera al único lugar donde sabe, será ¿libre? Así nos vamos encabronando lentamente, porque ya son muchos años y es que a mis 40 me siento anciana. Eso de currar hasta los 70, francamente, a veces lo he pensado y si no voy a tener jubilación, pues yo creo que no me compensa, vamos, que me apeaba del mundo ya,  porque me estaba dejando tantas cosas para hacer cuando me jubilase ya que ahora me falta de tiempo, que si no va a ser  así, una se pregunta ¿qué mierda hago aquí?…

Cuando a finales de los 90 nos soltaron la soga y respiramos un poco nos volvimos todos gilipollas y sí, abandoné por fin el lastre de ser la mierda a la que nunca podía atender el director del banco porque estaba muy ocupado. Entonces, los bancos nos abrieron los brazos y el director nos estrechó las manos y nos dieron hipotecas, préstamos y tarjetas a saco Paco. Menos mal, que aún en períodos de euforia, conservo la lucidez de no fiarme demasiado y dije NO a la Visa y a muchas otras más. Ilusos de nosotros, ilusa de mí, que en esos 90, con el grunge de la desilusión, me había creado un ideario en mi cabeza, que ni la Naomi Klein tú, y sin investigar ni nada, sólo a base de sufrirlo en mis propias carnes, y de observar mucho alrededor. Me había hecho a mí misma, con espíritu analítico y había aprendido de la agüela a ahorra unas peseticas comprando el detergente donde más barato era, buscando las ofertas del mercao, reciclando las bolsas de la compra como bolsas de basura, reutilizado los frascos de cristal como botes o tuppers para no acumular plástico, haciendo pucheros para varios días, incluso comprando saldos de segunda mano y vendiendo aquello que no necesitase, aunque nunca pude comprar demasiado, con lo que no acumulé mucho stock. Todo pobre debería tener una Güeli en nuestras vidas que nos grabe a fuego “Compra sólo lo que necesitas”, porque es verdad que las luces de las calles comerciales nos ciegan. Nos ciegan los rostros photoshopeados de esas preciosas chicas y chicos que no existen, nos ciegan las mansiones de programas como “Quien vive aquí”, nos ciega el Star System, nos ciega el “Tanto tienes, tanto vales” y es triste pero es así. Una ha tenido que aprender a vivir con eso, y para ello se ha visto muchos documentales, hasta ese tostón adoctrinante del Secreto y si algo he aprendido  es a tratar de crecer interiormente, porque el interior es la única tierra que podré cultivar, además de una maceta en la terraza, donde tengo en Cuidados Intensivos un romero que compré en el chino y que no termina de ponerse bien… porque esta enfermo, como yo, ¿Le habré pegado estas pocas ganas de vivir? Que si lo piens,o tengo tanto que hacer y tanto por vivir que yo sí tengo ganas y hasta soy optimista, pero no sé qué es lo que me hace levantarme hasta los huevos de vivir. ¿Será el cansancio? Son las noticias.

Y es que así andamos Míster, así andamos, vamos a días, a días podemos soportar las noticias y a días se me atragantan, me entristecen y me reverbera el hambre en las tripas que no paran de dar vueltas. Ustedes se preguntan ¿qué hay detrás de Gamonal?, ¿qué hay detrás de las mareas?, ¿lo  tenemos controlado?, ¿qué quiere esta gente? Si España ha vuelto, si España va bien, ¿qué más quieren estos que no se van de la calle?… me gustaría pedirles que no suelten así, a la ligera, semejante slogan, porque España va bien para los inversores internacionales, que nos compran a precio de saldo,  la CEOE, la banca y las empresas del Ibex, pero no para los españoles, si es que todavía nos permiten la nacionalidad, porque si España sólo son bancos, corporations, Ibex y CEOE, es que a mi me han expatriado y no me he enterado, lo que me estaría convirtiendo también en ilegal… que todo pudiera ser, porque ¿para qué le intereso yo a España? Si una parada, en edad complicada, sin casa, sin nada, no produce, no paga más impuestos que el IVA de lo que consume, por tanto SÓLO ES UN GASTO.

Pero no se crea Mister, que le entiendo, entiendo que cuando no se las ha pasado putas es difícil entender  que ESPAÑA pasa hambre, ESPAÑA pasa frío, ESPAÑA está hasta el culo de ansiolíticos para aguantar sin reventar… Porque, no sé si lo sabe Mister, pero en esta ESPAÑA  que va tan bien, hay muchas personas que toman diazepam para dormir más y así ser menos tiempo conscientes del hambre, del frío, del estrés, de la vergüenza y el miedo que pasan.

