Héroes de papel en la terraza del bar, Évole vs Reverte

game-overQue Jordi Évole había creado mucha expectación con el estreno de Salvados es una realidad. En la cadena una batería de anuncios de la entrevista al tipo que ha dicho por activa y por pasiva que no va a la tele, ese periodista que vive en Territorio Comanche permanente y novelista de héroes alatristes. Pensándolo bien, con la cantidad de tertulias televisivas que hay en este momento, formato barato para tiempos de crisis, seguramente a Pérez Reverte le hayan llovido las ofertas para dejarse caer por dichas tertulias a soltar alguna de sus perlas a los Marhuendas.

Seguí la entrevista desde el confortable salón de mi casa, no eran horas de estar haciendo la revolución, aunque para la revolución no hay horas, diría el revolucionario. Lo admito, tenía interés por ver en carne y hueso, tras la pantalla, al tipo que en multitud de ocasiones me ha hecho sentir que me ha quitado la palabra de la boca. Quizás porque es más mayor, quizás porque ha vivido más y corrido por el mundo tengo al Sr. Reverte por un endiosado sabio que desde su trono digital dice lo que le place sin filtro, algo que alabó el Jordi con cierta razón.

Pérez Reverte soltó perlas sobre todo, así, en general, dejando claro que parece estar de vuelta porque el conocimiento profundo de la historia suele llevar pareja esa sensación y es que es asombroso que la historia se repita cíclicamente. El tema del programa era si la vida seguía igual en este país en el que, en muy poco tiempo nos han dado la vuelta en la sartén y lo que parecía iba a ser una tortillita, doradita y en su punto, se está achicharrando. Esa tristeza que implícita en las palabras de Pérez Reverte ha nacido del que se siente impotente al ver cómo la disgregación social ha hecho que no podamos organizarnos para clamar por lo que sería justo, es hoy el estado general de las cosas. El país está triste, no lo dice Pérez Reverte, lo dice la inmensa mayoría de la gente, la tasa de depresión y consumo de ansiolíticos y antidepresivos se ha disparado. Aunque como decía Reverte todos queremos que pase la crisis para seguir haciendo aquello que hacíamos antes, es decir, no preocuparnos, seguir consumiendo como si mañana se acabase el mundo y pensando que somos los reyes del Mambo, hoy sabemos que nos la metieron doblada. Lo peor de todo es que muchos lo avisaron y algunos lo leímos, lo escuchamos en alguna canción, lo vimos en alguna entrevista, o lo intuimos en algún documental, pero aquellos que avisaban eran más agoreros que Casandra y les mandamos a la mierda para no aguarnos la fiesta de que con un sueldo de mileurista podíamos comprar el mundo, o al menos una casa por 250 mil pavos. Apuntaba este sabio con patente de Corso que si mañana despertase una revolución, saldríamos corriendo a asomarnos por la ventana para ver si nos han quemado el coche, como decía la canción de Def Con Dos, puedes lapidar a mis ancianos padres, pero hagas lo que hagas, no me ralles el coche. Somos así, ni siquiera el intento de organizarse del 15 M quedó con cabeza en las palabras de Pérez Reverte, y eso que admitió haber visto en ese momento un pequeño oasis de heroicidad en aquellos jóvenes que salieron a la calle, pero hoy el 15 M es algo anecdótico, que recuerda mucho al fuelle que perdieron los hippies protestones antivietnam cuando fueron inundados con marihuana, heroína y LSD. Esta vez el 15 M, está limpio, pero no está y para muchas cosas ni se le espera. Localmente se hacen cosas que pueden estar paliando la posibilidad de un estallido, porque el españolito es muy pícaro, muy egoísta, muy cotilla y muy perrillo, pero también es solidario, asombrosamente puede llegar a ayudar a los demás, aunque sólo sea por ese resquicio de caridad a la que invita el líder más seguido de este país, Jesucristo.

El programa mostró varios ejemplos de cómo localmente la población estaba tratando de hacer frente a la desnutrición infantil, a los desahucios con monja incluída animando a la ocupación de casas en manos de los bancos y todo esto sin salir de un mismo barrio en el que el valor de la vivienda ahora es tres veces menos el valor que fue en aquellos años de la burbuja inmobiliaria y que nos llevó a todos al desastre, o más bien a la exclavización de tener que pagar la hipoteca. El miedo a lo que pueda pasar está haciendo que no pase nada. Vecinos que ahora están en la puerta del súper con la mano extendida, los niños que van al colé cada vez más delgados y que hace unos años corrían por el parque con bolsas llenas de chucherías y los que tienen, miran para otro lado, enfrentados. El que tiene trabajo, se enfrenta con el parado, porque le tiene que mantener, con el funcionario porque vive mejor que él, con el inmigrante porque vino aquí a quitarle el trabajo y te dan ganas de gritar o vomitar, porque el que le quita el trabajo se sienta a comer de cinco tenedores, y con la copa y el puro en la mano recomienda currar más y cobrar menos, sentando cátedra de cómo se resuelve la situación del país, que, eso sí, le está generando grandes beneficios, porque hoy España es más “competitiva” que hace unos años, hasta Bill Gates lo sabe y va a sacar tajada.

Acabó el Sr. Reverte apuntando que de todo esto saldrá un hombre nuevo más consciente de que no se puede encantar consigo mismo porque la patronal seguirá proponiendo lo que le viene mejor, currar más y cobrar menos, con la excusa de ser más competitivos, los Estados seguirán endureciendo las libertades, porque el control de los brotes de insurrectos será una máxima prioridad y nuestra vida se parecerá mucho a las películas de ciencia ficción en la que los estados ultra controladores, generarán legiones de autómatas que se conforman con poco, para los que siempre habrá una Resistencia, a la que acusar de aquello que no les conviene y que dará ejemplo de lo que puede ocurrirte si te sales del tiesto. Puedes ser un Justin Timberlake corriendo para comprar tiempo, saltando directamente a donde vive la élite con su comida, su aire y sus ropas no contaminadas… lo malo es que en las pelis la historia acaba bien, pero aquí el final feliz no está en el guión, es más, las pelis se parecen mucho en esencia a la realidad, para que la realidad de la conspiración pierda su credibilidad. Si usted dice, todo esto forma parte de un plan, un pastel que se reparten los que pasan después a dirigir nuestros destinos bien sea desde un escaño o desde una empresa privada, allanándose el camino para que después los beneficios sean más. Frases como que vivimos demasiado y no podremos pagar las pensiones, o que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, o que mantenemos a demasiados inmigrantes, o bla, bla, bla, sólo nos hacen apuntar con el dedo al tipo equivocado como culpable de que yo hoy esté en peor situación que ayer. Nos están acostumbrando al, es inevitable, al no hay nada que hacer, es necesario hacer esto, y el que propone cualquier otra solución es desacreditado y ya está, sólo hay un discurso y mientras la calle proteste dentro de los límites de una legalidad cada vez más limitada, no hay problema porque hasta eso está previsto y sirve para dar un canal de despotrique en la barra del bar, que es donde nosotros hacemos la revolución, es donde nos sale el presidente del gobierno que todos llevamos dentro, es donde postulamos nuestras teorías para salir de esto, y es donde a la hora de cerrar, nos vamos a casa, eso sí, mirando antes si hemos dejado el coche al lado de un contenedor por si a algún desalmado se le ocurre prenderle fuego.

Tras la entrevista esperada por muchos, algunos tweets acusaban a estos dos sentados en la terraza del bar de no hacer nada por cambiarlo, como decía aquella canción de La Polla Records y es que ni en esto nos pondremos de acuerdo. Claro, es muy bonito hablar y hablar delante de un vaso de agua y decir lo que está mal, pero si no vas a una asamblea parece que no tienes derecho a quejarte o dar tu opinión. Si no empuñas una pancarta, si no te da con una pelota de goma un antidisturbios no debes hablar porque no sabes lo que pasa en la barricada. Esto es lo que produce esa enorme tristeza, aquí radica la impotencia, si hablas no estás actuando, pero, sinceramente, señores revolucionarios de barricada y pancarta, en este juego que alguien como Pérez Reverte inspire a 4 millones de personas, 20 % de share, soltando perlas y lección histórica de cómo ha sido este país es algo, ¿no? Quizás alguno de esos cuatro millones mañana esté con ustedes en la calle, en la marea blanca, azul, verde, negra… la del color que sea, y que lo haga porque ha escuchado algo que le ha hecho pasar a la acción. ¿O no? Ya pueden empezar a pelarme viva, porque yo también elegí la palabra en vez de la pancarta para comenzar el día de hoy.