Se preguntan por qué somos tan díscolos y tan revolucionarios y yo creo que somos corderitos. En general, la masa dominante sólo quiere ir de casa al curro, del curro a casa, poder tener casa, pagar las facturas y poder tomarse un cubata de whisky Hacendado, el sábado noche en un  sofá confortable, viendo la peli de palos que se acaban de descargar. En realidad la inmensa mayoría no ansía el poder de ustedes, ni el dinero que ansían ustedes, la mayoría se conformaría ahora mismo con no tener crisis de ansiedad y poder llevar a sus hijos al cole, pagar las medicinas, los libros, la comida, las facturas, la hipoteca y la letra del coche. El problema es que los Misteres saben que eso, a lo que habíamos llamado normalidad hasta ahora, no va a volver a suceder y ¿cómo convencer a los corderos que cada vez son más lobeznos sin nada que perder?

Recientemente Intermon nos ha alertado de como esa casta de ricos cada vez son menos pero más ricos y los pobres cada vez más y más pobres. Esta crisis tiene ese objetivo, como ya sucediera en el Sudeste Asiático y América Latina anteriormente y como denuncia Intermon Oxfam, si las cosas no cambian, aumentan las desigualdades entre ricos y pobres, pudiendo llegar a la horrible cifra de 20 millones de pobres en España para 2025. Ustedes lo saben y muchos corderitos lo sabemos o al menos empezamos a intuirlo… y nuestros Misteres y fuerzas políticas nos ofrecen un discurso de principios de Siglo XX entre la izquierda y la derecha, trasnochado y obsoleto, sin ser conscientes de que cada día somos más corderos los que nos levantamos hasta los huevos de vivir, asfixiados por la inactividad, por la inoperancia, por la falta de empatía de los siervos de ese poder corporativo, que tratan de ponernos delante una cortina de humo, igualito que les ponen a los chinos una puesta de sol en una pantalla LED, porque la contaminación de Beijing es tal, que no permite ver el sol. Mientras, áticos de lujo, mariscadas, millones en Suiza, abrigos de piel, bolsos de miles de euros, vacaciones en Eurodisney, clases de baile e indultos es lo único que nos dan para tragar y digerir a la hora de la comida, declarando en rueda de prensa que somos responsables de la crisis por vivir por encima de nuestras posibilidades y que ahora no podemos salir a quejarnos porque eso es terrorismo… ¿De verdad, Misteres, creen que esos corderitos, que están mutando a lobeznos porque cada día tienen menos que perder, van a comprar su discurso? ¿siguen preguntándose de qué nos quejamos?

Si es cierto que hay una conspiranoica teoría para que España sea un campo de pruebas para ver cuanto aguanta un país antes del estallido,  la cuerda, de tensa, se les está rompiendo, y aunque el discurso de la izquierda y la derecha ha servido durante muuuuchooo tiempo para que este país se mantenga dentro de la raya, los corderos, de un lado y otro, cada día tienen más claro que los unos son los de arriba, los corderos (y lobeznos) son los de abajo y levantarse cada día asfixiado, hasta los huevos de vivir y sin aire que nos permitan respirar, sólo tiene dos desenlaces, uno el suicidio, el otro, la pérdida del miedo.

El hambre reinó en las Fiestas de la Opulencia: Crónicas de Navidad

el hambreLas navidades del 2013 pasarán a la historia como las fiestas del hambre, que no como los Juegos. Infinidad de medios de comunicación  se han hecho eco de las iniciativas solidarias y el colapso de los comedores sociales mientras algunos esquiaban tranquilamente o se preocupaban de pintar al Rey Baltasar de negro para la Cabalgata porque parece que  no tenemos concejales availables de raza negra.