Educados para competir

Menos guasapNuestro sistema educativo de hoy proviene de la Revolución Industrial y está ajustado a la necesidad de proveer aquella mano de obra, sin embargo hoy ni se ajusta a la realidad, ni nos desarrolla como personas.

Acabo de leer un artículo de Claudio Naranjo en el que pone de manifiesto que hoy en día nadie habla de desarrollo humano en, de enseñar a las personas a crecer y que sean lo que pueden ser. La necesidad de que tengamos una educación más empática y evolutiva. En algunas ocasiones he escrito sobre creatividad y educación y como el TDAH, trastorno de déficit de atención e hiperactividad desde el punto de vista de algunos psicólogos y educadores no es en realidad una enfermedad si no que surgieron de la necesidad de poner nombre a esos niños que no encajaban en el grupo. En muchas ocasiones se está tratando con psicofármacos a niños inquietos y creativos que lo que muestran es una abierta necesidad de explorar, pero la creatividad no entra en el plan académico y por ello se convierte en un problema para las instituciones educativas.

Es muy llamativo que en un país con Democracia reciente como el nuestro y bipartidista, la educación sea una de las cosas con mayores reformas a lo largo de estos años en los que cada cambio de gobierno ha traído una nueva reforma educativa, sin encontrar un consenso que mantenga un programa a largo plazo. Las razones en todas estas modificaciones han sido de corte ideológico  y no pensando en las necesidades educativas de nuestra población.  La sombra del adoctrinamiento está presente en algunas de estas modificaciones sin que podamos hacer demasiado por cambiarlo. Por otro lado si deseas encontrar algún otro sistema educativo para tus hijos porque estés interesado en fomentar las artes o la creatividad, además de contenidos técnicos, lo vas a tener difícil porque no hay muchas opciones reales para poder optar a otros modelos educativos.

En la educación hoy gana la mayoría, se fomentan las actividades más populares y hasta llegan a reprimirse las opciones individuales de los niños que quieren hacer otras cosas. Se fomenta la competividad, signo claro de lo que después se pueden encontrar esos futuros adultos en el futuro. El valor de ayudar a los demás, empatizar con los demás se encuentra directamente enfrentado con la deshumanización social que se encuentra presente prácticamente en todo con lo que estamos en contacto y que no sea una relación con otro ser humano en la que no medie ningún tipo de tecnología.

El desarrollo de la tecnología es una parte más del desarrollo humano, pero cuando no va pareja con el fomento de un uso de esas herramientas para el desarrollo humano nos hace involucionar, prueba de ello son los diferentes estudios sobre como la tecnología está desplazando y modificando las pautas de relación humana natural. ¿Los nativos digitales se desarrollan mejor enviando un wassap que manteniendo un encuentro tomando un café? Aparentemente todo este desarrollo nos permite estar conectados, algo maravilloso, ahora tenemos la posibilidad de mantener una videoconferencia a miles de kilómetros, sin embargo ocurre que vas a cenar con los amigos y hay muchos momentos de silencio en los que cada uno está con su smartphone enviando tweets, compartiendo fotos en facebook o wassapeando, olvidándose de que tienen la oportunidad de mantener una conversación real.

Carteles en facebook, ilustraciones o fotografías de lugares en los que alguien puso frases como estas: “Menos guasap y + venaverme”,  “Hoy se me cayó internet y tuve que pasar tiempo con mi familia, parecen buena gente”,  o uno de los que más me han gustado en la pizarra de un bar: “No tenemos wifi, hablen entre ustedes”; son graciosos chistes que sin embargo están poniendo el foco en una realidad, estamos perdiendo la facultad de comunicarnos en directo y en tiempo real, cuando no sabemos dejar las redes sociales un espacio de tiempo y dedicárselo a otra persona.

Por otro lado la sensación de no realización personal de gran parte de la población está tan extendida que parece hemos tirado la toalla y damos por sentado que no podremos dedicarnos a aquello que deseamos. Todos conocemos a alguien que nos ha aconsejado estudiar una cosa en detrimento de otra porque tenía más salidas, la realidad es que eso de las “salidas” profesionales es algo tan ambiguo que debería caer en desuso. Teniendo en cuenta que el sistema educativo necesitaría una enorme reforma para adaptarlo a los tiempos que corren, que se eliminan todas las áreas de conocimiento dedicadas al desarrollo como personas y a la evolución humana, y se menosprecian deliberadamente las ramas de conocimiento creativo, la conclusión es ¿ para qué se nos educa hoy?

El artículo de Claudio Naranjo acaba con esta frase: “Los antiguos Maestros 
no intentaban educar a la gente,
 sino que, suavemente, enseñaban a no saber. 
Las personas son difíciles de guiar 
cuando creen que saben las respuestas.
 Cuando saben que no saben,
 encuentran su propio camino”. Por otro lado la sed de conocimiento es algo que deliberadamente se menosprecia, como decía Noam Chomski, en los medios se premia y potencia la ignorancia porque si la masa sigue a un modelo ignorante será más fácil de manipular. Cuando queremos aprender y no acumular títulos, con cada cosa nueva que aprendemos somos más conscientes de lo mucho que nos queda por aprender y esto hace que cada día desarrollemos una mayor empatía, mayor sed de conocimiento, y menor competitividad. La especialización en una única parcela conocimiento nos puede ayudar a ser de los mejores en ello y no digo el mejor, porque siempre hay alguien más preparado y cualificado, o más brillante, pero también nos puede desconectar del resto, ¿qué sentido tiene saber todo lo que hay que saber sobre algo si somos analfabetos en el resto de cosas? El ser humano está preparado para desarrollar varias áreas de conocimiento,  no tiene que ser algo excluyente, pero se nos educa pensando en que para ser competitivo, tienes que ser el mejor en algo. No digo que no esté bien especializarse en algo, pero no deberíamos descuidar muchos otros conocimientos que nos afectan en la vida diaria y es que no toda nuestra vida tiene que ser nuestra actividad laboral. Este es otro de los grandes problemas, el hecho de que el trabajo se convierte para muchos en la única cosa a la que dedicar nuestro tiempo.

Nota: la imagen que ilustra este artículo es de esta página de Facebook 

Ciudadano incómodo, Albert… Plas, plas, plas.

freedom of speechQuerido ciudadano incómodo Albert Pla: Ya su nombre suena muy catalán, demasiado catalán para los tiempos que corren, profundamente catalán para el españolito de a pie que vive a cientos de kilómetros de su tierra, e igual que existe cierta catalanofobia y cierta españolofobia, algunos estamos en medio de este fuego cruzado sin entender cuál es nuestro lugar. En los últimos tiempos vengo viendo cuando viajo a los madriles, vivo en Valencia, que si se me escapa un “molt be” me riñen y acusan de catalanista, tócate los webs. Si hablo de algún Jordi, Joan, alguna Xisca o algún Albert, me piden que diga su nombre en “cristiano”… afortunadamente son los menos, pero alguno hay (y cada día crecen). A veces respondo que en este país nadie se escandaliza ni desprecia a todos esos Johnnys, Kevins o Jennifers, ni tampoco se les acusa de ser yankees, básicamente porque no son del Bronx, ni de Hollywood, sino de Carabanchel, Dos Hermanas u Hospitalet, y además sonar a yankee es guay.

Con toda esta guerrilla que se traen, la del nacionalismo, que a muchos nos parece una cortina de humo para desviar la atención de temas con un calado mucho más profundo,  tanto en Catalunya como fuera, hay que decir que si alguien está haciendo que el independentismo catalán se expanda como una mecha son precisamente acciones como la enorme indignación que ha suscitado su tan criticada entrevista. Debo decir que me apena escuchar a alguien decir que le da asco ser de cualquier lugar, así en general, básicamente porque no creo que ningún lugar deba dar asco, en todo caso, habría que responsabilizar al ser humano y no al lugar concreto. Tampoco puedo entrar en el debate de si un territorio de la península debe o no pertenecer al Estado porque no tengo cualificación para opinar sobre ello, ni siquiera unos conocimientos básicos de historia para poder opinar con cierto criterio, pero que se utilicen estas afirmaciones tratando de enfrentar a los ciudadanos de tres al cuarto (entre los que me incluyo, faltaría más), por el idioma, por el presupuesto que el gobierno asigna previa negociación a cada comunidad, por su elenco de artistas, o porque hoy es hoy, está resultando una estrategia efectiva. Se trata de dividir para vencer, aunque vencidos ya estamos  y jodidos también, divididos somos menos fuertes.