Mientras el langostino ocupaba enormes stands de los supermercados y el cochinillo se vendía a razón de 90 pavos la pieza, otros no sabían cómo hacer para que sus hijos en vacaciones pudiesen acudir al comedor cuando el colegio está cerrado, porque no comen otra cosa que lo que en el comedor escolar les den. La tele nos ofreció a esa Monserrat Caballé con los ojos achinados, a punto de echarse a llorar, y una Chus Lampreave orgullosa del ser español como sinónimo de chorizos, que curiosamente se administran con capital chino y mejicano. Dejando de lado la publicidad han sido unas curiosas fiestas en las que parece que se ha ido perdiendo el miedo y la gente ha vuelto a gastar, quizás porque ya nos preguntamos hasta cuándo se va a extender esta situación. ¿Tiene sentido pensar en ahorrar (el que pueda), si al final, como dicen algunos expertos el asunto del paro no ser resolverá hasta 2033? Gastemos una media de 150 euros en los Reyes pues. Vaya, vaya, veinte añitos para la recuperación laboral significan que presumiblemente, muchos se irán del país (lo quiera la marca de choricillo o no), crecerá el número de jubilados para tocar las narices en sus labores de asesoramiento a los escasos obreros que trabajen en obras de construcción. El futuro… como decían en la película, el futuro.

El futuro que no tenemos, es ya una realidad, mientras en las calles comerciales muchos se tenían que abrir paso a empujones, el padre Angel pedía en La Sexta noche que nos acordásemos de los abuelos que pasaban el día de Reyes solos en la residencia. Cruz Roja pedía juguetes para los niños que no iban a tener y en numerosas iglesias y comedores sociales se engalanaban para poder acoger comidas de Navidad para aquellos que no pueden. Después se sucedieron en numerosas tertulias televisivas las preguntan que apuntalan la teoría de que vivimos en país solidario, cosa que es cierta a juzgar por las campañas puestas en marcha periódicamente… aunque nada sea suficiente.

Y esto no es suficiente porque hace falta mucho más, hacen falta soluciones y no se puede dejar a la solidaridad y la caridad la solución del problema. Hacer feliz a la gente que lo necesita un día señalado no es algo que yo vaya a criticar, pese a que está claro que no soluciona el problema,  admiro a todos esos voluntarios que han puesto su tiempo y mucho más  para recoger y hacer llegar al que lo necesita juguetes, la cena o comida de Navidad, porque además esos mismos voluntarios son los que tratan de poner cada día un plato de comida en la mesa de aquellos que no pueden. Ellos han sido héroes de ese espíritu navideño que no han sido capaz de ofrecer las campañas de marketing más ambiciosamente navideñas. Curiosamente también he leído noticias en las que las fuerzas de seguridad han intervenido en recogidas de alimentos y otras iniciativas solidarias despertando mi estupor y sorpresa… ¿acaso algunos  políticos que han celebrado estas fiestas poniendo en relieve su enorme sentido del católico deber, se han sentido amenazados por las recogidas de alimentos? Cada día entiendo menos este mundo, ¿a ti no te pasa que no entiendes nada?

Unidos por la radio, las webseries de barrio y una fiesta

El equipo Cabanyal Z en Café con Vistas con Selma al teléfono

El equipo Cabanyal Z en Café con Vistas con Selma al teléfono

El pasado 21 de Diciembre participé vía telefónica en el programa Café con Vistas dedicado al Cine de Barrio que hace la webserie Cabanyal Z.

El caso es que ese día yo no andaba por Valencia, sino por los Madriles con motivo de nuestra fiesta de Fin de Temporada en Sexo en Vallekas. Justo en la misma puerta del Café Moderno,(donde nos trataron muy bien, por cierto), hacía una rasca que flipas mientras trataba de escuchar y hablar a los compis responsables de la que ha sido la mejor webserie apocalítica del año en Vertele. Como sabéis que me enrollo como las persianas os voy a dejar con el programa de radio y no voy a daros la chapa con lo de la canción que he hecho para la Resistencia Cabanyalzetera pero os dejo el vídeo de la presentación del 4º capítulo Addictes al final del post… Tampoco me liaré con esto de que me maravilla la tecnología y como podemos sincronizar momentos aunque sea juntando unas fotos, para mostrar lo que estaba sucediendo a la vez en dos ciudades distintas. Tampoco os voy a contar que dentro del Café Moderno, mientras yo hablaba, ya había ambientillo cervecero, esperando que empezase el sarao de Sexo en Vallekas,  el locurón… y no me olvido de los compis de la otra webserie de barrio Barcelona Salvaje que también estaban presentes en el programa… En fin que ya me callo, aquí el podcast del programa, así que dale al play…

http://www.ivoox.com/cabanyal-z-autentico-cine-barrio_md_2682722_1.mp3″ Ir a descargar