El pseudo intento “revolucionario” del 15 M parece haber asustando en cierta medida lo suficiente como para endurecer ciertas políticas, con el objetivo de que nadie se salga del tiesto. Dentro del plan de acción, se trata de hacer que todos estemos cabreados con todos, con los inmigrantes, con los catalanes, con los extremeños, con los andaluces, hasta con los que llevan el pelo de colores, menos con los políticos. Usted esta vez parece haber sido el cabeza de turco, como lo han sido en el mundillo artístico el tan odiado Willy Toledo, o aquellos que salieron a decir No a la guerra, que sembraron con su hazaña el hundimiento de su industria tal y como se conocía, pues el cine hoy es un ejercicio de supervivencia y objeto de crítica hasta por los ministros en el parlamento. Es tremendamente sencillo hacernos odiar a ese rico Bardem que desde su pulpito Hollywoodiense viene a presentar su producción sobre el Sahara, porque si hay algo que nos encanta criticar es a ese “rico” de izquierdas, algo que cultivan algunas medios y abonan cada día condenando a esos que lanzan misivas bolcheviques y tienen millones, como síntoma de incongruencia y discurso pueril. Como decía Borja Pérez, ¡qué fácil es criticar! Pero sigamos con Don Albert. Que cada vez que habla, como decía mi abuela, sube el pan, no es nada nuevo, pero ese es el tipo de artista que es usted, si de algo se le puede tachar es de transparente, pero como usted bien sabe, métase con todo excepto con aquello que nos es más sagrado. Ya cuenta en su entrevista lo difícil que resultó publicar algunas de sus canciones como Majestad. Lejos está quedando ya la lucha por la libertad de expresión, es más, ¿libertad de qué?, ahhhh, sí, un día oí que en este país hubo de eso, pero no sé, yo no lo conocí, debía ser muy pequeña, creo que fueron unos años ilusorios en los que gente como usted salía de vez en cuando en programas de la tele pública, incluso rockeros melenudos y punkis, incluso en programas juveniles. También se hacía cine de yonquís en los que se cortaban las orejas y el rabo, se publicaban canciones que hablaban desde la ironía del Que más me da si da o no da, en las comedías se fumaba marihuana, en las series de la tele se decían tacos, los alcaldes invitaban a colocarse, algunos hablaban de sus lugares comunes como Ciutat podrida y hasta en ocasiones les hacían entrevistas en los programas de por la noche, como los yankees en el show de Letterman… y hablando de yankees, todo esto cada día me recuerda mucho más a los yankees, a la liga de la moralidad que montó la señora de Al Gore, sí, ese que nos quiso enseñar la verdad incómoda del cambio climático.  Contra la señora Tipper Gore y su PMRC, Centro de Recursos Musicales para Padres, se postularon músicos de la talla de Jello Biafra, e incluso recuerdo a un lúcido Dee Snider, eso sí, sin maquillaje y en modo serio, alegar ante el juez contra la señora Gore, dejando a todos atónitos, pues quién iba a pensar que ese tiparraco que se disfrazaba de mujer en sus vídeos de heavy poser, iba a tener siquiera discurso, cuando menos inteligente. Otros más cercanos, me refiero de esta península como Óscar Sancho (Lujuria), por poner un ejemplo han sufrido querellas por hablar de quien no debían y cada vez son más los que por las letras de sus canciones, por alguna incómoda manifestación, o arranque subversivo son foco de ataques, denuncias, querellas, en un país dónde se habla demasiado de libertad de expresión, pero sólo se habla.

Desde mi punto de vista y no compartiendo todos los discursos de aquellos que he mencionado, a pies juntillas, lo que sí pienso, si se me permite pensar, es que puede usted sentirse de donde quiera, pese a que no soy nacionalista. Nacida en Madrid (venga, ya puede mofarse, pues también hay una creciente animadversión a todo lo que huele a madrileño), no seré yo quien le diga a que nación pertenece, particularmente no me siento arraigada a ninguna tierra, aunque desearía vivir en una isla paradisíaca como las Seychelles (lugar que no conozco, pero está de puta madre en las fotos), si pudiera permitirme cierta movilidad exterior.  Tratando de ponerme en el lugar de alguien que siente cierto apego a la tierra donde nació, entonces tengo que reclamar la República Independiente de mi Vallekas… Sí, es triste, ni mi slogan independentista me pertenece, pues probablemente está registrado a nombre de la enorme corporación sueca. Lo que sí me escama, es que el hecho de opinar sea sinónimo de veto, ya  ha ocurrido con algunos periodistas que fueron sacados por la puerta de atrás de sus programas y no por falta de audiencia (que se lo digan al Wyoming que sobrevive nadie sabe cómo), y que el discurso de que el artista es un mero bufón que sólo debe entretener, pero no tiene opinión, porque no es un economista, un periodista de tertulia política o un abogado es cuando menos un síntoma de que hay algo aquí que va mal. Si de por sí sobrevivir en el arte es complicado, bueno, hoy sobrevivir en lo que sea lo es,  a usted la osadía de opinar  le está costando el pan porque creo que se gana la vida haciendo espectáculos en salas de teatro, ¿no es así?, si no he entendido mal, usted paga un alquiler por la sala donde hace su espectáculo, cobra una entrada y de eso vive, de la taquilla… pues alguno le recomendará  aquello que decía aquel señor bajito… Si usted quiere vivir tranquilo, no se meta en política.

In Activity: Reflexión sobre la anestesia social

anestesiadosTras la caída de Lehman Brothers, eso que nos sonaba un poco a chino y de lo que no teníamos ni idea hasta hace cuatro días, o mejor dicho, 5 años y casi un mes, todos estamos aprendiendo a marchas forzadas sobre macro economía, pero seguimos sin tener mucha idea de lo que hablamos. El problema es que cinco años después y con dos gobiernos, los dos únicos posibles en nuestro habitual bipartidismo estamos en una situación muy peculiar. Peor con respecto a casi todo, pero más anestesiados que al principio de toda esta fiesta y es algo que me llama poderosamente la atención.

¿De dónde viene esta anestesia? Si has leído a José Luis Sampedro, La Doctrina del Shock o NoamChomsky (entre muchos otros)  puedes decir que es consecuencia del miedo, se nos provoca miedo a perder lo que tenemos para conseguir esa anestesia generalizada ante el goteo constante e “in crescendo” de malas noticias. Otros apuntan a que tiene que ver con la propia forma de ser de nuestro pueblo, esa picaresca tan española que justifica el pillaje y la tropelía. Otros dicen que puede venir derivado de una herencia enquistada en nuestra forma de ser, en la que durante mucho tiempo (más de 40 años) se nos educó para el servilismo, convirtiéndonos en una sociedad provinciana y caciquil al servicio del poder que justifica, que el que tiene es el que puede, y tú que no tienes, estás para servirle. Para mí que va ser un poco de todo, que todo se junta y que si lo juntas con eso de que los españoles vivimos muy bien en el fondo, que al fin y al cabo seguimos yendo al bar a celebrar hasta que estamos en la ruina, ya lo dice la marca de refresco en su campaña publicitaria sobre lo mucho que hacemos vida en los bares.

Tras  esta pequeña revisión por encima del panorama del país, la pregunta que se hace todo el mundo ¿hasta cuándo vamos a a aguantar en este país?  Yo creo que no tiene respuesta, o sí: indefinidamente. Seguimos anestesiados, justificando en cierto modo que hacen lo que deben mientras las noticias sobre corrupción ponen bastante en duda ese argumento de que no hay otra cosa que hacer excepto lo que se está haciendo. Estamos dormidos, anestesiados, ¿o es que ya no podemos con más?, porque ocurre que hace unos años cuando esto empezó la indignación se veía en las calles, pero también es verdad que cinco años indignados quizás es demasiado y uno ya no puede con tanta indignación. Sea como sea nos estamos dejando anestesiar, quizás para sobrevivir, quizás porque no podemos más, quizás porque no queremos ser conscientes del Gran hermano del que nos habló Orwell en su 1984 o quizás porque nos falta un aire y preferimos ver la tele y pensar  que de mayores queremos ser como el guapete de Gandia Shore  que hacía movimientos espasmódicos con sus pectorales… sea como sea la anestesia está siendo general, profundamente crónica y nos está costando demasiado despertar, ¿no?

Lo que Selma escribe y tiene pendiente

La guerrilla de soho pakeha tattooEn los dos últimos años he escrito una webserie llamada Sexo en Vallekas, cuyo tema principal se centra en cómo se vive la crisis dentro de un barrio como Vallekas.

También he escrito en blogs, entre otros éste y estoy pendiente de publicar 3 Novelas a partir de Enero de 2014. Las dos primeras llevan por título Pakeha Tattoo  y La Guerrilla del Soho. Avisaré de las fechas de publicación de ambas, para el primer trimestre de 2014.

Pakeha Tattoo es la historia de “El Tisi”, un idealista y superviviente de barrio que un día da un giro a su vida empezando de cero en una isla.

La Guerrilla de Soho es la historia de ocho personajes que luchan con su yo interior y que se cruzan en distintos momentos con Carlota, una adolescente pianista que vive en los Mundos de Yuppi.

Nada más, próximamente disponibles en 2014.

A propósito de Femen

selma beso femenHasta hace unos días Femen en España eran una especie de heroínas capaces de arriesgarse a acabar en una prisión de cualquier país del Este, (y ya sabemos por Encarcelados y el programa que le sigue como se las gastan en las prisiones de por ahí fuera). El delito es ponerse con una diadema de flores y un lema escrito en su piel desnuda en lugares tan pintorescos como plazas públicas, embajadas y otros sitios donde habitualmente no se ven desnudos a gritar como posesas en su protesta feminista.
Esta semana se han colado en el Congreso de nuestros diputados para pedir la derogación de la ley del aborto con su lema “Aborto es sagrado”, que el mismísimo ministro repetía atónito, supongo porque no entendía muy bien qué querían decir, probablemente por la doble intención del lema en el que las Femen apelaban a las creencias religiosas del propio ministro (entiendo).
Hasta aquí nada nuevo, las Femen cuando se manifiestan en sus actos “vandálicos” (y lo pongo entre comillas porque hasta ahora han sido protestas pacíficas), suelen actuar siempre de la misma manera, despojándose de sus camisetas y utilizando sus torsos desnudos como armas feministas.

La grandísima Maruja Torres les ha dedicado un artículo en el que les sugiere como conocedora de cómo funciona el tinglado político de este país, más por vieja que por pelleja, que el hecho de mostrar sus pechos a la tribuna de más rancio abolengo del congreso iba a ser muy probablemente del todo infructuoso. Los comentarios de pasillo, una vez terminada la sesión parlamentaria desatarían las risas y mofas de muchos machos de copa, puro y, como dice la misma Maruja, polvo extramarital. Debo decir que estoy de acuerdo con Maruja a la que admiro y de la que aprendo por su enorme sabiduría y es que la edad es un grado que yo valoro.
Siguiendo el día de ayer me encuentro numerosos comentarios de asociaciones feministas y feministas en general que se muestran en absoluto desacuerdo con la forma de hacer de las Femen y no seré yo quien juzgue, cual ministro de justicia, la actitud de las Femen, ni la de las demás, pero sí me sorprende que se han elevado algunos gritos en contra de mostrar el torso desnudo como acto de protesta. Estando de acuerdo con las voces críticas en que el cuerpo de la mujer está sobradamente “cosificado” por el mundo en general, entro en conflicto personal porque creo que las Femen tienen la potestad de protestar como les de la gana, como hacen en ocasiones los nudistas y nadie pone un grito en el cielo.
Es cierto que la parafernalia de las Femen, desde mi punto de vista personal, tiene un toquecito de merchandising que me sobra, y me refiero a esas diademas de flores y el salir siempre con el torso desnudo, pero también me parece respetable que si quieren tener su propio modus operandi, que lo tienen y además se ven a sí mismas como un ejercito (cosa que a mí también me sobra), deben poder hacerlo con absoluta libertad.

Que sean las propias asociaciones feministas las que ponen el foco en su torso desnudo mucho más que en el tema de la protesta “La Ley del aborto”, pues no sé muy bien cómo encajarlo, porque al menos Femen España, desde su inocente juventud, sí, desde una perspectiva poco acertada, puede, con una sobredosis de adrenalina parkuriana, vale, se han colado en el Congreso a llevar su protesta, cosa que no hacemos la mayoría de los ciudadanos de este país, para los que, lo más revolucionario es hacer un comentario en Twitter, compartir un post en el Facebook, arreglar el mundo en una cena de amigos con dos copas de más, o escribir lo que pensamos, como estoy haciendo yo, desde el confort de mi casa, donde de momento, no vendrá una tipa con moño y traje a soltarme de la columna a la que estoy encaramada, mostrando al mundo como me agarra una teta por detrás para intentar desalojarme del congreso… Eso sí el café de mi cafetera sale rico, rico y yo soy feminista que te cagas cuando escribo.